Ahí te quedas, España

Publicado el domingo, 24 de febrero de 2008

Cuando era joven, yo era gilipollas. Y lo digo desde el sentido más literal de la palabra, sin dejarme llevar por sentimientos impulsivos e irracionales.

Hablaba de conceptos como “patria”, “España”, “bandera”, y mi boca se llenaba, hasta desbordarse, de lo que para mí eran puras entelequias. Ninguna de esas palabras tenía un sentido concreto. Eran, simplemente, ideas abstractas que me habían taladrado en el cerebro, y que, por algún motivo desconocido, tenía que defender incluso con mi vida si fuese necesario. Si alguien no concebía esos conceptos como yo lo hacía, mi cuestionable honor era herido, como si sobre él vertieran toneladas de fresca mierda. Hoy día todavía muchas personas me irritan al oirlas hablar de “España”, “bandera” y “patria”. No porque sus ideas sean distintas a las mías, sino porque las defienden desde la misma irracionalidad desde la que yo las defendía cuando era joven, y gilipollas. Todos maduramos. Unos tienen la suerte de hacerlo más rápido. Otros, tardamos más.

Las mayoría de las personas no tiene claro qué significa la palabra “país”. Nunca pretendí que la gente me proporcionase una definición de diccionario. Sin embargo, los términos en que las personas generalmente definen la palabra “país” suelen ser “estado, leyes, hayuntamientos, diputados, etc.”. Es una idea bastante distinta de la que ellos mismos, me atrevo a decir, conciben de ello.

Hace unos años, un amigo, de los de verdad, me dijo que el país de cada uno es algo mucho más sencillo. El país de cada uno es las personas que en él habitan. No pensé en ello en aquél momento. Ahora, años más tarde, sé a qué se refería. Se trata de la gente. Amigos, familiares, desconocidos. Todos. Cuando hablas de España, de Fracia, de Alemania, piensas en españoles, franceses, o alemanes, y luego quizás, en leyes, geografía, presidentes, y fauna atóctona.

No recuerdo cuál fue el momento en el que mis ideales comenzaron a tornarse, pero, sea lo que fuere, arraigando dentro de mí, poco a poco, ha llegado hasta el sentimiendo de desesperanza que hoy día me abruma. Y ese sentimiendo, por desgracia, cada día se hace más grande. Lo veo todos los días en las calles, en mi casa, en la televisión, y hasta cuando voy al peluquero, y lo peor es que la gente de a pie convive con ello y lo tolera, como si de algo normal se tratara. Muestras de incivismo; corrupción; mentiras; irracionalidad; bravuconería; quebrantos de la ley (tanto por los ciudadanos de a pie como por los agentes que supuestamente están encargados de hacerla cumplir); falta de conciencia de comunidad, etc.. Pobre de mí, que me dejo llevar por una norma: no dañes a nadie; y ante todo, un sentimiento: justicia.

Cuando acabe la carrera de Ingeniero en Informática por la Universidad de Granada, el año que viene, el vacío se abrirá ante mí. En un país donde las inversiones en investigación y desarrollo se equiparan al dinero que todos los años gasto en pepinillos en vinagre y encurtidos varios, el panorama laboral que se abre ante mis ojos es negro, tiene tropezones, y huele a mierda. En un país donde nadie en su sano juicio puede acceder a una vivienda (y omitamos del sano juicio la opción de hipotecarse a un plazo matusalenoico), la idea de hogar se reduce al pequeño cuarto de la casa en la que te has criado desde el primer día de tu vida, lo cual es absurdamente lamentable. La ecuación es sencilla: se necesita dinero para comer, y para poder tener un hogar. Sin dinero, no se come, y mucho menos se tiene un hogar. Si a eso se le suma el hastío hacia una sociedad que, en una preocupante proporción (¡venid a mí, estadistas!), es incívica e injusta hasta extremos preocupantes, el resultado que obtengo es sencillo: ahí te quedas, España.

