<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?>
<rss version="2.0"
	xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/"
	xmlns:wfw="http://wellformedweb.org/CommentAPI/"
	xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"
	xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom"
	xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/"
	xmlns:slash="http://purl.org/rss/1.0/modules/slash/"
	>

<channel>
	<title>Disculpen las Molestias 2.0 &#187; As I Please</title>
	<atom:link href="http://www.disculpenlasmolestias.com/archivo/as-i-please/feed/" rel="self" type="application/rss+xml" />
	<link>http://www.disculpenlasmolestias.com</link>
	<description>“No esperará usted de mí -observó- que transforme la sociedad desde este jardín”. Syme le miró directamente a los ojos y sonrió bondadosamente. “No por cierto -dijo-. Pero creo que eso es lo que usted haría si fuera un anarquista en serio.”</description>
	<lastBuildDate>Mon, 19 Mar 2012 20:35:43 +0000</lastBuildDate>
	<language>es-ES</language>
	<sy:updatePeriod>hourly</sy:updatePeriod>
	<sy:updateFrequency>1</sy:updateFrequency>
	<generator>http://wordpress.org/?v=3.5.1</generator>
		<item>
		<title>As I Please, 17 de marzo de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/21/as-i-please-17-de-marzo-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/21/as-i-please-17-de-marzo-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 21 Apr 2009 17:01:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1098</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Sin poder alguno que permita poner en marcha mis decretos, pero con tanta autoridad como la mayoría de los gobiernos en el exilio que se refugian en varias partes del mundo, pronuncio sentencia de muerte a las siguientes palabras y expresiones: Talón de Aquiles, jackboot, militarista, cabeza de hidra, sin miramientos, puñalada en la espalda, [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Sin poder alguno que permita poner en marcha mis decretos, pero con tanta autoridad como la mayoría de los gobiernos en el exilio que se refugian en varias partes del mundo, pronuncio sentencia de muerte a las siguientes palabras y expresiones:</p>
<p>Talón de Aquiles, <a href="http://www.tfd.com/jackboot">jackboot</a>, militarista, cabeza de hidra, sin miramientos, puñalada en la espalda, pequeño burgués, cadáver maloliente, liquidar, talón de hierro, opresor manchado de sangre, traición cínica, lacayo, adulador, perro rabioso, chacal, hiena, baño de sangre.</p>
<p>Sin duda esta lista deberá ser ampliada de vez en cuando, pero bastará para empezar. Contiene una buena selección de las metáforas muertas y mal traducidas expresiones extranjeras que han sido habituales en la literatura marxista en los últimos años. Hay, por supuesto, muchas otras perversiones de la lengua inglesa además de ésta. Está el inglés oficial, o stripetrouser, el idioma de los Libros Blancos, debates parlamentarios (en sus momentos más decorosos) y de los boletines informativos de la BBC. Están los científicos y los economistas, con su preferencia instintiva hacia palabras como &#8220;contraindicativo&#8221; y &#8220;deregionalización&#8221;. Está la jerga americana, que con todo su atractivo tiende probablemente a empobrecer la lengua a la larga. Y está la dejadez general del idioma inglés con sus sonidos vocales decadentes (por todo el área de Londres hay que utilizar lenguaje gestual para distinguir entre &#8220;threepence&#8221; y &#8220;three-halfpence&#8221;) y su tendencia a hacer verbos y sustantivos intercambiables. Pero aquí sólo estoy preocupado con una clase de mal inglés, el inglés marxista, o panfletero, que puede ser estudiado en el <em>Daily Worker</em>, el <em>Labour Monthly</em>, <em>Plebs</em>, el <em>New Leader</em>, y periódicos similares.</p>
<p>Muchas de las expresiones utilizadas en la literatura política son simplemente eufemismos o trucos retóricos. &#8220;Liquidar&#8221;, por ejemplo (o &#8220;eliminar&#8221;) es una forma educada de &#8220;matar&#8221;, mientras que &#8220;realismo&#8221; significa normalmente &#8220;deshonestidad&#8221;. Pero la fraseología marxista es peculiar porque consiste en gran parte en traducciones. Su vocabulario característico viene en última instancia de expresiones rusas o alemanas que han sido adoptadas en un país tras otro sin intentar siquiera encontrar equivalentes aptos. Aquí está, por ejemplo, un fragmento de escritura marxista —resulta ser una charla dada a los ejércitos aliados por los ciudadanos de Pantelleria. Los ciudadanos de Pantelleria</p>
<blockquote><p>pagan un agradecido homenaje a las fuerzas anglo-americanas por la prontitud con que los han liberado del malvado yugo de un régimen megalomaníaco y satánico que, no contento con haber absorbido como un pulpo monstruoso las mejores energías de los auténticos italianos durante veinte años, está ahora reduciendo Italia a una masa de ruinas y miseria por un motivo —únicamente el demente beneficio personal de sus propios líderes quienes, bajo una mal oculta máscara de falso patriotismo, esconden las más bajas pasiones, y, conspirando junto a los piratas alemanes, incuban el más bajo egoísmo y el trato más ominoso mientras todo el tiempo, con un cinismo repugnante, pisan sobre la sangre de miles de italianos.</p></blockquote>
<p>Este obsceno guisado de palabras es presumiblemente una traducción del italiano, pero la cosa es que uno no lo reconocería como tal. Podría ser una traducción de cualquier otra lengua europea, o podría salir directamente del <em>Daily Worker</em>, así de internacional es este estilo de escritura. Su característica es el uso infinito de metáforas prefabricadas. En el mismo espíritu, cuando submarinos italianos hundían los buques que llevaban armas a la España republicana, el <em>Daily Worker</em> urgía al Almirantazgo británico a &#8220;barrer a los perros rabiosos de los mares&#8221;. Claramente, la gente capaz de utilizar tales expresiones han dejado de recordar que las palabras tienen siginificados.</p>
<p>Un amigo ruso me dice que el idioma ruso es más rico que el inglés en insultos, por lo que las invectivas rusas no siempre pueden ser correctamente traducidas. Por ello, cuando Molotov se refirió a los alemanes como &#8220;caníbales&#8221;, estaría tal vez utilizando alguna palabra que sonara natural en ruso, pero de la que &#8220;caníbal&#8221; era sólo una aproximación. Pero nuestros comunistas locales han tomado, del difunto <em>Inprecor</em> y de fuentes similares, toda una serie de estas expresiones toscamente traducidas, y por costumbre han pasado a considerarlas frases inglesas reales. El vocabulario de improperios comunista (aplicado a fascistas o socialistas según la &#8220;línea&#8221; del momento) incluye tales términos como hiena, cadáver, lacayo, pirata, verdugo, chupasangre, perro rabioso, criminal, asesino. Ya sean de primera, segunda o tercera mano, todas éstas son traducciones, y de ninguna forma la clase de palabra que un inglés utiliza naturalmente para expresar rechazo. El idioma de esta clase es utilizado con una indiferencia asombrosa hacia su significado. Pregúntele a un periodista qué es un jackboot, y descubrirá que no lo sabe. Pero aún así va hablando de jackboots. O, ¿qué se quiere decir con &#8220;sin miramientos&#8221;? Tampoco mucha gente sabe eso. En cuanto a eso, por lo que yo he experimentado, muy pocos socialistas conocen el significado de la palabra &#8220;proletariado&#8221;.</p>
<p>Puede ver un buen ejemplo del peor lenguaje marxista en las palabras &#8220;lacayo&#8221; y &#8220;adulador&#8221;. La Rusia pre-revolucionaria era todavía un país feudal donde hordas de holgazanes sirvientes eran parte del sistema social; en ese contexto &#8220;lacayo&#8221;, como insulto, tenía un significado. En inglaterra, el paisaje social es bastante diferente. Salvo en funciones públicas, la última vez que vi a un lacayo con ropajes fue en 1921. Y, de hecho, en el lenguaje normal, la palabra &#8220;adulador&#8221; ha estado obsoleta desde los años noventa, y la palabra &#8220;lacayo&#8221; desde hace casi un siglo. Y aún así éstas y otras palabras igualmente inapropiadas se sacan con propósitos panfleteros. El resultado es un estilo de escritura que guarda la misma relación con escribir en inglés auténtico como hacer un puzzle con pintar un cuadro. Es simplemente una cuestión de encajar una cantidad de piezas prefabricadas. Simplemente hable de jack-boots con cabeza de hidra tratando sin miramientos a hienas manchadas de sangre, y le irá bien. Para confimarlo, mire prácticamente cualquier panfleto publicado por el Partido Comunista -o, bien pensado, de cualquier otro partido político.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440317.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/21/as-i-please-17-de-marzo-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 10 de marzo de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/14/as-i-please-10-de-marzo-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/14/as-i-please-10-de-marzo-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 14 Apr 2009 17:01:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1084</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Leyendo tan simultáneamente como es posible la Vida de Tolstoy del señor Derrick Leon, el libro sobre Dickens de la srta Gladys Storey, el libro sobre James Joyce de Harry Levin, y la autobiografía (todavía no publicada en este país) de Salvador Dalí, el pintor surrealista, me chocó todavía más enérgicamente la ventaja que obtiene [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Leyendo tan simultáneamente como es posible la <em>Vida de Tolstoy</em> del señor Derrick Leon, el libro sobre Dickens de la srta Gladys Storey, el libro sobre James Joyce de Harry Levin, y la autobiografía (todavía no publicada en este país) de Salvador Dalí, el pintor surrealista, me chocó todavía más enérgicamente la ventaja que obtiene un artista de nacer en una sociedad relativamente próspera.</p>
<p>Cuando leí <em>Guerra y Paz</em> por primera vez tendría unos veinte años, una edad en la que uno no está intimidado por las novelas largas, y mi única queja de este libro (tres robustos volúmenes &#8211; la longitud de tal vez cuatro novelas modernas) era que no duraba lo suficiente. Me parecía que Nicolás y Natasha Rostov, Pierre Bezukhov, Denisov y el resto de ellos, eran gente sobre quien uno podría felizmente leer para siempre. El hecho es que la aristocracia menor rusa de esas fechas, con su descaro y simpleza, sus placeres rústicos, sus atormentados romances y enormes familias, eran gente muy carismática. Tal sociedad no podría llamarse nunca justa o progresista. Estaba basada en la servidumbre, un hecho que incomodaba a Tolstoy incluso durante su infancia, e incluso el aristócrata &#8220;ilustrado&#8221; habría visto difícil ver a un campesino como un animal de su misma especie. El propio Tolstoy no dejó de maltratar a sus siervos hasta bien entrada la edad adulta.</p>
<p>El terrateniente ejercía una especie de <em>droit de seigneur</em> sobre los campesinos de sus tierras. Tolstoy tuvo al menos un bastardo, y su hermanastro morganático era el cochero de la familia. Y sin embargo uno no puede sentir por estos simples y prolíficos rusos el mismo desprecio que siente hacia la escoria cosmopolita que le dio a Dalí su sustento. Su mérito es que son rústicos, nunca han oído de la benzedrina ni de las uñas de los pies doradas, y pese a que Tolstoy se arrepentiría después de los pecados de su juventud más clamorosamente que la mayoría de gente, debía saber que obtenía su fuerza -tanto su poderío creativo como la fuerza de sus vastos músculos- de ese trasfondo rudo y próspero donde uno cazaba becadas sobre las ciénagas y las chicas se consideraban afortunadas si iban a tres bailes en un año.</p>
<p>Una de las grandes lagunas en Dickens es que escribe nada, ni siquiera en un espíritu burlesco, de la vida rural. De la agricultura no finge siquiera saber nada. Hay algunas descripciones ridículas de caza en los <em>Pickwick Papers</em>, pero Dickens, como radical de clase media, sería incapaz de describir tales actividades benévolamente. Ve la caza ante todo como un ejercicio de esnobismo, cosa que ya eran en la Inglaterra de aquella época. Los cercamientos, el industrialismo, la vasta diferencia de riqueza, y el culto del faisán y el ciervo rojo se habían combinado todos para alejar a la masa del pueblo inglés del campo y hacer que el instinto de caza, que es probablemente casi universal en los seres humanos, parezca un mero fetiche de la aristocracia. Tal vez lo mejor en <em>Guerra y Paz</em> es la descripción de la caza del lobo. Al final es el perro del campesino el que se adelanta a los de los nobles y coge al lobo; y después Natasha ve bastante natural bailar en la cabaña del campesino.</p>
<p>Para ver tales escenas en Inglaterra tendrías que retroceder cien o doscientos años, a una época en la que la diferencia de estatus no implicaba ninguna gran diferencia de costumbres. La Inglaterra de Dickens ya estaba dominada por la junta del &#8220;los intrusos serán procesados&#8221;. Cuando uno piensa en la actitud de izquierdas aceptada hacia la caza, es extraño reflejar que Lenin, Stalin y Trotsky fueron todos cazadores en su momento. Pero es cierto que pertenecían a un país largamente vacío donde no existía una conexión necesaria entre la caza y el esnobismo, y el divorcio entre el campo y la ciudad nunca fue completo. Esta sociedad que casi todo novelista moderno tiene como material es mucho más cruel, menos gentil y menos despreocupada que la de Tolstoy, y comprender esto ha sido uno de los signos del talento. Joyce habría falsificado los hechos, si hubiera hecho a la gente en <em>Dublineses</em> menos asquerosas de lo que son. Pero la ventaja natural está junto a Tolstoy: porque, siendo las otras cosas iguales, ¿quién no preferiría escribir sobre Natasha que sobre furtivas seducciones en pensiones o empresarios católicos borrachos celebrando una &#8220;retirada&#8221;?</p>
