Praga, 1968

Publicado el jueves, 21 de agosto de 2008

Extraído de The Mighty Continent, de John Terraine, 1974:

Durante la noche del 20 de agosto de 1968, tropas soviéticas, polacas, húngaras y alemanas entraron en Checoslovaquia. Sólo Rumanía, de los países del Pacto de Varsovia, se mantuvo explícita y honorablemente apartada. Y la única concesión a la sensación de desgracia con la que la Historia tal vez revista todo este episodio es que las divisiones alemanas vistieron uniformes del Ejército Rojo, no los suyos propios, porque los uniformes alemanes se asemejaban horriblemente a los de 1938. Ahora, las ciudades checas y eslovacas, sobre todo la capital, Praga, se convertían a su vez en plazas de confrontación -pero confrontación de una calidad muy diferente a la de aquella que el mundo había observado en París tres meses antes. Estudiantes y obreros checoslovacos se echaron a las calles para oponerse a los invasores todo lo bien que pudieran, pero éstos no eran policías y unidades antidisturbios: eran un ejército de 650.000 soldados con miles de tanques que pensaban utilizar. Es difícil llevar a cabo una “disputa interminable” con un tanque. Los checos hicieron lo que pudieron; utilizaron la burla y utilizaron los argumentos, ambos con algo de efecto sobre la moral de los invasores; y se animaban entre ellos con poesía y canciones.

Vosotros tenéis tanques,
Nosotros tenemos la verdad,
Y nuestro mejor momento.
Vosotros sólo tenéis poder
Para golpear y traicionar,
Para golpear y traicionar,
Yo sólo canto una canción,
Y esto es lo que digo:
¡Marchaos, marchaos!

Por supuesto, las fuerzas soviéticas no se marcharon; en la cara del odio checo y de la condena internacional se quedaron; salvo por una tercera guerra mundial, no había forma de moverlos. Regresaron malos tiempos a Checoslovaquia: Dubcek fue arrestado, entregado a la policía secreta soviética - pero soltado, despojado de todo su poder; Checoslovaquia se vio forzada a abandonar la política de “democratización” (aunque sin duda regresará a ella, como otros han hecho); se acordó que las fuerzas soviéticas permanecerían indefinidamente. Con todo, la invasión de 1968 fue un útil recordatorio de que la fuerza bruta es todavía un factor en los asuntos europeos, y un recordatorio, también, de lo que puede lograr cuando nada la impide.

Syme @ 02:10
Clasificado bajo: Efemérides, Historia


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