Alguien me dirá que, en lugar de nombrar aspectos negativos de la sociedad española, he reescrito todos los males habidos en la Caja de Pandora, y los he atribuido a aquellos con los que ya no me siento identificado. Que esos salgan a la calle, vean, escuchen y sientan, pero no desde la irracionalidad que impide pensar, la misma que me gobernaba años atrás, sino desde la más pura objetividad, propia del pensamiento crítitco. Entonces, seguramente, se darán cuenta de que el mito “en España no se vive como en ningún lado” es una nefasta mentira, alimentada década tras década por los sueños incumplidos de aquellos que, pudiendo ser más de lo que son hoy día, decidieron someterse a la voluntad de un pueblo regido por costumbres y normas impensables, en vez de luchar por algo mejor. Por supuesto: en un país donde los jóvenes no pueden emanciparse, y donde sus salarios sólo les permite vivir o con sus padres o en pareja, se ha de vivir de putísima madre. Quizás dentro de poco lo oigamos en boca de los gilipollas que nos gobiernan: “estimular la colectividad familiar”; y seguro que entonces algunos gilipollas más asentirán inteligentemente, pensado para sus adentros que “en España se vive de puta madre”.

España, mi país, no sólo no me ha ayudado a poder llevar a cabo un futuro digno junto a las personas que quiero, sino que, por los mismo motivos por los que yo me iré de aquí, muchas de esas personas a las que quiero, se van. Obligados, simplemente, a irnos, para poder tener un futuro. Un futuro. Algo tan complejo, pero a la vez algo a lo que todos tenemos derecho. A pesar de haber tenido siempre grandes sueños, nunca le pedí gran cosa al mundo. Hace 4 años la vida me era tan fácil, y las cosas eran tan sencillas, que nunca me llegué a plantear que las decisiones difíciles de las que hablan muchos sabios mayores, y también muchos imbéciles que se hacen pasar por sabios, realmente existían. Ahora, cuando me doy cuenta de que, con la mayoría de la gente de la que vivo rodeado no comparto nada más que el idioma, y cuando veo que las personas que con las que comparto algo infinitamente mayor, se van a ir unas, y otras serán maltratadas, estoy seguro de que aquello a lo que llaman “España” nos ha dado la espalda, uno a uno, imperturbable y sin piedad. Y entonces me entran ganas de llorar, porque sé que abandonaré el único hogar que he conocido -el de los pocos-, porque el hogar que voy a abandonar -el de los muchos-, me ha denegado una vida.

Ahí te quedas, España.

Odracir Num Ira @ 20:36
Clasificado bajo: Cotidiano, España


9 comentarios acerca de 'Ahí te quedas, España'

  1.  
    juane
    lunes, 10 de marzo de 2008 | 22:24
     

    lo de (h)ayuntamiento será de coña, no? Fuera parte de eso, tu rebeldia con el país es más que notable, propia de un adolescente que de un adulto a punto de terminar la carrera. Pero realmente crees que en España se vive mal? No tienes ni idea, perdona que te diga. Eres un puto privilegiado como yo de vivir al menos en un pais civilizado. Tienes mucha suerte de haber nacido en esta vetusta y cansada zona geográfica llamada Europa, que ha aprendido a vivir en paz despues de haber desencadenado dos guerras mundiales y unas 200 domésticas. Has tenido mucha suerte de no haber nacido en cualquier pais de África o Sudamerica o Asia. Pero realmente de que te quejas? De no tener casa? Vete de alquiler joder y cuando te eches novia o novio que trabaje tb, compraos una casita con jardín, tened dos chiquillos, que es lo más maravilloso que podeis hacer en esta puta vida y dejate de pensamientos egoistas y berriches de niño de papa. No creo que seas así. Un consejo de alguien mayor aunque no sabio. La vida empiezas a disfrutarla cuando realmente quieres disfrutarla. Saludos y mucha suerte en la vida. Un amigo

  2.  
    Odracir Num Ira
    martes, 11 de marzo de 2008 | 00:31
     

    Hola juane.

    Lo de “hayuntamientos” es un juego de palabras, bastante usado, por cierto.

    Por supuesto que en España se vive mejor que en muchos paises de Africa, Asia, o Sudamérica. Pero sé, por experiencia propia, que en otros países de la que se conoce como Vieja Europa se vive mejor, el Estado da infinitamente más oportunidades a sus ciudadanos y, ante todo la gente es, en general, mucho más civilizada. Eso es un hecho. Puedes negarlo, pero si te vas fuera de España, a otro país de Europa como Alemania, Norega, o Reino Unido (no sé si habrás residido en el extranjero durante un prolongado periodo de tiempo, o si quiera por vacaciones), podrás darte cuenta de ello.