<hr />En su libro sobre Joyce, el señor Harry Levin da algunos detalles biográficos, pero es incapaz de contarnos mucho sobre el último año de vida de Joyce. Todo lo que sabemos es que cuando los nazis entraron en Francia escapó por la frontera a Suiza, para morir más o menos un año después en su viejo hogar de Zurich. Incluso la localización de los hijos de Joyce no está, al parecer, del todo clara. Los críticos académicos no pudieron resistir la oportunidad de patear el cuerpo de Joyce. <em>The Times</em> le dio un pequeño, cruel y reservado obituario, y después -a pesar de que <em>The Times</em> nunca ha carecido de espacio para cartas sobre porcentajes de bateo o el primer cuco- se negaron a publicar la carta de protesta que escribió T. S. Eliot. Esto es conforme a la vieja tradición inglesa de que los muertos deben ser siempre adulados salvo que resulten ser artistas. Que muera un político, y sus peores enemigos se levantarán sobre el suelo de la Cámara para pronunciar mentiras piadosas en su honor, pero a un escritor o artista se le debe despreciar, por lo menos si es bueno. Toda la prensa británica se unió para insultar a D. H. Lawrence (&#8220;pornógrafo&#8221; era la descripción habitual) en cuanto murió. Pero los presumidos obituarios eran meramente lo que Joyce habría esperado. La caída de Francia, y la necesidad de huír de la Gestapo como un sospechoso político común, eran un tema diferente, y cuando termine la guerra será interesante descubrir qué pensaba Joyce de ello. Joyce era un exiliado consciente del filisteísmo angloirlandés. Irlanda no podía soportarlo, Inglaterra y América apenas le toleraban. Se rechazó la publicación de sus libros, fueron destruídas mientras se mecanografíaban por publicadores tímidos, prohibidos cuando salieron, pirateados con la connivencia tácita de las autoridades, y, en cualquier caso, generalmente ignoradas hasta la publicación de <em>Ulises</em>. Tenía un agravio genuino, y era extremadamente consciente de ello. Pero era también su objetivo ser un artista &#8220;puro&#8221;, &#8220;por encima de la batalla&#8221; e indiferente hacia la política. Escribió <em>Ulises</em> en Suiza, con un pasaporte austriaco y una pensión británica, durante la guerra de 1914-18, a la que prestó la menor atención posible. Pero la actual guerra, como descubrió Joyce, no es de la clase que deba ignorarse, y creo que debió dejarle meditanto que una opción política es necesaria y que incluso la estupidez es mejor que el totalitarismo.</p>
<p>Una cosa buena que han demostrado Hitler y sus amigos es lo relativamente bien que se lo ha pasado el intelectual durante los últimos cien años. Después de todo, ¿cómo se compara la persecución de Joyce, Lawrence, Whitman, Baudelaire, incluso Oscar Wilde, con la clase de cosas que les ha estado pasando a los intelectuales liberales en Europa desde que Hitler llegó al poder? Joyce se fue de Irlanda asqueado: no tuvo que correr para salvar la vida, como sí hizo cuando los panzers entraron en París. El gobierno británico prohibió sordamente <em>Ulises</em> cuando apareció, pero levantó la prohibición quince años después, y lo que tal vez sea más importante, ayudó a Joyce a mantenerse vivo mientras se escribía el libro. Y después, gracias a la generosidad de un admirador anónimo, Joyce pudo vivir una vida civilizada en París durante casi veinte años, trabajando sin parar en <em>Finnegans Wake</em> y rodeado de un círculo de discípulos, mientras aplicados grupos de expertos traducían <em>Ulises</em> no sólo a varias lenguas europeas sino incluso al japonés. Entre 1900 y 1920 había conocido el hambre y el rechazo: pero con todo, su vida parecería una bastante buena su se viera desde dentro de un campo de concentración alemán.</p>
<p>¿Qué habrían hecho los nazis con Joyce si le hubieran echado la garra? No lo sabemos. Tal vez incluso hubieran hecho un esfuerzo para ganárselo y añadirlo a su bolsa de literatos &#8220;convertidos&#8221;. Pero debió haber visto que no sólo habían roto la sociedad a la que estaba acostumbrado, sino que eran enemigos mortales de todo lo que apreciaba. La batalla sobre la que quiso estar &#8220;encima&#8221; le afectó, después de todo, bastante directamente, y me gusta pensar que antes del final se convenció para pronunciar algún comentario no-neutral sobre Hitler -y viniendo de Joyce podría ser bastante mordaz- y que yace en Zurich y será accesible tras la guerra.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440310.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/14/as-i-please-10-de-marzo-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 3 de marzo de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/07/as-i-please-3-de-marzo-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/07/as-i-please-3-de-marzo-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 07 Apr 2009 17:01:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1082</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Hace algunas semanas una lectora católica del Tribune escribió para protestar contra una crítica del sr. Charles Hamblett. Objetaba a sus comentarios acerca de Santa Teresa y de San José de Copertino, el santo que una vez voló alrededor de una catedral con un obispo a la espalda. Yo contesté, defendiendo al sr. Hamblett, y [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Hace algunas semanas una lectora católica del <em>Tribune</em> escribió para protestar contra una crítica del sr. Charles Hamblett. Objetaba a sus comentarios acerca de Santa Teresa y de San José de Copertino, el santo que una vez voló alrededor de una catedral con un obispo a la espalda. Yo contesté, defendiendo al sr. Hamblett, y recibi una carta todavía más indignante en respuesta. Esta carta da lugar a varios puntos importantes, y al menos uno de ellos me parece que merece discusión. La relevancia de santos voladores para el movimiento socialista puede no estar muy claro a primera vista, pero creo que puedo mostrar que el presente estado nebuloso de la doctrina cristiana tiene serias implicaciones que ni cristianos ni socialistas han afrontado.</p>
<p>El fundamento de la carta de mi correspondiente es que no importa si Santa Teresa y el resto de ellos volaran por el aire o no: lo que importa es que la &#8220;visión del mundo de Santa Teresa cambió el curso de la historia&#8221;. Esto lo concedería. Habiendo vivido en un país oriental he desarrollado cierta indiferencia hacia los milagros, y sé muy bien que tener ilusiones, o incluso ser un completo lunático, es bastante compatible con lo que se llama, sin demasiado rigor, un genio. William Blake, por ejemplo, era en mi opinión un lunático. Juana de Arco fue probablemente una lunática. Newton creía en la astrología, Strindberg creía en la magia. No obstante, los milagros de los santos son un asunto menor. También parece en la carta de mi correspondiente que incluso las doctrinas más centrales de la religión cristiana no deben ser aceptados en sentido literal. No importa, por ejemplo, si Jesucristo existió o no. &#8220;La figura de Cristo (mito, u hombre, o dios, no importa) trasciende tanto todas las demás que sólo deseo que todo el mundo atendiera, antes de rechazar esa versión de la vida.&#8221; Cristo, por lo tanto, puede ser un mito, o puede haber sido meramente un ser humano, o la versión que dan de él los Credos puede ser cierta. Así que llegamos a esta posición: el Tribune no debe ridiculizar la religión cristiana, pero la existencia de Cristo, por cuyo rechazo innumerables personas han sido quemadas, es indiferente.</p>
<p>Bien, ¿es esto la doctrina católica ortodoxa? Mi impresión es que no. Puedo pensar en pasajes en los escritos de apologistas católicos populares como el padre Woodlock y el padre Ronald Knox en los que se afirma en los términos más claros que la doctrina cristiana significa lo que parece que significa, y que no debe ser aceptada en un soso sentido metafórico. El padre Knox se refiere específicamente a la idea de que no importa realmente si Cristo existió realmente como una idea &#8220;horrible&#8221;. Pero lo que dice mi correspondiente sería repetido por muchos intelectuales católicos. Si hablas con un cristiano serio, católico o anglicano, a menudo te ves ridiculizado por ser tan ignorante como para suponer que alguien se tomara alguna vez las doctrinas de la Iglesia literalmente. Estás doctrinas, te dicen, tienen un significado muy diferente que eres demasiado ordinario para entender. La inmortalidad del alma no &#8220;significa&#8221; que tú, Fulano, permanecerás consciente una vez hayas muerto. La resurrección del cuerpo no significa que el cuerpo de Fulano será realmente resucituado -y así sucesivamente. Así el intelectual católico puede, con propósitos polémicos, jugar a una especie de juego handy-pandy, repitiendo los artículos del Credo exactamente en los mismos términos que sus antepasados, mientras se defiende del cargo de superstición explicando que está hablando en parábolas. Sustancialmente su reivindicación es que aunque él mismo no cree en forma definitiva alguna en la vida después de la muerte, no ha habido cambio alguno en la creencia cristiana, puesto que nuestros ancestros realmente tampoco creían en él. Mientras tanto un hecho de vital importancia -que uno de los puntales de la civilización occidental ha sido derribado- es oscurecido.</p>
<p>No sé si, oficialmente, ha habido alguna alteración en la doctrina cristiana. El padre Knox y mi correspondiente estarían en desacuerdo sobre esto. Pero lo que sí sé es que la creencia en la supervivencia tras la muerte -la supervivencia individual de Fulano, todavía consciente de sí mismo como Fulano- está enormemente menos extendida de lo que estaba. Incluso entre cristianos profesos probablemente está decayendo: otra gente, por norma, ni siquiera consideran la posibilidad de que pueda ser cierto. Pero nuestros antepasados, por lo que sabemos, sí lo creían. Salvo que todo lo que escribieron sobre ello tuviera la intención de confundirnos, creían en ello de una forma sumamente literal y concreta. La vida sobre la tierra, tal y como ellos la veían, era simplemente un corto periodo de preparación para una vida infinitamente más importante más allá de la tumba. Pero esta noción ha desaparecido, o está desapareciendo, y las consecuencias realmente no se han afrontado.</p>
<p>La civilización occidental, a diferencia de algunas civilizaciones orientales, se fundó en parte sobre la creencia de la inmortalidad individual. Si uno observa la religión cristiana desde fuera, esta creencia parece mucho más importante que la creencia en Dios. Es muy difícil separar de él la concepción occidental del bien y del mal. Hay pocas dudas de que el moderno culto de adoración del poder está atado al sentimiento del hombre moderno de que la vida aquí y ahora es la única vida que hay. Si la muerte termina con todo, se hace mucho más difícil creer que puedes estar en lo cierto, aunque seas derrotado. Estadistas, naciones, teorías y causas son juzgadas casi inevitablemente mediante la prueba del éxito material. Suponiendo que uno pueda separar los dos fenómenos, diría que la decadencia de la creencia en la inmortalidad personal ha sido tan importante como el crecimiento de la civilización máquina. La civilización máquina tiene posibilidades terribles, como probablemente reflexionaron la otra noche cuando comenzaron los cañones cañones antiaéreos: pero la otra cosa también tiene posibilidades terribles, y no se puede decir que el movimiento socialista les haya dedicado muchos pensamientos.</p>
<p>No quiero que regrese la creencia en la vida tras la muerte, y en cualquier caso no es probable que vuelva. Lo que quiero señalar es que su desaparición ha dejado un gran agujero, y que deberíamos tomar nota de ese hecho. Criado durante miles de años en la noción de que el individuo sobrevive, el hombre ha de hacer un esfuerzo psicológico considerable para acostumbrarse a la noción de que el individuo perece. No es probable que éste pueda salvar la civilización a no ser que pueda desarrollar un sistema del bien y del mal que sea independiente del cielo y el infierno. El marxismo, en efecto, proporciona esto, pero nunca ha sido realmente popularizado. La mayoría de socialistas se contentan con señalar que una vez que se haya establecido el socialismo seremos más felices en un sentido material, y con asumir que todos los problemas desaparecen cuando uno tiene el estómago lleno. Pero la realidad es lo contrario: cuando uno tiene el estómago vacío, su único problema es un estómago vacío. Es cuando nos alejemos del trabajo penoso y de la explotación cuando realmente comenzaremos a preguntarnos sobre el destino del mundo y la razón de su existencia. Uno no puede tener una visión decente del futuro salvo que se dé cuenta de cuánto hemos perdido por la decadencia del cristianismo. Pocos socialistas parecen ser conscientes de ello. Y los intelectuales católicos que se aferran a la letra de los Credos mientras leen en ellos significados que nunca debieron tener, y que se ríen con disimulo de cualquiera lo suficientemente simple como para suponer que los Padres de la Iglesia quisieran decir lo que dijeron, están simplemente levantando cortinas de humo para ocultar su propia incredulidad en sí mismos.</p>
<hr />
