
Al final no han sido dos. Ni siete, ni veinte, ni cuarenta y cinco. Tampoco cincuenta, o cien. Tras aprovechar las Olimpiadas para practicar el deporte nacianal -el baile de cifras-, resulta que son al menos 140 los pobres desgraciados que murieron esta tarde en Barajas. Y mientras algunas cadenas -TVE, TV3- hacían lo normal -conectar con los informativos, y que se encargaran ellos de ir relatando lo que toque, que para eso son lo que son: informativos-, otras -las privadas- han preferido concederle la ocasión a sus programas de tarde.
Y así, supuestos periodistas de poca monta, acostumbrados únicamente a describir el modelito de tal fulana en la gala de ayer, el último polvo de tal torerito, o la nueva peluquería canina de este verano, se ven con algo más serio en las manos. Y pasa lo que pasa.
Pasa que la anormal Raquel Sánchez, en Visto y Oído, de Cuatro, libra una dura batalla interior para no sonreír -la falsa sonrisa de cada día- mientras algún testigo relata cómo ardía el avión, y no lo consigue. Pasa que los hijos de puta de Está Pasando, en Telecinco, no tienen mejor idea que entrevistar a familiares de las víctimas con la musiquilla dramática de turno sonando de fondo. O que Fernando González, de Método Gonzo, pasa de CQC a intentar entrevistar en Antena 3 a una mujer cuyos dos hijos y nieto estaban el avión, con un éxito un tanto discutible.
Pasa que otro de los malparidos del programa le pregunta a la mujer si es angustioso eso de estar esperando sin saber nada, que cómo se lleva esto de la incertidumbre. Pues qué quiere que le diga, caballero. Probablemente tenga a sus hijas -y a su nieto- como una barbacoa, y con el humo todavía en el aire, usted le pregunta que cómo lo lleva. Pues tirando, imagino.
Y todos, con esa falsa compasión que intentan mostrar ante las cámaras, cuando en el fondo no son más que canallas de la peor calaña, simples vampiros que se alimentan de la desgracia ajena. Unos hijos de puta, que por un poco de audiencia, se degradan hasta el límite. Todos ellos, desde el incompetente reportero recién salido de la facultad, hasta el inepto directivo que lleva la cadena. Unos míseros buitres.
Es triste que esos que se hacen llamar periodistas jueguen con la desgracia ajena. La cosa no es nueva. Que yo recuerde, como mínimo desde el caso de las chicas de Alcáser llevan esparciendo mierda amarillista estas ratas. Y una de las peores cosas es el ejemplo de periodismo basura que dejan a los licenciados en Periodismo. Me imagino que a este paso en el futuro sólo valdrá el “Todo por la pasta”. Joda a quien joda.
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