    Podrías haber rebatido los hechos que he expuesto, en vez de decirme tal larga lista de retópicos, a saber “eres un chiquillo”; “cuando te eches novia”; “en África se vive peor”; “cómprate un casa con jardín”; “egoísta”; “niño de papa”; “saludos y mucha suerte en la vida”; “un amigo” (¿realmente te consideras mi amigo?). Más de la mitad del contenido de tu mensaje no ha aportado información útil, y eso se ha hecho bastante incómodo.

    Creo que no has comprendido la esencia del mensaje.

    PD: revisa tu ortografía, joven.

  3.  
    lunes, 17 de marzo de 2008 | 20:04
     

    ‘Más de la mitad del contenido de tu mensaje no ha aportado información útil, y eso se ha hecho bastante incómodo.’

    Yo le doy la razón a Juane. Sin embargo, tú eres un pedazo de pedante que NO aportas ningún tipo de información útil.

    Ahí te quedas, pedante.

  4.  
    Odracir Num Ira
    lunes, 17 de marzo de 2008 | 20:57
     

    Qué honor. Ruby Marmolejo, comentarista de laerazp.

  5.  
    Rohleder
    lunes, 12 de mayo de 2008 | 10:53
     

    Bueno Odracir. Hablas de civilización.

    Primero deberíamos hacer un imposible consenso sobre qué es ser civilizado.

    Puede que el estado español no de tantas oportunidades como lo puede hacer el noruego, pero la gente es más feliz aquí. Puede que tengamos una renta per cápita considerablemente menor, pero el índice de suicidios también lo es. Por algo será.

    Puede que en Irlanda (tampoco es que Irlanda seté muy por encima de España, ¿eh?) nadie se atreva a liarse un peta en el autobús, pero estoy convencido de que en lo que se refiere a satisfacción personal, están muy, muy por detrás nuestro.

    ¿Que en Alemania dan muchas subvenciones? Ya, pero eso no es por el estado, sino porque allí, por norma, se parten los cuernos trabajando, hasta tenerlo todo perfecto (topicazo, pero no se aleja de la realidad). Y es la misma gente en España la que es muy vaga. Pero precisamente por esa diferencia, los españoles son más felices.

    Una amiga alemana me comentaba hace escasas horas que allí la gente iba muy frustrada con su trabajo, que la meta era hacerlo todo tan perfecto, que muchos no lograban conciliar el sueño por culpa de la responsabilidad laboral.

    Lo que propones es extrapolar las ventajas de alemania (eficiencia) con ser feliz (como aquí.

    Puedes irte a trabajar allí y cobrarás más. Pero despídete de el modo de vida que llevamos. Y eso a la larga pasará factura.

  6.  
    Rohleder
    lunes, 12 de mayo de 2008 | 10:55
     

    Lo de Marmolejo es una actitud típica de gobierno autoritario. Da la razón sin necesitar explicaciones, y además insulta.

    Él será un pedante, pero tú eres gilipollas perdido.

    Besitos.

  7.  
    jueves, 15 de mayo de 2008 | 00:15
     

    Solo añadir una cosa más, y es que si no se ofrecen oportunidades de prosperar a los cerebros/ universitarios/ etc de poco sirve que se invierta en educación. Esto, además de ser culpa del gobierno, creo que también es culpa nuestra pues el conformismo que hay a la hora de buscar un trabajo es enorme, y de las empresas, que ofrecen malas condiciones y luego, claro, se quejan de que hay miles de plazas sin cubrir.

  8.  
    Odracir Num Ira
    martes, 01 de julio de 2008 | 02:31
     

    Sería difícil definir de forma precisa qué es ser civilizado. No soy capaz de listarte todos aquellos puntos que definen a una persona civilizada, sobre todo, porque es un concepto altamente subjetivo. Hay países en los que lapidar a una mujer es permitido por el Estado, así que bajo el punto de vista de dichos países, ellos serían civlizados, pero no según nuestros cánones. Es importante que nos situemos en el contexto de la Unión Europea, y nos comparemos, en civismo, con los países de nuestro entorno.