Tengo el gran placer de dar la bienvenida al regreso del <em>Cornhill Magazine</em> tras sus cuatro años de ausencia. Aparte de los artículos -hay uno bueno sobre Mayakovsky de Maurice Bowra, y otro bueno por Raymond Mortimer sobre Brougham y Macaulay- hay algunas notas interesantes por el editor sobre la historia temprana del Cornhill. Un hecho que se saca de ellos es el tamaño y riqueza del público lector victoriano, y las vastas sumas ganadas por hombres literatos en aquellos días. El primer número del Cornhill vendió 120.000 copias. Le pagó a Trollope £2.000 por un serial -él había exigido £3.000- y encargó otro de George Eliot por £10.000. Excepto para los pocos que lograron entrar en el mundo del cine, estas sumas serían bastante impensables hoy día. Tendrías que ser de los mejores incluso para entrar en la clase de los £2.000. En cuanto a los £10.000, para conseguir eso por un solo libro deberías ser alguien como Edgar Rice Burroughs. Una novela hoy en día se considera haber ido bien si le consigue a su autor £500 -una suma que un abogado con éxito puede ganar en un solo día. La estafa de los libros no es tan reciente como &#8220;Beachcomber&#8221; y otros enemigos de la raza literaria imaginan.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440303.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/04/07/as-i-please-3-de-marzo-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 25 de febrero de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/31/1078/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/31/1078/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 31 Mar 2009 17:01:16 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1078</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Una corta historia en el Home Companion and Family Journal, titulada &#8220;Hola, Cariño&#8221;, cuenta las aventuras de una jovencita llamada Lucy Fallows que trabajaba en la centralita de una central telefónica de larga distancia. Había &#8220;sacrificado su anhelo de estar de uniforme para coger este trabajo, pero lo encontró aburrido y monótono. &#8220;Tanta gente tonta [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Una corta historia en el <em>Home Companion and Family Journal</em>, titulada &#8220;Hola, Cariño&#8221;, cuenta las aventuras de una jovencita llamada Lucy Fallows que trabajaba en la centralita de una central telefónica de larga distancia. Había &#8220;sacrificado su anhelo de estar de uniforme para coger este trabajo, pero lo encontró aburrido y monótono. &#8220;Tanta gente tonta parecen utilizar la larga distancia simplemente para charlatanear los unos con los otros . . . . Se sentía harta; sentía que era sierva de gente egoísta&#8221;, y que había &#8220;una nuble en sus ojos garzos&#8221;. No obstante, como fácilmente podrán adivinar, el trabajo de Lucy pronto se animó, y en poco tiempo se vio en medio de emocionantes aventuras que incluían el hundimiento de un U-boot, la captura de un equipo de sabotaje alemán, y un largo paseo en coche con un guapo oficial naval que tenía &#8220;una voz seca&#8221;. Tal es la vida en la Central Telefónica.</p>
<p>Al final de la historia hay una pequeña nota: &#8220;Cualquiera de nuestras jóvenes lectoras interesada en el trabajo de la Central de Teléfono de Larga Distancia (el trabajo que hacía Lucy Fallows) debería presentarse al Controlador de Personal, L.T.R., Londres, que les informará de las oportunidades abiertas.&#8221;</p>
<p>No sé si este es un anuncio que vaya a tener mucho éxito. Debería dudar incluso de si las niñas de la edad a la que se dirige se creerían que capturar U-boots entra en gran medida en las vidas de las telefonistas. Pero observo con interés la directa correlación entre un anuncio de reclutamiento gubernamental y una pieza de ficción comercial. Antes de la guerra el Almirantazgo, por ejemplo, solía poner sus anuncios en los periódicos de aventuras de los niños, que era el lugar natural para ponerlos, pero no se escribían, por lo que yo sé, historias por encargo. Probablemente no estén definitivamente encargados siquiera ahora. Es más probable que los departamentos interesados vigilen los periódicos semanales (incidentemente, me gusta imaginarme a algún personaje con pantalón diplomático en el G.P.O leyendo &#8220;Hola, Cariño&#8221; como parte de sus obligaciones oficiales) y metan un anuncio cuando la historia pueda crear un cebo atractivo. Pero de ahí a encargar historias sobre el A.T.S, el Women&#8217;s Land Army, o cualquier otro cuerpo necesitado de reclutas, sólo hay un paso. Uno puede casi escuchar las cansadas, cultivadas voces del M.O.I diciendo:</p>
<p>&#8220;¡Hola! ¡Hola! ¿Eres tú, Tony? Oh, hola. Mira, tengo otro guión para ti, Tony, &#8220;Un Billete al Paraíso&#8221;. Esta vez son las conductoras de autobuses. No están llegando. Creo que los pantalones no les vienen, o algo. Bueno, de todas formas, Peter dice que lo hagas sexy, pero limpio, ya sabes. Nada extra-marital. Lo queremos el martes. Quince mil palabras. Puedes elegir al héroe. Yo prefiero el tipo de hombre de calle al que quieren todos los perros y niños, ya sabes. O muy alto con una boca senisble, no me importa, la verdad. Pero dice Peter que exageres con el sexo.&#8221;</p>
<p>Algo parecido a esto ya ocurre con los números de radio y las películas documentales, pero hasta ahora no ha habido una conexión muy directa entre ficción y propaganda. Ese anuncio de media pulgada en el Home Companion parece marcar un nuevo escenario en el proceso de &#8220;coordinación&#8221; que está afectando gradualmente a todas las artes.</p>
<hr />
Mirando la Introducción a <em>Hard Times</em> de Chesterton en el Everyman Edition (a propósito, las Introducciones a Dickens de Chesterton son lo mejor que ha escrito nunca), observo la típica afirmación tajante: &#8220;No hay ideas nuevas.&#8221; Chesterton está afirmando aquí que las ideas que animaron la Revolución Francesa no era nuevas sino simplemente una resucitación de doctrinas que florecieron antes y que fueron después abandonadas. Pero la afirmación de que &#8220;no hay nada nuevo bajo el sol&#8221; es uno de los argumentos de serie de reaccionarios inteligentes. Los apologistas católicos, en particular, lo usan casi automáticamente. Todo lo que puedas decir o pensar ya ha sido dicho o pensado antes. Cada teoría política desde el liberalismo hasta el trotskyismo puede demostrarse ser un desarrollo de alguna herejía en la Iglesia temprana. Cada sistema filosófico nace en última instancia de los griegos. Cada teoría científica (si creemos a la prensa católica) fue anticipada por Roger Bacon y otros en el siglo XIII. Algunos pensadores hindúes van todavía más lejos y afirman que no sólo las teorías científicas, sino también los productos de la ciencia aplicada, aeroplanos, radio y toda la bolsa de trucos, eran conocidos por los antiguos hindúes, que las abandonaron luego por no ser meritorios de su atención.</p>
<p>No es muy difícil ver que esta idea está arraigada en el temor al progreso. Si no hay nada nuevo bajo el sol, si el pasado bajo una forma u otra siempre regresa, entonces el futuro cuando venga será algo familiar. De todas formas lo que nunca vendrá -puesto que nunca antes ha venido- es esa cosa odiada, temida, un mundo de seres humanos libres e iguales. Particularmente comfortante para los pensadores reaccionarios es la idea del universo cíclico, en el cual la misma cadena de eventos ocurre una y otra vez. En un universo así cada aparente avance hacia la democracia simplemente significa que la época venidera de tiranía y privilegio está un poco más cerca. Esta creencia, por muy supersticiosa que obviamente sea, está muy extendida hoy en día, y es común entre fascistas y cuasi-fascistas.</p>
<p>De hecho, <em>hay</em> nuevas ideas. La idea de que una civilización avanzada no tenga que depender de la esclavitud es una idea relativamente nueva, por ejemplo: es mucho más joven que la religión cristiana. Pero incluso si el dictamen de Chesterton fuera cierto, sólo sería cierto en el sentido de que una estatua está contenida en cada bloque de piedra. Las ideas pueden no cambiar, pero el énfasis cambia constantemente. Podría afirmarse, por ejemplo, que la parte más importante de la teoría de Marx está contenida en el dicho: &#8220;Donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.&#8221; Pero antes de que Marx la desarrollara, ¿qué fuerza tuvo ese dicho? ¿Quién le prestó alguna atención? ¿Quién dedujo de él -que ciertamente lo implica- que las leyes, religiones y códigos morales eran todos una superestructura construida sobre relaciones propietarias existentes? Fue Cristo, según el Evangelio, quien pronunció el texto, pero fue Marx quien lo trajo a la vida. Y desde que lo hizo los motivos de políticos, curas, jueces, moralistas y millonarios han estado bajo la más profunda sospecha &#8211; que es, por supuesto, el porqué lo odian tanto.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440225.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/31/1078/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 11 de febrero de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/24/as-i-please-11-de-febrero-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/24/as-i-please-11-de-febrero-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Mar 2009 17:01:15 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1075</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Existen dos actividades periodísticas que siempre te traen una respuesta. Una es atacar a los católicos y la otra es defender a los judíos. Recientemente comenté algunos libros que trataban la persecución de los judíos en la Europa medieval y moderna. La crítica me trajo el habitual fajo de cartas antisemitas, que me dejaron pensando [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Existen dos actividades periodísticas que siempre te traen una respuesta. Una es atacar a los católicos y la otra es defender a los judíos. Recientemente comenté algunos libros que trataban la persecución de los judíos en la Europa medieval y moderna. La crítica me trajo el habitual fajo de cartas antisemitas, que me dejaron pensando por milésima vez que este problema está siendo evitado incluso por la gente a la que afecta de forma más directa.<br />
Lo inquietante de estas cartas es que no todas vienen de lunáticos. No me importa demasiado la persona que cree en los Protocolos de los Sabios de Sion, ni siquiera en el oficial de ejército licenciado que ha sido injustamente tratado por el gobierno y está enfurecido al ver que se le dan los mejores trabajos a &#8220;extranjeros&#8221;. Pero sumándose a estos tipos existe el pequeño empresario o hombre profesional que está firmemente convencido de que los judíos se buscan ellos mismos todos sus problemas mediante métodos empresariales turbios y una completa falta de espíritu público. Esta gente escriben cartas razonables, bien equilibradas, niegan cualquier creencia en el racismo, y apoyan todo lo que dicen con abundantes ejemplos. Admiten la existencia de &#8220;judíos buenos&#8221;, y normalmente declaran (Hitler dice exactamente lo mismo en <em>Mein Kampf</em>) que no comenzaron teniendo ningún sentimiento anti-judío pero que se han visto forzados a tenerlo simplemente observando cómo se comportan los judíos.</p>
<p>La debilidad de la actitud izquierdista hacia el antisemitismo es afrontarla desde el ángulo racional. Obviamente, los cargos hechos contra los judíos no son ciertos. No pueden ser ciertos, en parte porque se cancelan, en parte porque un solo pueblo no puede tener tal monopolio de maldad. Pero simplemente señalando esto uno no llega más lejos. El punto de vista oficial de la izquierda del antisemitismo es que es algo &#8220;organizado&#8221; por las clases dirigentes para desviar la atención de los verdaderos males de la sociedad. Los judíos, de hecho, son chivos expiatorios. Esto es sin duda correcto, pero es bastante inútil como argumento. Uno no echa por tierra una creencia mostrando que es irracional. Ni es de utilidad alguna, según mi experiencia, hablar sobre la persecución de los judíos en Alemania. Si un hombre tiene la más ligera disposición hacia el antisemitismo, tales cosas rebotan de su conciencia como guisantes de un casco de acero. El mejor argumento de todos, si los argumentos racionales fueran alguna vez de utilidad alguna, sería indicar que los supuestos crímenes de los judíos son sólo posibles porque vivimos en una sociedad que recompensa el crimen. Si los judíos son todos criminales, encarguémonos de ellos arreglando nuestro sistema económico para que los criminales no puedan prosperar. ¿Pero de qué sirve decir esa clase de cosas al hombre que cree como un acto de fe que los judíos dominan el mercado negro, se abren paso hacia la cabeza de las colas y se escaquean del servicio militar?</p>
<p>Nos iría bien una investigación detallada sobre las causas del antisemitismo, y no debería ser viciado de antemano por la presunción de que esas causas son enteramente económicas. Por muy cierta que pueda ser la teoría del &#8220;chivo expiatorio&#8221; en términos generales, no explica por qué los judíos, en vez de algún otro grupo minoritario, son atacados, ni deja claro de qué son el chivo expiatorio. Algo como el Caso Dreyfus, por ejemplo, no se traduce fácilmente a términos económicos. Por lo que respecta a Gran Bretaña, las cosas importantes a descubrir son simplemente qué cargos se hacen contra los judíos, si realmente está a la alza el antisemitismo (realmente puede haber descendido a lo largo de los últimos treinta años), y hasta qué punto es agravado por el influjo de refugiados desde más o menos 1938.</p>
<p>Uno no debe sólo no asumir que las causas del antisemitismo son económicas en una forma cruda y directa (desempleo, envidia empresarial, etc.), sino que debería también evitar asumir que la gente &#8220;sensible&#8221; es inmune a esto. Florece especialmente entre hombres literatos, por ejemplo. Sin levantarme siquiera de esta mesa para consultar un libro puedo pensar en pasajes de Villon, Shakespeare, Smollett, Thackeray, H. G. Wells, Aldous Huxley, T. S. Eliot y muchos otros que serían tildados de antisemitas si hubieran sido escritos desde que Hitler llegó al poder. Tanto Belloc como Chesterton flirtearon, o algo más que flirtear, con el antisemitismo, y otros escritores a quienes es posible respetar se lo han tragado más o menos en su vertiente nazi. Claramente la neurosis yace muy profunda, y simplemente qué es lo que la gente odia cuando dicen que odian una entidad no-existente llamada &#8220;los judíos&#8221; es todavía incierto. Y es en parte el miedo a descubrir cuán extendido está el antisemitismo lo que lo previene de ser seriamente investigado.</p>
<hr />
<p>Las siguientes líneas son citadas en la <em>Autobiografía</em> de Anthony Trollope:</p>
<blockquote><p>Cuando el Gusto de Payne-Knight fue publicado en la ciudad<br />
Un puñado de versos griegos en el texto se consignaron<br />
Fueron rotos en pedazos, hechos picadillo,<br />
Arrojados a las llamas como basura execrable;<br />
In pocas palabras, fueron masacrados antes que diseccionados<br />
Y varias cantidades falsas detectadas;<br />
Hasta que, cuando el humo se hubo levantado de las cenizas<br />
Se descubrió que &#8211; ¡las líneas eran de Píndaro!</p></blockquote>
<p>Trollope no deja claro quién es el autor de estas líneas, y estaría muy contento si algún lector pudiera hacérmelo saber. Pero también las cito por su propia conveniencia &#8211; esto es, por la terrible advertencia a los críticos literarios que contienen- y para atraer atención sobre la <em>Autobiografía</em> de Trollope, que es un libro de lo más fascinante, a pesar o porque se ocupa en gran medida del dinero.</p>
<hr />
<p>La disputa que se ha ido desarrollando en <em>Time and Tide</em> sobre el atlas de geografía bélica del sr. J. F. Horrabin es un recordatorio de que los mapas son cosas complicadas, que deben ser consideradas con la misma sospecha que las fotografías y las estadísticas.<br />
Es una interesante manifestación menor de nacionalismo que cada nación se pinta roja en el mapa. También hay una tendencia a hacerte parecer más grande de lo que eres, que es posible sin falsificar realmente nada puesto que cada proyección de la tierra como una superficie plana distorsiona una parte u otra. Durante la &#8220;cruzada&#8221; Empire Free Trade hubo una distribución gratuita a los colegios de grandes mapas de pared coloreados que estaban hechos sobre una nueva proyección y que empequeñecían la U.R.S.S. mientras exageraban el tamaño de India y África. Luego están los mapas etnológicos y políticos, un material de lo más valioso para la propaganda. Durante la guerra civil española, se pusieron mapas en los pueblos españoles que dividían el mundo en estados socialistas, democráticos y fascistas. De ellos podías aprender que India era una democracia, mientras que Madagascar e Indochina (este era el periodo del gobierno del Frente Popular en Francia) estaban etiquetados como &#8220;socialistas&#8221;.<br />
La guerra probablemente haya hecho algo para mejorar nuestra geografía. La gente que hace cinco años pensaba que croatas rimaba con cabras y dibujaban sólo una muy oscura distinción entre Minsk y Pinsk, podrían decirte ahora en qué mar desemboca el Volga e indicar sin buscar demasiado la localización de Guadalcanal o Buthidaung. Cientos de miles, si no millones, de ingleses pueden ahora pronunciar Dnepropetrovsk. Pero hace falta una guerra para hacer populares los mapas. Tan recientemente como durante la campaña egipcia de Wavell conocí a una mujer que creía que Italia estaba unida a África, y en 1938, cuando salía hacia Marruecos, algunas personas en mi pueblo -un pueblo muy rústico, ciertamente, pero a sólo cincuenta millas de Londres- me preguntaron si sería necesario cruzar el mar para llegar allí. Si pides a cualquier círculo de personas (me gustaría especialmente hacer esto con los miembros de la Cámara de los Comunes) que dibujen un mapa de Europa de memoria, obtendrías unos resultados sorprendentes. Cualquier gobierno que se preocupara genuinamente de la educación se aseguraría de que un globo terráqueo, en este momento una cara rareza, fuera accesible para cada escolar. Sin noción alguna de qué país sigue a cuál, y cuál es la ruta más rápida de un lugar a otro, y dónde un barco puede ser bombardeado desde la orilla, y dónde no, es difícil ver qué valor puede tener la opinión del ciudadano medio sobre política exterior.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440211.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/24/as-i-please-11-de-febrero-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 4 de febrero de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/17/as-i-please-4-de-febrero-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/17/as-i-please-4-de-febrero-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Mar 2009 17:01:17 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1073</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Cuando Sir Walter Raleigh fue encerrado en la Torre de Londres, se mantuvo ocupado escribiendo una historia del mundo. Había terminado el primer volumen y estaba trabajando en el segundo cuando hubo una pelea entre unos trabajadores bajo la ventana de su celda, y uno de los hombres fue asesinado. A pesar de las investigaciones [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Cuando Sir Walter Raleigh fue encerrado en la Torre de Londres, se mantuvo ocupado escribiendo una historia del mundo. Había terminado el primer volumen y estaba trabajando en el segundo cuando hubo una pelea entre unos trabajadores bajo la ventana de su celda, y uno de los hombres fue asesinado. A pesar de las investigaciones diligentes, y a pesar del hecho de que había visto cómo ocurría, Sir Walter nunca fue capaz de descubrir sobre qué era la pelea: después de lo cual, se dice -y si la historia no es verdadera, ciertamente debería serlo – quemó lo que había escrito y abandonó su proyecto.</p>
<p>Esta historia me ha venido a la cabeza no sé cuántas veces durante los últimos diez años, pero siempre con el reflejo de que Raleigh probablemente se equivocaba. Teniendo en cuenta todas las dificultades para investigar en esa fecha, y la especial dificultad de llevar a cabo una investigación en prisión, podría probablemente haber producido una historia del mundo que tuviera alguna similitud con el curso real de los acontecimientos. Hasta una fecha bastante reciente, los principales acontecimientos anotados en los libros de historia probablemente ocurrieron. Es probablemente cierto que la batalla de Hastings se diputara en 1066, que Colón descubriera América, que Enrique VIII tuviera seis esposas, y así sucesivamente. Un cierto punto de veracidad era posible siempre que se admitiera que un hecho puede ser cierto incluso si no te gusta. Incluso tan tarde como durante la última guerra era posible para la <em>Encyclopaedia Britannica</em>, por ejemplo, recopilar sus artículos sobre las varias campañas en parte de fuentes alemanas. Algunos de los datos -las cifras de bajas, por ejemplo- eran consideradas como neutrales y en esencia aceptadas por todos. Semejante cosa no sería posible ahora. Una versión nazi y una no-nazi de la presente guerra no tendrían parecido la una con la otra, y cuál de ellas entra finalmente en los libros de historia se decidirá no por métodos evidenciales sino en el campo de batalla.</p>
<p>Durante la guerra civil española me encontré sintiendo fuertemente que una historia real de esta guerra nunca sería o podría ser escrita. Las cifras precisas, los relatos objetivos de lo que estaba ocurriendo, simplemente no existían. Y si sentía esto incluso en 1937, cuando el gobierno español todavía existía, y las mentiras que las varias facciones republicanas estaban contando las unas de las otras y sobre el enemigo eran relativamente pequeñas, ¿cómo se mantiene el tema ahora? Incluso si Franco es derrocado, ¿por qué clase de documentos tendrá que ser guiado el futuro historiador? Y si Franco o cualquiera que se le parezca se mantiene en el poder, la historia de la guerra consistirá mayormente en “datos” que millones de personas ahora vivas saben que son mentiras. Uno de estos “datos”, por ejemplo, es que hubo un ejército ruso considerable en España. Existen más que abundantes pruebas de que no existió tal ejército. Pero si Franco permanece en el poder, y si el fascismo en general sobrevive, ese ejército ruso entrará en los libros de historia y los futuros alumnos creerán en él. Así que para propósitos prácticos la mentira se habrá convertido en verdad.</p>
<p>Esta clase de cosas está ocurriendo todo el tiempo. De los millones de ejemplos que deben estar disponibles, escogeré uno que resulta ser verificable. Durante parte de 1941 y 1942, cuando la Luftwaffe estaba ocupada en Rusia, la radio alemana agasajó a su audiencia natal con historias de devastadores ataques aéreos sobre Londres. Bien, somos conscientes de que esos ataques no ocurrieron. ¿Pero qué utilidad tendría nuestro conocimiento si los alemanes conquistaran Gran Bretaña? Para los fines de un futuro historiador, ¿ocurrieron esos ataques, o no? La respuesta es: si Hitler sobrevive, ocurrieron, y, si cae, no ocurrieron. Así con innumerables acontecimientos más de los pasados diez o veinte años. ¿Son los Protocolos de los Sabios de Sión un documento genuino? ¿Conspiró Trotsky con los nazis? ¿Cuántos aviones alemanes fueron derribados en la Batalla de Inglaterra? ¿Da Europa la bienvenida al Nuevo Orden? En ningún caso tienes una respuesta que sea universalmente aceptada porque sea cierta. En cada caso tienes un número de respuestas totalmente incompatibles, una de las cuales es finalmente adoptada como el resultado de una lucha física. La Historia la escriben los vencedores.</p>
<p>En el último análisis nuestro único reclamo de la victoria es que si ganamos la guerra contaremos menos mentiras sobre la misma que nuestros adversarios. Lo que realmente asusta del totalitarismo no es que cometa atrocidades sino que ataca el concepto de la verdad objetiva: afirma controlar tanto el pasado como el futuro. A pesar de todas las mentiras y el farisaismo que provoca la guerra, honestamente no creo que se pueda decir que ese modo de pensar esté creciendo en Gran Bretaña. Considerándolo en conjunto, debería decir que la prensa es ligeramente más libre de lo que era antes de la guerra. Sé por experiencia propia que puedes publicar cosas ahora que no podrías publicar hace diez años. Los objetores probablemente hayan sido menos maltratados en esta guerra que en la pasada, y la expresión de opiniones impopulares en público es ciertamente más segura. Hay algo de esperanza, pues, de que el modo de pensar liberal, que ve la verdad como algo exterior a uno, algo que debe ser descubierto, y no como algo que puedes inventarte sobre la marcha, sobrevivirá. Pero sigo sin envidiar el trabajo del futuro historiador. ¿No es un extraño comentario de nuestro tiempo que incluso las bajas en la presente guerra no puedan estimarse por varios millones?</p>
<hr />
<p>Anunciando que el Departamento de Comercio está a punto de retirar la prohibición sobre los bajos vueltos de los pantalones, el anuncio de un sastre aclama esto como &#8220;una primera entrega de la libertad por la que estamos luchando&#8221;. Si realmente estuviéramos luchando por los bajos vueltos de los pantalones, me inclinaría a ser pro-Eje. Los bajos vueltos no tienen función alguna salvo recoger polvo, y ninguna virtud salvo que cuando los limpias encontrarás ocasionalmente una pieza de seis peniques. Pero bajo ese jubilante grito del sastre yace otro pensamiento: que dentro de poco Alemania estará acabada, la guerra estará medio terminada, se suavizará el racionamiento, y el esnobismo de la ropa estará en plena marcha de nuevo. No comparto esa esperanza. Cuanto antes podamos parar el racionamiento de comida más contento estaré, pero me gustaría ver el racionamiento de ropa continuar hasta que las polillas hayan devorado el último esmoquin e incluso los enterradores se hayan despojado de sus sombreros de copa. No me importaría ver a la nación entera en trajes de campaña teñidos durante cinco años si eso significa que uno de los principales puntos de crianza del esnobismo y la envidia pudiera ser eliminado. El racionamiento de ropa no se concibió en un espíritu democrático, pero aún así ha tenido un efecto democratizante. Si los pobres no están mucho mejor vestidos, al menos los ricos están más desharrapados. Y ya que no está ocurriendo ningún cambio estructural real en nuestra sociedad, el proceso de nivelación mecánica que resulta de la pura escasez es mejor que nada.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440204.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/17/as-i-please-4-de-febrero-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 28 de enero de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/10/as-i-please-28-de-enero-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/10/as-i-please-28-de-enero-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Mar 2009 17:01:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1056</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Veo que el sr. Suresh Vaidya, un periodista indio que vive en Inglaterra, ha sido arrestado por negarse a cumplir el servicio militar. Este no es el primer caso de ese tipo, y si es el último probablemente será porque no queden más indios en edad militar para ser victimizados. Todo el mundo sabe sin [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Veo que el sr. Suresh Vaidya, un periodista indio que vive en Inglaterra, ha sido arrestado por negarse a cumplir el servicio militar. Este no es el primer caso de ese tipo, y si es el último probablemente será porque no queden más indios en edad militar para ser victimizados.</p>
<p>Todo el mundo sabe sin que se lo digan los aspectos jurídicos del caso del sr. Vaidyam, y no tengo interés en explayarme en ellos. Pero me gustaría atraer la atención al aspecto del sentido común, el cual el gobierno británico se niega rotundamente a considerar. Dejando de lado a los marineros que van y vienen, y al puñado de tropas que todavía están aquí, puede haber quizás dos mil indios en este país, de todas las clases y edades. Aplicándoles el servicio militar puedes tal vez conseguir unas veintenas extras de soldados, y coaccionando a la minoría que “objeta” puedes engrosar la población de las prisiones británicas en una docena. Este es el resultado neto desde el punto de vista militar.</p>