    En otros países de Europa, la gente es más civilizada, en el sentido de que: son más respetuosos con los demás; son mas respetuosos con el Estado (eso incluye no defraudar a hacienda tanto como aquí); la gente tiene una sólida conciencia de ciudadano (eso incluye no girar la cabeza para otro lado cuando alguien roba, escupe, o vete a sabe qué); esto último contrasta con lo visto aquí: por lo general, sólo en días como el de ayer, cuando ganamos la Eurocopa, la gente se reune en las calles al son de un solo himno, lo cual es lamentable.

    A eso me refiero cuando hablamos de ser civilizados.

    Has dicho que “la gente es más feliz aquí”. Supongo que lo has dicho como consecuencia de que “aquí hay una menor tasa de sucidios”, como dices después. La tasa de sucidios no es un índice de la felicidad de la gente. Puedes irte a la parte alta del ranking de países por índice de suicidios, encontrar a países como Japón o Finlandia, y concluir que en esos países la gente no tiene que ser tan feliz como en España, ya que nosotros tenemos una tasa de sucidios menor. Si seguimos esa misma de razonamiento, podríamos también llegar a la conclusión de que en países como Irán, Colombia, o cualquier otro con una tasa menor, se vive mejor, y que la gente en ellos es más feliz; ahora bien, estoy casi seguro de que ninguno de nosotros duraríamos del hecho de que aquí somos, en general, más felices que en países como Colombia o Irán. La tasa de sucidios no mide más que la tasa de sucidios, no la felicidad de la gente.

    Referente a Irlanda (la cual por cierto no he querido nombrar en ningún momento en el post principal), debes comprender que un “pero estoy convencido de que en lo que se refiere a satisfacción personal, están muy, muy por detrás nuestro”, no es siquiera un argumento, sino una opinión personal.

    En Alemania la gente trabaja más, por norma, que aquí, como dices. No sé hasta que punto se autolesionan sólo por conseguir un trabajo bien hecho; lo que sí sé es que el que su gobierno invierta en investigación y desarrollo no se debe tanto a la capacidad de los trabajadores como a la voluntad de sus políticos. Francia o el Reino Unido, sin tener trabajadores tan topificados como los alemanes (y por tanto menos trabajadores, seguro), tiene unas tasas de inversión todavía muy superiores a las de España.

    Esto de un lado, no importa que aquí trabajemos menos: si el sueldo nos da para casi nada, de nada nos vale. Prefiero trabajar más y poder llegar a fin de mes, a trabajar poco y morirme de hambre. La ecuación es sencilla: sin sueldo, no hay comida ni casa, y sin eso, es difícil ser feliz. Nosotros, todavía, salimos al paso y nos sentimos como reyes, viviendo en casa de nuestros padres, y llevando de vez en cuando un mini sueldo conseguido mediante algún empleo temporal. Pero, ¿seríamos capaces de valerlos nosotros mismos solamente con ese sueldo? ¿Casa y comida? Lo dudo seriamente, y serlo, prefiero no pensar en la calidad de vida que entonces tendríamos (aquí no puedo evitar dejar de pensar en lo que sería trabajar de escalerista o en un aparcamiento durante toda la vida).

    Por último, insisto en que a pesar de que los tópicos digan que 9 de cada 10 alemanes se suicidan por culpa del estrés laboral, al menos lo parecen disimular bien. No confundas la eficacia y seriedad con la infelicidad y frustración. Si te apetece, te nombro a varios amigos alemanes, perfectos ejemplos de todo esto que te digo.

    De todos modos, siempre puedo no irme a Alemania. Siempre hay otras alternativas…

  9.  
    martes, 11 de noviembre de 2008 | 11:23
     

    [...] ahora bien, estoy casi seguro de que ninguno de nosotros duraríamos del hecho de que aquí somos, en general, más felices que en países como Colombia o Irán

    .

    Colombia es el segundo país en el Happy Planet Index, que ordena los países en función de la felicidad subjetiva, esperanza de vida y huella ecológica. Irán ocupa el puesto 67, mientras que España está en el 87. Por supuesto, lo más probable es que nosotros nos muríeramos de asco en Teherán.

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