<p>Pero desafortunadamente eso no es todo. Con un comportamiento de esta clase antagonizas a toda la comunidad india de Gran Bretaña -pues ningún indio, cualquiera que sea su punto de vista, admite que Gran Bretaña tuviera el derecho de declarar la guerra en nombre de la India o tenga el derecho de imponer un servicio obligatorio a los indios. Cualquier cosa que ocurra en la comunidad india de aquí tiene repercusiones inmediatas en la India, y efectos apreciables más lejos. Un objetor indio victimizado nos hace más daño que diez mil británicos. Parece un alto precio que pagar por la satisfación que probablemente sientan los patrioteros al tener a otro “rojo” entre sus garras. No espero que los patrioteros vean el punto de vista del sr. Vaidya. Pero puede que vean realmente, tras toda su experiencia, que hacer mártires no compensa.</p>
<hr />
<p>Un correspondiente nos ha enviado una carta en defensa de Ezra Pound, el poeta americano que transfirió su lealtad a Mussolini unos años antes de la guerra y ha sido un avivado propagandista en la radio de Roma. La sustancia de su declaración es (a) que Pound no se vendió simplemente por dinero, y (b) que cuando das con un auténtico poeta puedes permitirte ignorar sus opiniones políticas.</p>
<p>Bueno, por supuesto, Pound no se vendió solamente por dinero. Ningún escritor hace eso nunca. Cualquiera que quisiera dinero por encima de todo había escogido una profesión mejor pagada. Pero creo probable que Pound sí se vendió en parte por prestigio, lisonjas y un profesorado. Tenía el odio más venenoso hacia tanto Gran Bretaña como los EE.UU, donde sentía que su talento no había sido plenamente apreciado, y obviamente creía que había una conspiración en su contra a lo largo de los países anglo-parlantes. Luego hubo varios episodios vergonzosos en los cuales la falsa erudición de Pound quedó en evidencia, lo cual encontró sin duda difícil de perdonar. A mediados de los treinta Pound estaba cantando las alabanzas de “el Jefe” (Mussolini) en varios periódicos ingleses, incluyendo el trimestral de Mosley, <em>British Union</em> (del cual Vidkun Quisling era también un colaborador). En la época de la guerra de Abisinia Pound era clamorosamente anti-abisinio. En 1938 o por ahí los italianos le dieron una cátedra en una de sus universidades, y un tiempo después de que estallara la guerra tomó la ciudadanía italiana. Que a un poeta, como tal, deba perdonársele sus opiniones políticas es otra cuestión. Obviamente, uno no debe decir “X está de acuerdo conmigo, luego es un buen escritor”, y durante los últimos diez años la crítica literaria honesta ha consistido en gran medida en combatir esta actitud. Personalmente admiro a varios escritores (Céline, por ejemplo) que se han pasado a los fascistas, y muchos otros cuya visión política objeto fuertemente. Pero uno tiene el derecho de esperar una decencia normal de un poeta. Nunca escuché las retransmisiones de Pound, pero a menudo las leí en las B.B.C Monitoring Reports, y eran intelectual y moralmente asquerosas. El anti-semitismo, por ejemplo, simplemente no es la doctrina de una persona adulta. La gente que toma parte en esa clase de cosas debe afrontar las consecuencias. Pero sí estoy de acuerdo con nuestro correspondiente en esperar que las autoridades americanas no capturen a Pound y le fusilen, tal y como han amenazado hacer. Establecería su reputación tan a fondo que pueden pasar cien años antes de que alguien pudiera determinar desapasionadamente si los tan debatidos poemas de Pound eran buenos o no.</p>
<hr />
<p>La otra noche una camarera me informó de que si viertes cerveza en un vaso húmedo se vuelve insípido mucho más rápido. Añadió que mojar tu bigote en la cerveza también lo vuelve insípido. Acepté esto inmediatamente sin hacer más preguntas, de hecho, tan pronto como llegué a casa me recorté el bigote, que había olvidado hacer desde hacía unos días.</p>
<p>Sólo más tarde pensé que esto era probablemente una de esas supersticiones que son capaces de mantenerse vivas porque tienen el aire de ser verdades científicas. En mi libro de notas tengo una larga lista de falacias que me enseñaron durante mi infancia, en cada caso no como un cuento de vieja sino como un hecho científico. No puedo dar la lista entera, pero hay algunas favoritas:</p>
<p>- Que un cisne puede romperte una pierna con un golpe de ala.</p>
<p>- Que si te cortas entre el pulgar y el dedo índice coges trimo.</p>
<p>- Que el esmalte es venenoso.</p>
<p>- Que si te lavas las manos en el agua en el que se han hervido huevos (por qué alguien haría esto es un misterio) cogerás verrugas.</p>
<p>- Que los toros se enfurecen al ver rojo.</p>
<p>- Que el sulfuro en el agua de beber de un perro actúa como un tónico.</p>
<p>Y etcétera. Casi todo el mundo lleva una u otra de estas creencias en su vida adulta. He conocido a alguien de más de treinta que todavía retenía la segunda de las creencias que he listado arriba. En cuanto a la tercera, está tan extendida que en la India, por ejemplo, la gente está constantemente tratando de envenenarse unos a otros con esmalte, con resultados decepcionantes.</p>
<hr />
<p>Ahora desearía haber leído <em>Basic English versus Artificial Languages</em> antes y no después de haber comentado el interesante librito en el cual el Profesor Lancelot Hogben expone su propio idioma artificial, el Interglossa. Pues en ese caso podría haberme dado cuenta de cuán comparativamente caballeroso había sido el Profesor Hogben hacia los inventores de idiomas internacionales rivales. Las polémicas sobre temas serios están a menudo lejos de ser educadas. Los seguidores de la polémica estalinista-trotskyista habrán observado que tiende a arrastrarse en ella una nota poco amistosa, y cuando el <em>Tablet</em> y el <em>Church Times</em> acometen el uno contra el otro los golpes no son siempre por encima de la cintura. Pero en pura suciedad de la pelea, la disputa entre los inventores de varios de los idiomas internacionales saldría apalizada.</p>
<p>El <em>Tribune</em> puede que publique pronto uno o más artículos sobre el inglés básico. Si alguna vez se adopta algún idioma como un “segundo” idioma mundial es inmensamente improbable que sea uno fabricado, y de los naturales existentes el inglés tiene con mucho la mejor oportunidad, aunque no necesariamente en la forma básica. La opinión pública está comenzando a despertarse ante la necesidad de un idioma internacional, aunque todavía existen ideas erróneas fantásticas. Por ejemplo, mucha gente imagina que los defensores de un idioma internacional buscan suprimir las lenguas naturales, una cosa que nadie ha sugerido seriamente nunca.</p>
<p>Actualmente, a pesar del creciente reconocimiento de esta necesidad, el mundo se está haciendo más y no menos nacionalista en cuanto al idioma. Esto es en parte de una política consciente (una media docena de los idiomas existentes están introduciéndose en una forma imperialista en varias partes del mundo) y en parte debido a la dislocación causada por la guerra. Y las dificultades de comercio, viaje e inter-comunicación entre científicos, y la labor agotadora de aprender idiomas extranjeros, continúan todavía. En mi vida he aprendido siete lenguas extranjeras, incluyendo dos muertas, y de esas siete sólo retengo una, y no muy brillantemente. Esto sería un caso bastante normal. Un miembro de una nacionalidad pequeña, un danés u holandés, por ejemplo, tiene que aprender tres idiomas extranjeros por rutina, si quiere recibir educación alguna. Claramente esta posición podría ser mejorada, y la gran dificultad es decidir qué lengua debe ser adoptada como la internacional. Pero va a haber feas peleas antes de que eso se solucione, como cualquiera que haya ojeado este tema sabe.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440128.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/10/as-i-please-28-de-enero-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 21 de enero de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/03/as-i-please-21-de-enero-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/03/as-i-please-21-de-enero-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 03 Mar 2009 17:01:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1049</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Un correspondiente me reprocha ser “negativo” y “estar siempre atacando cosas”. El hecho es que vivimos en una época en la que las causas para alegrarse no son numerosas. Pero me gusta elogiar cosas, cuando hay algo que elogiar, y me gustaría escribir aquí algunas líneas –tienen que ser retrospectivas, desafortunadamente– en alabanza de la [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Un correspondiente me reprocha ser “negativo” y “estar siempre atacando cosas”. El hecho es que vivimos en una época en la que las causas para alegrarse no son numerosas. Pero me gusta elogiar cosas, cuando hay algo que elogiar, y me gustaría escribir aquí algunas líneas –tienen que ser retrospectivas, desafortunadamente– en alabanza de la Rosa de Woolworth.</p>
<p>En los buenos tiempos cuando nada en Woolworth&#8217;s costaba más de seis peniques, una de sus mejores especialidades eran sus rosales. Eran siempre plantas muy jóvenes, pero florecían en su segundo año, y creo que nunca tuve una que se me muriera. Su principal interés era que nunca, o muy pocas veces, eran lo que afirmaban ser en sus etiquetas. Una que compré como una Dorothy Perkins resultó ser una preciosa rosa blanca con corazón amarillo, una de las mejores trepadoras que he visto jamás. Una rosa polyantha etiquetada amarilla resultó ser rojo intenso. Otra, comprada como una Albertine, era como una Albertine, pero doble, y dio sorprendentes masas de flores. Estas rosas tenían todo el interés de un paquete sorpresa, y siempre había una posibilidad de que tropezaras con una nueva variedad de la que tendrías el derecho de llamar John Smith o algo de ese tipo.</p>
<p>El verano pasado pasé por la casa en la que vivía antes de la guerra. La pequeña rosa blanca, no mucho más grande que el tirachinas de un niño cuando la planté, había crecido en un gran arbusto vigoroso, la Albertine o casi-Albertine estaba cubriendo la mitad de la valla en una nube de flores rosas. Planté ambas en 1936. Y pensé, “¡Todo eso por seis peniques!” No sé cuánto vive un rosal, supongo que diez años puede ser una vida media. Y a lo largo de ese tiempo una trepadora puede estar en florecimiento máximo durante un mes o seis semanas cada año, mientras que un rosal estará floreciendo, a ratos, durante al menos cuatro meses. ¡Todo eso por seis peniques –el precio, antes de la guerra, de diez Players, o una pinta y media de cerveza, o una suscripción semanal al <em>Daily Mail</em>, o unos veinte minutos de aire doblemente respirado en el cine!</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440121.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/03/03/as-i-please-21-de-enero-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 14 de enero de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/24/as-i-please-14-de-enero-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/24/as-i-please-14-de-enero-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 24 Feb 2009 17:01:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1045</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
La vieja costumbre de encuadernar revistas y periódicos en forma de libro parece haber desaparecido casi enteramente, lo que es una lástima, pues una edición anual de incluso una revista muy estúpida es más legible tras un lapso de tiempo que la mayoría de libros. Creo que no he encontrado nunca una ganga mejor que [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>La vieja costumbre de encuadernar revistas y periódicos en forma de libro parece haber desaparecido casi enteramente, lo que es una lástima, pues una edición anual de incluso una revista muy estúpida es más legible tras un lapso de tiempo que la mayoría de libros. Creo que no he encontrado nunca una ganga mejor que la docena de volúmenes del <em>Quarterly Review</em>, comenzando en 1809, que conseguí una vez por dos chelines en una subasta en una granja; pero una buena compra (sixpennyworth en el original) fue una edición anual del <em>Cornhill</em> cuando Trollope o Thackeray, olvido cual, lo estaba editando, y otra buena compra fueron algunos volúmenes sueltos del <em>Gentleman&#8217;s Magazine</em> de mediados de los sesenta, a tres peniques cada uno. También he tenido algunas medias horas felices con el <em>Chamber&#8217;s Papers for the People</em>, que floreció en los cincuenta, el <em>Boy&#8217;s Own Paper</em> en los días de la Guerra de los Boer, el <em>Strand</em> en sus grandes días de Sherlock Holmes, y -un libro que desafortundamente sólo vi y no compré– un volúmen encuadernado del <em>Athenaeum</em> de comienos de los veinte, cuando lo editaba Middleton Murry, y T. S. Eliot, E. M. Forster y varios otros estaban haciendo su primer impacto en el gran público. No sé por qué nadie se molesta hoy en día, pues conseguir una edición anual de una revista encuadernada cuesta menos que comprar una novela, e incluso puedes hacer tú mismo el trabajo si tienes una tarde libre y los materiales necesarios.</p>
<p>La gran fascinación de estas viejas revistas es la perfección con la que ‘datan’. Absortas en los asuntos del momento, le hablan a uno sobre modas políticas y tendencias que apenas son mencionadas en los libros de historia más generales. Es interesante, por ejemplo, estudiar en las revistas contemporáneas la amenaza de guerra de comienzos de los sesenta, cuando se asumía en todas partes que Gran Bretaña estaba a punto de ser invadida, se formaron los Voluntarios, estrategas aficionados publicaban mapas mostrando las rutas por las cuales los ejércitos franceses convergerían sobre Londres, y pacíficos ciudadanos se acobardaban en zanjas mientras las balas de los Rifle Clubs (los entonces equivalentes de la Home Guard) rebotaban en todas direcciones.</p>
<p>El error que cometieron casi todos los observadores británicos en ese momento fue no darse cuenta de que Alemania era peligrosa. El único peligro venía supuestamente de Francia, que había quemado su último cartucho como potencia militar y no tenía en cualquier caso motivo alguno para pelearse con Gran Bretaña. Y creo que los lectores casuales en el futuro, hojeando nuestros periódicos y revistas, notarán una aberración similar en el alejamiento de la democracia y la franca admiración hacia el totalitarismo que alcanzó a los intelectuales británicos sobre 1940.</p>
<p>Recientemente, desenterrando números atrasados de <em>Horizon</em>, me encontré con un largo artículo sobre el <em>Managerial Revolution</em> de James Burnham, en el cual la tesis principal de Burnham fue aceptada casi sin examinación. Representaba, habría afirmado mucha gente, el pronóstico más inteligente de nuestro tiempo. Y aún así –fundamentada como realmente estaba sobre una creencia en la invencibilidad del ejército alemán– los acontecimientos ya lo han hecho saltar por los aires.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440114.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/24/as-i-please-14-de-enero-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 7 de enero de 1944</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/17/as-i-please-7-de-enero-de-1944/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/17/as-i-please-7-de-enero-de-1944/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 17 Feb 2009 17:01:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1026</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Ojeando las fotografías de la Lista de Honores de Año Nuevo, estoy impresionado (como de costumbre) por la bastante excepcional fealdad y vulgaridad de las caras allí exhibidas. Parece ser casi la norma que la clase de persona que se gana el derecho de llamarse Lord Percy de Falcontowers debería parecer en el mejor de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ojeando las fotografías de la Lista de Honores de Año Nuevo, estoy impresionado (como de costumbre) por la bastante excepcional fealdad y vulgaridad de las caras allí exhibidas. Parece ser casi la norma que la clase de persona que se gana el derecho de llamarse Lord Percy de Falcontowers debería parecer en el mejor de los casos un tabernero sobrealimentado y en el peor un recaudador de impuestos con una úlcera duodenal. Pero nuestro país no está solo en esto. Cualquiera que tenga buena mano para las tijeras y pegamento podría compilar un excelente libro titulado <em>Nuestros Gobernantes</em>, y que consistiría simplemente de fotografías publicadas de los grandes de la tierra. La idea se me ocurrió por primera vez cuando vi en <em>Picture Post</em> unos “fotogramas” de Beaverbrook dando un discurso y pareciendo más un mono en un palo que lo que podría parecerle posible a cualquiera que no lo estuviera haciendo aposta.</p>
<p>Cuando tuviera reunida su colección de führers, reales y aspirantes, podría ver que varias cualidades recurren a a lo largo de la lista. Para empezar, todos son viejos. A pesar de toda la palabrería que se le rinde en todos los lados a la juventud, no hay tal cosa como una persona en una posición verdaderamente de mando que tenga menos de cincuenta años. Segundo, son casi todos pequeños. Un dictador más alto de cinco pies y seis pulgadas [aproximadamente unos 168 centímetros] es una gran rareza. Y tercero, existe esta casi general y a veces bastante fantástica fealdad. La colección contendría fotografías de Streicher explotando un vaso sanguíneo, señores de la guerra japoneses imitando a babuínos, Mussolini con su achaparrada papada, el timorato De Gaulle, el achaparrado y brazicorto Churchill, Gandhi con su larga y maliciosa nariz y enormes orejas de murciélago, Tojo exhibiendo treinta y dos dientes con oro en cada uno de ellos. Y enfrente de cada uno, para contrastar, habría una fotografía de un ser humano común del país implicado. Frente a Hitler un joven marino de un submarino alemán, frente a Tojo un campesino japonés del tipo viejo – y así sucesivamente.</p>
<p>Pero de vuelta a la Lista de Honores. Cuando uno recuerda que casi la totalidad del resto del mundo lo ha abandonado, parece extraño ver que esta tontería todavía continúe en Inglaterra, un país en el cual la misma noción de aristocracia pereció hace cientos de años. La diferencia de raza sobre la cual suele estar fundamentado el dominio aristocrático había desaparecido de Inglaterra a finales de la Edad Media, y el concepto de “sangre azul” como algo valioso en sí, e independiente del dinero, estaba desapareciendo en la época de Isabel. Desde entonces hemos sido una plutocracia pura y dura. Pero aún así seguimos haciendo esfuerzos espasmódicos de vestirnos cpn los colores del feudalismo medieval.</p>
<p>¡Imagínense el Herald&#8217;s Office solemnemente falsificando pedigrís e inventando escudos heráldicos con sirenas y unicornios echados, contornados, y qué sé yo, para directores de compañía de bombin y pantalón diplomático! Lo que más me gusta a mí es la cuidadosa graduación mediante el cual los honores son siempre servidos en directa proporción a la cantidad de daño hecha – baronías para las Grandes Empresas, baronetcías para cirujanos de moda, títulos de caballero para profesores mansos. ¿Pero se imagina esta gente que por llamarse lords, caballeros y demás tienen de alguna forma algo en común con la aristocracia medieval? ¿Cree Sir Walter Citrine, por ejemplo, ser la misma clase de persona que <a href="http://www.telelib.com/words/authors/B/BrowningRobert/verse/menwomen/childeroland.html">Childe Roland</a> (¡llegó el noble Citrine a la tenebrosa torre!)?, o ¿tiene Lord Nuffield la impresión de que deberíamos confundirlo con un cruzado con cota de malla?</p>
<p>De todas formas, este asunto de la lista de honores tiene un aspecto severamente práctivo, y es que un título es un alias de primera clase. El sr. X puede prácticamente cancelar su pasado convirtiéndose en Lord Y. Algunos de los designios ministeriales que se han hecho durante esta guerra apenas habrían sido posibles sin un disfraz similar. Como dijo Tom Paine: “Esta gente cambia sus nombres tan a menudo que es tan difícil conocerlos como lo es conocer a los ladrones.”</p>
<hr />
<p>Escribo esto al ritmo de un martillo eléctrico. Están taladrando agujeros en las paredes de un refugio, retirando ladrillos en intervalos regulares. ¿Por qué? Porque el refugio corre el peligro de caerse y es necesrio darle un revestimiento de cemento.</p>
<p>Parece dudoso que esos refugios fueran alguna vez de mucha utilidad. Darían protección contra astillas y explosiones, pero no más que las paredes de una casa común, y la única vez que vi una bomba caer en un lugar cercano a uno lo cortó del suelo casi como si se hubiera hecho con un cuchillo. El caso es, de todas formas, que durante el tiempo en que se construían estos refugios se sabía que se caerían en un año o dos. Innumerables personas señalaron esto. Pero nada ocurrió; la chapucera construcción continuó, y alguién se hizo con el contrato.</p>
<p>Efectivamente, un año o dos más tarde, los profetas tuvieron razón. La argamasa comenzó a salirse de las paredes, y se hizo necesario revestir los refugios con cemento. Una vez más alguien -tal vez fue el mismo alguien- se hizo con el contrato. No sé si, en alguna parte del país, estos refugios son realmente utilizados en ataques aéreos. En mi parte de Londres nunca han existido dudas al respecto; de hecho, se mantienen cerrados permanentemente para que no sean utilizados con “fines impropios”. Hay una cosa, no obstante, para la que pueden ser posiblemente útiles y es como fortines en luchas urbanas. Y en general han sido construidos en las calles más pobres. Me haría gracia si cuando llegara el momento los peces gordos no fueran capaces de aplastar al populacho porque les hubieran provisto inconscientemente con miles de nidos de ametralladoras de antemano.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19440107.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/17/as-i-please-7-de-enero-de-1944/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 31 de diciembre de 1943</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/10/as-i-please-31-de-diciembre-de-1943/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/10/as-i-please-31-de-diciembre-de-1943/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 10 Feb 2009 17:01:05 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1014</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Leyendo las discusiones acerca de la culpabilidad de la guerra que retumban en las columnas de correspondencia de los periódicos, noto la sorpresa con la que mucha gente parece descubrir que la guerra no es un crimen. Hitler, parece, no ha hecho nada punible. No ha violado a nadie, ni se ha llevado piezas de [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Leyendo las discusiones acerca de la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/War_Guilt_Clause"><em>culpabilidad de la guerra</em></a> que retumban en las columnas de correspondencia de los periódicos, noto la sorpresa con la que mucha gente parece descubrir que la guerra no es un crimen. Hitler, parece, no ha hecho nada punible. No ha violado a nadie, ni se ha llevado piezas de botín con sus propias manos, ni ha azotado personalmente a ningún prisionero, enterrado vivo a ningún hombre herido, lanzado bebés al aire y espetado con su bayoneta, mojado monjas en petróleo e incendiado con cirios de iglesia -de hecho no ha hecho ninguna de las cosas que se suele acreditar a los nacionales enemigos de hacer durante una guerra. Sólo ha precipitado un guerra mundial que tal vez haya costado veinte millones de vidas antes de que termine. Y en eso no hay nada ilegal. ¿Cómo podría haberlo, cuando la legalidad implica autoridad y no hay autoridad con el poder de trascender fronteras nacionales?</p>
<p>En los recientes juicios en Kharkov se hizo algún intento de colocar sobre Hitler, Himmler y los demás la responsabilidad de los crímenes de sus subordinados, pero el mero hecho de que esto tuviera que hacerse muestra que la culpabilidad de Hitler no es auto-evidente. Su crímen, se entiende, no fue construir un ejército con el objetivo de una guerra agresiva, sino instruir a ese ejército para torturar a sus prisioneros. Dentro de sus límites, la distinción entre una atrocidad y un acto de guerra es válida. Una atrocidad significa un acto de terrorismo que no tiene objetivo militar genuino alguno. Uno debe aceptar tales distinciones si uno acepta la guerra en sí, que en la práctica todo el mundo hace. No obstante, un mundo en el que está mal asesinar a un civil individual y bien lanzar mil toneladas de explosivos sobre areas residenciales a veces hace que me pregunte si esta tierra nuestra no es un manicomio utilizado por algún otro planeta.</p>
<hr />Mientras el autobús 53 me lleva de un lado a otro, nunca, por lo menos cuando hay luz suficiente para que pueda ver, paso la pequeña iglesia de St John, justo pasando la carretera desde Lord&#8217;s, sin una punzada. Es una iglesia de la <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Estilo_de_la_Regencia">Regencia</a>, una de las muy pocas de la época, y cuando pasas por allí bien merece la pena entrar dentro para ver su amigable interior y leer los resonantes epitafios de los <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/Nawab">Nawabs</a> de la India Oriental que yacen enterrados allí. Pero su fachada, una de las más encantadoras de Londres, ha sido totalmente estropeada por un espantoso memorial de guerra que hay delante. Esa parece ser una norma fijada en Londres: cuando por alguna casualidad tienes una vista decente, bloquéala con la estatua más fea que puedas encontrar. Y, desafortunadamente, nunca hemos andado lo suficientemente escasos de bronce para que estas cosas sean fundidas.</p>
<p>Si escalas hasta lo alto de la colina en Greenwich Park, puedes tener la suave emoción de hallarte exactamente en la longitud 0º, y también puedes examinar el edificio más feo en el mundo, el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Royal_Observatory,_Greenwich">Observatorio de Greenwich</a>. Después mira colina abajo hacia el Támesis. Extendido bajo tuya están la pieza maestra de Wren, el Hospital de Greenwich (ahora el <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Royal_Naval_College,_Greenwich">Naval College</a>) y otro exquisito edificio clásico conocido como la <a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Queen%27s_House">Queen&#8217;s House</a>. Los arquitectos responsables de ese desorden desparramado sin forma en lo alto de la colina tenían esos otros dos edificios bajo sus ojos mientras se colocaba cada ladrillo.</p>
<p>Como dijo el sr. Osbert Sitwell en los días de los “<a href="http://en.wikipedia.org/wiki/Baedeker_Blitz">bombardeos de Baedeker</a>” &#8211; ¡qué ingenuo de los alemanes imaginar que los británicos podríamos ser intimidados por la destrucción de nuestros monumentos antiguos! ¡Como si cualquier estrago de las bombas alemanas pudiera posiblemente igualar las cosas que hemos hecho nosotros!</p>
<hr />Veo que el sr. Bernard Shaw, entre otros, quiere reescribir el segundo verso del Himno Nacional. La versión del sr. Shaw retiene referencias a Dios y el Rey, pero es con un sentimiento vagamente internacionalista. Esto me parece ridículo. No tener un himno nacional sería lógico. Pero si tienes uno, su función debe necesariamente ser señalar que nosotros somos Buenos y nuestros enemigos son Malos. Además, el sr. Shaw quiere cortar las únicas líneas que contiene el himno que merecen la pena. Todos los instrumentos de metal y tambores del mundo no pueden convertir “God Save the King” en una melodía buena, pero en las raras ocasiones en las que se canta en su totalidad sí cobra vida en las dos líneas:</p>
<blockquote><p>¡Confunde sus políticas,<br />
Frustra sus viles trucos!</p></blockquote>
<p>Y, de hecho, siempre imaginé que el segundo verso se deja habitualmente fuera a causa de una vaga sospecha por parte de los Tories de que estas líneas se refieren a ellos.</p>
<hr />Otra adquisición por nueve peniques: <em>Chronological Tablets, exhibiting every Remarkable Occurrence from the Creation of the World down to the Present Time</em>. Impreso por J. D. Dewick, Aldersgate Street, en el año 1801.</p>
<p>Con interés miré la fecha de la creación del mundo, y descubrí que fue en el 4004 a.C y “se supone ocurrió durante el otoño”. Más adelante en el libro se da más exactamente como septiembre de 4004.</p>
<p>Al final hay un número de hojas en blanco en las que el lector puede seguir las crónicas por su cuenta. Quienquiera que poseyera este libro no lo siguió muy lejos, pero una de las últimas entradas es “Martes 4 de mayo. Aquí se proclamó la paz. Iluminación general.” Esa fue la Paz de Amiens. Esto puede advertirnos de no ser demasiado prematuros con nuestras propias iluminaciones cuando venga el armisticio.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19431231.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/10/as-i-please-31-de-diciembre-de-1943/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 24 de diciembre de 1943</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/03/as-i-please-24-de-diciembre-de-1943/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/03/as-i-please-24-de-diciembre-de-1943/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 03 Feb 2009 17:01:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=1003</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Leyendo el libro de Michael Robert sobre T. E. Hulme, me acordé otra vez del peligroso error que comete el movimiento Socialista al ignorar lo que uno podría llamar la escuela neo-reaccionaria de escritores. Hay un número considerable de estos escritores: son intelectualmente distinguidos, influyentes de una forma silenciosa y sus críticas de la Izquierda [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Leyendo el libro de Michael Robert sobre T. E. Hulme, me acordé otra vez del peligroso error que comete el movimiento Socialista al ignorar lo que uno podría llamar la escuela neo-reaccionaria de escritores. Hay un número considerable de estos escritores: son intelectualmente distinguidos, influyentes de una forma silenciosa y sus críticas de la Izquierda son mucho más dañinas que cualquier cosa que salga de la Individualist League o el Conservative Central Office.</p>
<p>T. E. Hulme murió en la última guerra y dejó pocas obras completadas, pero las ideas que había más o menos formulado tuvieron una gran influencia, especialmente en los numerosos escritores que se agrupaban alrededor del <em>Criterion</em> en los veinte y treinta. Wyndham Lewis, T. S. Eliot, Aldous Huxley, Malcolm Muggeridge, Evelyn Waugh y Graham Greene, todos probablemente le deban algo. Pero más importante que la extensión de su influencia personal es el movimiento intelectual general al que pertenecía, un movimiento que podría justamente ser descrito como el renacimiento del pesimismo. Tal vez su exponente vivo más conocido es el Mariscal Pétain. Pero el nuevo pesimismo tiene afiliaciones más extrañas que esa. Enlaza no sólo con el catolicismo, conservadurismo, y fascismo, sino también con el pacifismo (especialmente la rama de California) y el anarquismo. Cabe observar que T. E. Hulme, el conservador inglés de clase media-alta con bombín, era un admirador y hasta cierto punto un seguidor del anarco-sindicalista Georges Sorel.</p>
<p>Lo que es común a toda esta gente, ya sea Pétain predicando con tristeza “la disciplina de la derrota”, o Sorel denunciando el liberalismo, o Berdyaev agitando su cabeza por la revolución rusa, o “Beachcomber” dando patadas a Beveridge en el Express, o Huxley abogando por la no-resistencia tras los cañones de la flota americana, es su rechazo a creer que la sociedad humana puede ser fundamentalmente mejorada. El hombre es inmejorable, cambios meramente políticos no pueden tener efecto sobre nada, el progreso es una ilusión. La conexión entre esta creencia y la reacción política es, por supuesto, obvia. El espiritualismo es la mejor coartada que puede tener un hombre rico. “Los hombres no pueden ser mejorados mediante un acta del Parlamento, así pues, ya puedo puedo ir retirando mis dividendos.” Nadie lo expone tan toscamente, pero el pensamiento de toda esta gente sigue esa línea: incluso el de aquellos que, como Michael Roberts y el propio Hulme, admiten que una pequeña, sólo una pequeña mejora en la sociedad mundana pueda ser posible.</p>
<p>El peligro de ignorar a los neo-pesimistas yace en el hecho de que hasta cierto punto tienen razón. Siempre y cuando uno piense en periodos cortos es sabio no tener esperanza en el futuro. Los planes para la mejora humana normalmente vienen sueltos, y el pesimista tiene muchas más oportunidades de decir “te lo dije” que el optimista. Por lo general los profetas de la perdición han tenido más razón que aquellos que imaginaron que un auténtico paso hacia delante se conseguiría mediante la educación universal, el sufragio femenino, la Sociedad de Naciones, y un largo etcétera.</p>
<p>La verdadera respuesta es desligar socialismo de utopía. Casi todas las apologéticas del neo-pesimismo consisten en levantar un hombre de paja y derribarlo otra vez. El hombre de paja se llama Perfectibilidad Humana. Los socialistas son acusados de creer que la sociedad puede ser -y en efecto, tras el establecimiento del socialismo, lo será- completamente perfecta, también que el progreso es inevitable. Desacreditar tales creencias es dinero fácil, claro.</p>
<p>La respuesta, que debería ser pronunciada más alto de lo que suele serlo, es que el socialismo no es perfeccionista, tal vez ni siquiera hedonista. Los socialistas no afirman ser capaces de hacer que el mundo sea perfecto: afirman poder hacerlo mejor. Y cualquier socialista racional concederá a los católicos que cuando la injusticia económica haya sido resuelta, el problema fundamental del lugar del hombre en el Universo seguirá abierto. Pero lo que el socialista afirma es que no se puede hacer frente a ese problema mientras las preocupaciones del ser humano medio sean forzosamente económicas. Todo está resumido en el dicho de Marx de que después de que haya llegado el socialismo puede comenzar la historia humana. Mientras tanto, están ahí los neo-pesimistas, bien atrincherados en la prensa de cada país del mundo, y tienen más influencia y hacen más conversos entre los jóvenes de los que a veces nos preocupamos en admitir.</p>
<hr />
<p>Del <em>Tunis Diary</em> de Philip Jordan:</p>
<blockquote><p>Discutíamos sobre el futuro de Alemania y John [Strachey] le dijo a un americano presente, “Ciertamente no querrá una paz cartaginesa, ¿verdad?” Nuestro amigo americano, con gran lentitud pero solemnemente dijo, “No recuerdo que hayamos tenido muchos problemas de los cartagineses desde entonces.” Lo que me deleitó.</p></blockquote>
<p>A mí no me deleita. Una respuesta al americano podría haber sido, “No, pero hemos tenido muchos problemas de los romanos”. Pero hay mucho más que eso. De lo que la gente que habla de una paz cartaginesa no parece darse cuenta es que en nuestros días tales cosas son simplemente impracticables. Habiendo derrotado a tu enemigo tienes que elegir (a menos que quieras otra guerra en una generación) entre exterminarlo o tratarlo generosamente. Posiblemente la primera alternativa sea deseable, pero no es posible. Es muy cierto que Cartago fue totalmente destruida, sus edificios arrasados, sus habitantes pasados por la espada. Tales cosas ocurrían todo el tiempo en la antigüedad. Pero las poblaciones envueltas eran minúsculas. Me pregunto, ¿sabía ese americano cuántas personas se encontraban tras los muros de Cartago cuando ésta fue finalmente saqueada? Según la autoridad más cercana con la que puedo hacerme, ¡cinco mil! ¿Cuál es la mejor manera de matar a setenta millones de alemanes? ¿Matarratas? Podemos tener esto presente cuando “¡Haced pagar a Alemania!” vuelva a convertirse en un grito de guerra.</p>
<hr />
<p>Atacándome en el <em>Weekly Review</em> por atacar a Douglas Reed, el sr. A. K. Chesterton afirma: ‘“Mi país -se equivoque o no” es una máxima que aparentemente no tiene lugar en la filosofía del sr. Orwell’. También afirma que “todos nosotros creemos que sea cual sea su condición Gran Bretaña debe ganar esta guerra, o cualquier otra guerra en la que esté involucrada”.</p>
<p>La frase clave es <em>cualquier otra guerra</em>. Hay bastantes de nosotros que defenderíamos nuestro propio país, no importa bajo qué gobierno, si pareciera que estuviéramos en peligro real de invasión y conquista. Pero “cualquier guerra” es un asunto diferente. ¿Qué hay de la Guerra de los Boer, por ejemplo? Hay aquí una pequeña pieza de ironía histórica estupenda. El sr. A. K. Chesterton es el sobrino de G. K. Chesterton, que valientemente se opuso a la Guerra de los Boer, y una vez afirmó que “Mi país, se equivoque o no” estaba a la misma altura moral que “Mi madre, borracha o sobria”.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19431224.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/02/03/as-i-please-24-de-diciembre-de-1943/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 17 de diciembre de 1943</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/01/27/as-i-please-17-de-diciembre-de-1943/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/01/27/as-i-please-17-de-diciembre-de-1943/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 27 Jan 2009 17:01:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=976</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Tantas cartas han llegado, atacándome por mis comentarios sobre los soldados americanos en este país, que debo volver al tema. Al contrario de lo que la mayoría de mis corresponsales parecen pensar, no trataba de causar problemas entre nosotros y nuestros aliados, ni estoy consumido por un odio hacia los Estados Unidos. Soy mucho menos [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Tantas cartas han llegado, atacándome por mis comentarios sobre los soldados americanos en este país, que debo volver al tema.</p>
<p>Al contrario de lo que la mayoría de mis corresponsales parecen pensar, no trataba de causar problemas entre nosotros y nuestros aliados, ni estoy consumido por un odio hacia los Estados Unidos. Soy mucho menos anti-americano de lo que lo son la mayoría de los ingleses en este momento. Lo que digo, y lo que repito, es que nuestra política de no criticar a nuestros aliados y no responder a sus críticas hacia nosotros (tampoco contestamos a los rusos, ni siquiera a los chinos) es un error, y es probable que a la larga sea contraproducente. Y en cuanto a las relaciones anglo-americanas se refiere, hay tres dificultades que necesitan seriamente ser sacadas a la luz y que simplemente no se mencionan en la prensa británica.</p>
<p>1) <em>Sentimiento anti-americano en Gran Bretaña</em>. Antes de la guerra, el sentimiento anti-americano era una cosa de la clase media, tal vez de la clase alta, resultado de una envidia imperialista y empresarial y que se disfrazaba como un desagrado del acento americano, etc. La clase obrera, lejos de ser anti-americana, se estaba americanizando rápidamente en el habla mediante las películas y las canciones de jazz. Ahora, a pesar de lo que mis corresponsales puedan decir, puedo escuchar pocas palabras agradables sobre los americanos en cualquier lugar. Esto, obviamente, se debe a la llegada de las tropas americanas. Ha empeorado debido al hecho de que, por varias razones, la campaña mediterránea tenía que ser representada como un espectáculo americano mientras que la mayoría de bajas tenían que ser sufridas por los británicos. (Ver los comenterios de Philip Jordan en su <em>Tunis Diary</em>) No estoy diciendo que los prejuicios populares ingleses estén siempre justificados: estoy diciendo que existen.</p>
<p>2) <em>Sentimiento anti-británico en América</em>. Debemos enfrentarnos al hecho de que grandes cantidades de americanos son educados para tenernos aversión y despreciarnos. Hay una larga sección de la prensa cuyo tono principal es anti-británico, e innumerables otros periódicos que atacan a Gran Bretaña de una forma más esporádica. Adicionalmente, hay una sistemática ridiculización de lo que se supone son hábitos y modales británicos en el escenario y en tiras cómicas y revistas baratas. El inglés típico es representado como un asno timorato con título nobiliario, monóculo y la manía de decir “Haw, haw”. Esta leyenda es creída por americanos relativamente responsables, por ejemplo, por el veterano novelista Theodore Dreiser, quien afirma en un discurso que “los británicos son unos esnobs aristocráticos y jinetes”. (¡Cuarenta y seis millones de aristocráticos jinetes esnobs!) Es común en el teatro americano que al inglés no se le permita casi nunca tener un papel favorable, no más de lo que se le permite al negro aparecer como algo más que un bufón. ¡Aún así, hasta Pearl Harbor, la industria del cine americana tenía un acuerdo con el gobierno japonés para nunca presentar a un personaje nipón bajo una luz desfavorable!</p>
<p>No estoy culpando a los americanos por todo esto. La prensa anti-británica tiene poderosas fuerzas empresariales detrás, además de antiguas disputas en muchas de las cuales Gran Bretaña no llevaba razón. En cuanto al sentimiento anti-británico popular, en parte nos lo buscamos nosotros mismos al exportar nuestros peores especímenes. Pero lo que sí quiero enfatizar es que estas corrientes anti-británicas en los EE.UU son muy fuertes, y que la prensa británica ha fallado consistentemente en atraer la atención sobre ellas. Nunca ha habido en Inglaterra nada que uno pudiera llamar una prensa anti-americana: y desde la guerra ha habido un firme rechazo a responder a las críticas y una cuidadosa censura de la radio para cortar cualquier cosa a la que los americanos puedan oponerse. Como resultado, muchos ingleses no son conscientes de cómo se les considera, y se sorprenden cuando lo descubren.</p>
<p>3) <em>La paga de los soldados</em>. Hace ahora casi dos años desde que las primeras tropas americanas llegaron a este país, y raramente veo soldados americanos y británicos juntos. De una forma bastante obvia, la principal causa de esto es la diferencia de paga. No puedes tener relaciones realmente cercanas y amistosas con alguien cuyos ingresos son cinco veces los tuyos. Financieramente, todo el ejército americano es de clase media. En el campo de batalla puede que esto no importe, pero en el periodo de entrenamiento hace que sea prácticamente imposible que confraternicen soldados británicos y americanos. Si no quieres relaciones amistosas entre el ejército británico y el ejército americano, muy bien. Pero si las quieres, debes pagarle al soldado británico diez chelines al día o hacer que el soldado americano deposite el excedente de su paga en América. No pretendo saber cuál de estas alternativas es la correcta.</p>
<hr />
<p>Una forma de sentirse infalible es no guardar un diario. Mirando hacia atrás a través del diario que escribí en 1940 y 1941, veo que normalmente me equivocaba cuando era posible equivocarse. Aún así, no estaba tan equivocado como los Expertos Militares. Expertos de varias escuelas nos decían en 1939 que la Línea Maginot era inexpugnable, y que el pacto germano-soviético había puesto fin a la expansión oriental de Hitler; a comienzos de 1940 nos decían que los días de la guerra de tanques habían terminado; a mediados de 1940 nos decían que los alemanes invadirían Gran Bretaña sin dilación; a mediados de 1941, que el ejército Rojo se replegaría en seis semanas; en diciembre de 1941, que Japón se derrumbaría tras noventa días; en julio de 1942, que Egipto estaba perdida y así sucesivamente, más o menos indefinidamente.</p>
<p>¿Dónde están ahora los hombres que nos dijeron todas esas cosas? Todavía en el trabajo, cobrando grandes salarios. En vez del buque insumergible, tenemos el Experto Militar insumergible.</p>
<p>Los libros han subido de precio, como todo lo demás, pero el otro día cogí una copia del <em>Diccionario Clásico</em> de Lemprière, el <em>Quién es Quién</em> de los antiguos, por sólo seis peniques. Abriéndolo al azar, caí en la biografía de Laïs, la famosa cortesana, hija de la amante de Alcibiades:</p>
<blockquote><p>Comenzó a vender sus favores en Corinto por 10.000 dracmas, y el inmenso número de príncipes, nobles, filósofos, oradores y plebeyos que la cortejaban atestiguan sus encantos personales&#8230; Demóstenes visitó Corinto por motivo de Laïs, pero, informado por la cortesana de que la admisión a su cama debía ser comprada con la enorme suma de unas 200 libras de dinero inglés, el orador se marchó, y apuntó que él no compraría arrepentimiento a un precio tan alto&#8230; Ella ridiculizó la austeridad de los filósofos, y la debilidad de aquellos que pretenden haber vencido a sus pasiones, apuntando que los sabios y filósofos no estaban por encima del resto de la humanidad, pues ella los encontraba a su puerta tan a menudo como al resto de los atenienses.</p></blockquote>
<p>Hay más del mismo estilo. No obstante, termina con una buena moraleja, pues “las otras mujeres, celosas de sus encantos, la asesinaron en el templo de Venus sobre el 340 a.C.”. Eso fue hace 2.283 años. Me pregunto, ¿a cuántos de los moradores actuales del <em>Quién es Quién</em> merecerá la pena leer en el 4226 d.C?</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19431217.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/01/27/as-i-please-17-de-diciembre-de-1943/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
		<item>
		<title>As I Please, 3 de diciembre de 1943</title>
		<link>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/01/20/as-i-please-3-de-diciembre-de-1943/</link>
		<comments>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/01/20/as-i-please-3-de-diciembre-de-1943/#comments</comments>
		<pubDate>Tue, 20 Jan 2009 17:01:28 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Syme</dc:creator>
				<category><![CDATA[As I Please]]></category>
		<category><![CDATA[Destacados]]></category>

		<guid isPermaLink="false">http://www.disculpenlasmolestias.com/?p=936</guid>
		<description><![CDATA[<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>407</b><br />
<br />
<b>Warning</b>:  Division by zero in <b>/home/discules/disculpenlasmolestias.com/wp-content/plugins/tla_65082.php</b> on line <b>415</b><br />
Escena en un estanco. Dos soldados americanos desparramados sobre el mostrador, uno de ellos lo suficientemente sobrio como para hacerle un indeseado amor a las dos jóvenes mujeres que llevan la tienda, el otro en la fase conocida como “borracho peleón”. Entra Orwell en busca de cerillas. El belicoso hace un esfuerzo y se pone [...]]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Escena en un estanco. Dos soldados americanos desparramados sobre el mostrador, uno de ellos lo suficientemente sobrio como para hacerle un indeseado amor a las dos jóvenes mujeres que llevan la tienda, el otro en la fase conocida como “borracho peleón”. Entra Orwell en busca de cerillas. El belicoso hace un esfuerzo y se pone recto derecho.</p>
<p><em>Soldado</em>: &#8216;Loquiodhigo es, pférfidja Albión. ¿Lo has oído? Pférfidja Albión. Nunca confíes en un británico. No puedes confíar en los británicos.</p>
<p><em>Orwell</em>: &#8216;¿Confiarles qué?&#8217;</p>
<p><em>Soldado</em>: &#8216;Loquiodhigo es, abajo Gran Bretaña. Abajo los británicos. ¿Quieres hacer algo al respecto? Entonces puedes&#8230; hacerlo.&#8217; (Asoma el rostro como un gato por una verja.)</p>
<p><em>Estanquero</em>: &#8216;Te romperá la crisma si no te callas.&#8217;</p>
<p><em>Soldado</em>: &#8216;Loquiodhigo es, abajo Gran Bretaña.” (Se deja caer de nuevo sobre el mostrador. El estanquero aparta delicadamente su cabeza de la balanza.)</p>
<p>Esta clase de situación no es excepcional. Incluso si evita cualquier contacto con Picadilly, con sus hirvientes enjambres de borrachos y putas, es difícil ir a cualquier parte de Londres sin tener la sensación de que Gran Bretaña es ahora Territorio Ocupado. La opinión general, por consenso, parece ser que los únicos soldados americanos con modales decentes son los negros. Por otra parte, los americanos tienen sus propias quejas justificables – en particular, se quejan de los niños que les persiguen noche y día, mendigando caramelos.</p>
<p>¿Importan esta clase de cosas? La respuesta es que podrían haber importado en algún momento, cuando las relaciones anglo-americanas pendían de un hilo, y cuando las todavía poderosas fuerzas en este país que quieren un entendimiento con Japón podían volver a mostrar sus rostros. En momentos como aquel, el prejuicio popular puede tener muchísimo peso. Antes de la guerra no había ningún sentimiento popular anti-americano en este país. Todo data a partir de la llegada de las tropas americanas, y es agravado enormemente por el acuerdo tácito de nunca discutirlo en la prensa.</p>
<p>Aparentemente es nuestra política fija en esta guerra no criticar a nuestros aliados, ni responder a sus críticas hacia nosotros. Como resultado, han ocurrido cosas capaces de causar la peor clase de problemas tarde o temprano. Un ejemplo es el acuerdo por el cual las tropas americanas en este país no reponden ante tribunales británicos por delitos contra sujetos británicos – prácticamente &#8216;derechos extra-territoriales&#8217;. Ni un inglés de cada diez sabe de la existencia de este acuerdo; los periódicos apenas informaron de ello y se abstuvieron de comentarlo. Tampoco se ha hecho darse cuenta a la gente de la extensión del sentimiento anti-británico en los Estados Unidos. Formando su opinión de América a partir de películas cuidadosamente editadas para el mercado británico, no tienen noción alguna de la clase de cosas que se hace creer a los americanos sobre nosotros. Descubrir repentinamente, por ejemplo, que el americano medio piensa que los EE.UU tuvieron más bajas que Gran Bretaña en la última guerra supone una sorpresa, y la clase de sorpresa que puede causar una violenta disputa. Incluso un problema tan fundamental como el hecho de que la paga de un soldado americano es cinco veces la de un soldado británico nunca ha sido lo suficientemente aireado. Ninguna persona sensata quiere avivar la envidia anglo-americana. Al contrario, es precisamente porque uno desea una buena relación entre los dos países por lo que se quiere que se hable claro. Nuestra política oficial de dar coba no nos hace ningún bien en América, mientras que en este país permite que peligrosos resentimientos se enconen justo bajo la superficie.</p>
<hr />
<p>Desde 1935, cuando revivió el panfletismo, he sido un regular coleccionista de panfletos, políticos, religiosos y yo qué sé qué más. A cualquiera que tenga a bien cruzarse con él y tenga un chelín de sobra le recomiendo The 1946 MS, de Robin Maugham, publicado por el War Facts Press. Es un buen ejemplo de esa pequeña pero creciente escuela de literatura, la escuela radical no partidista. Pretende describir el establecimiento en Gran Bretaña de una dictadura Fascista, comenzando en 1944 y encabezada por un exitoso general que está (creo) basado en un modelo vivo. Lo encontré interesante porque te permite conocer la concepción que tiene el hombre estándar de clase media de cómo sería el fascismo y, lo que es más importante, de las razones por las que el Fascismo podría triunfar. Su aspecto (junto con el de otros panfletos similares que tengo en mi colección) muestra cuán lejos ha viajado el hombre estándar de clase media desde 1939, cuando Socialismo todavía significaba dividir el dinero y lo que ocurría en Europa no era asunto nuestro.</p>
<hr />
<p>¿Quién escribió esto?</p>
<blockquote><p>Mientras caminábamos a través las rejas de los sótanos de Drury Lane nos llegó un hedor de lo más fétido, y uno en particular que todavía recuerdo. Un hombre medio vestido abrió una ventana rota bajo nosotros, justo mientras pasábamos, y emitio tal ráfaga de corrupción, compuesta de gases engendrados por la suciedad, aire respirado y vuelto a respirar cien veces, cargado con los hedores de una innombrable falta de higiene personal y enfermedad, que me tambaleé hasta el desagüe con una naúsea que apenas pude contener&#8230; No sabía, haste que entré en contacto con ellos, cuán lejos están las clases que yacen en el fondo de las grandes ciudades de aquellos encima suya; cuán completamente inaccesibles son a las motivaciones que guían a los seres humanos ordinarios, y cuán profundamente hundidos están más allá de cualquier rayo de sol o estrellas, inmersos en el egoísmo naturalmente engendrado en su incesante pugna por la existencia e incesante guerra con la sociedad. Me resultó un pensamiento terrible, siempre presente esos domingos y atormentándome en otros momentos; que hombres, mujeres y niños estaban viviendo en una brutal degradación, y que conforme murieran otros ocuparían su lugar. Nuestra civilización no parecía sino una fina película o costra yaciendo sobre un foso sin fondo y a menudo me preguntaba si algún día el foso no se rompería y nos destruiría a todos.</p></blockquote>
<p>Sabrías, por lo menos, que viene de algún escritor decimonónico. En realidad es de una novela, Mark Rutherford&#8217;s Deliverance. (Mark Rutherford, cuyo verdadero nombre era Hale White, escribió este libro como una pseudo-autobiografía). Aparte de por la prosa, podrías reconocerlo como procedente del siglo diecinueve por esa descripción de la insufrible suciedad de los barrios bajos. Los barrios bajos de Londres de aquel día eran así, y así los describían todos los escritores honestos. Pero incluso más característica es esa noción de todo un bloque de la población estando tan degradado como para estar más allá de todo contacto, y más allá de toda redención.</p>
<p>Casi todos los escritores decimonónicos ingleses coinciden en esto, incluso Dickens. Una gran parte de la clase obrera de la ciudad, arruinada por el industrialismo, es simplemente salvaje. La revolución no es algo deseable: tan sólo significa la inundación de la civilización por parte de los subhumanos. En esta novela (una de las mejores novelas en inglés) Mark Rutherford describe la creación de una especie de misión o asentamiento cerca de Drury Lane. Su objetivo era &#8216;atraer gradualmente a Drury Lane, a acercarse y ser salvada&#8217;. Ni falta hace decir que fue un fracaso. Drury Lane no sólo no quería ser salvada en el sentido religioso, sino que ni siquiera quería ser civilizada. En lo único en lo que tuvieron éxito Mark Rutherford y su amigo, lo único que uno podía, de hecho, hacer en aquel momento, era proporcionar una especie de refugio para las pocas personas del vecindario que no pertenecían a su entorno. Las masas generales quedaban fuera de los límites.</p>
<p>Mark Rutherford estaba escribiendo de los setenta, y en una nota a pie de página fechada en 1884 afirmaba que &#8216;el socialismo, la nacionalización de la tierra y otros proyectos&#8217; han hecho ahora su aparición, y tal vez proporcionen un rayo de esperanza. No obstante, asume que la condición de la clase obrera empeorará, no al revés, a medida que pase el tiempo. Era natural creer esto (incluso Marx parece haberlo creído), porque era difícil en esa época prever el enorme aumento en la producitividad de la mano de obra. En realidad, dicha mejora en la calidad de vida ha tenido lugar de una forma que Mark Rutherford y sus contemporáneos habrían considerado bastante imposible.</p>
<p>Los barrios bajos de Londres todavía están bastante mal, pero no son nada parecido a aquellos del siglo diecinueve. Lejos están los días en los que una sola habitación solía estar habitada por cuatro familias, una en cada rincón y cuando el incesto y el infanticidio se daban casi por sentados. Por encima de todo, lejos quedan los días en los que parecía natural depreciar a todo un estrato de la población como salvajes irredimibles. El Tory vivo más snob no escribiría ahora de la clase obrera londinense como lo hace Mark Rutherford. ¡Y Mark Rutherford – como Dickens, que compartía su actitud – era un Radical! El progreso sí ocurre, por difícil que sea creerlo, en esta era de campos de concentración y enormes, estupendas bombas.</p>
<p align="right">[Artículo original, disponible <a href="http://www.telelib.com/words/authors/O/OrwellGeorge/essay/tribune/AsIPlease19431203.html">aquí</a>]</p>
]]></content:encoded>
			<wfw:commentRss>http://www.disculpenlasmolestias.com/2009/01/20/as-i-please-3-de-diciembre-de-1943/feed/</wfw:commentRss>
		<slash:comments>0</slash:comments>
		</item>
	</channel>
</rss>
