Menuda estupidez. Esperaba que el artículo mencionara algo acerca de la correlación, pero supongo que era pedir demasiado. ¿Cómo no menciona nada acerca de los hipotéticos -y que, por supuesto, ocurrirán- falsos positivos? ¿No es vital aclarar si mueren todos y solamente aquellos a los que el gato visita? Bah.
Pero lo sorprendente no es tanto que sea una estupidez…cuanto que esa estupidez provenga de fuentes hospitalarias. Primero. ¿Qué coño hace un gato en una clínica o un centro geriátrico? Segundo. Si realmente hay relación positiva entre las muertes y el gato cabrón, ¿Como es que nadie baraja la hipótesis de que el gato porte algún tipo de infección?
Un ejemplo: “Oscar llega a la habitación 313. La puerta está abierta y entra. La señora K. descansa tranquilamente en la cama, con la respiración constante pero débil. (…) Oscar salta sobre la cama y de nuevo huele el aire.
Cierto, BilbaoPuntit. La verdad es que no había caído en la parte en que los animales suben a las camas de los enfermos. Supongo que todo es posible en un centro donde hay una placa dedicada a un gato callejero.
El gato acertó un buen día con alguien, y a partir de ahí, se corrió la voz. Lo que pasó a continuación es explicable: el gato comenzó a matar a la gente de puro canguelo. Imagina que eres un abuelete del geriátrico psiquiátrico (sí, lo es), que estás pachucho, y que de repente, el muy chungo del gato abre la puerta, se te sube al tórax y se te queda mirando con cara de diosa Bast. Confieso que, si no me muero del corazón, la palmo por la deshidratación de la consiguiente diarrea. Eso… o me levanto y lanzó al gato por la ventana.
Hace no mucho la blogprog, fiel a su costumbre de poner la mano en el fuego por aquellos personajes dudosos a los que el gobierno socialista se empeña en presentarnos como modelos de civismo y virtud, manifestó borreguilmente su voluntad de que el Dr. Montes, un anestesista procesado por sedaciones irregulares, fuera su médico de cabecera.
Yo lo que digo es esto: que en el momento de exhalar mi último suspiro me gustaría tener al lado un gato como Oscar.
Menuda estupidez. Esperaba que el artículo mencionara algo acerca de la correlación, pero supongo que era pedir demasiado. ¿Cómo no menciona nada acerca de los hipotéticos -y que, por supuesto, ocurrirán- falsos positivos? ¿No es vital aclarar si mueren todos y solamente aquellos a los que el gato visita? Bah.
Pero lo sorprendente no es tanto que sea una estupidez…cuanto que esa estupidez provenga de fuentes hospitalarias. Primero. ¿Qué coño hace un gato en una clínica o un centro geriátrico? Segundo. Si realmente hay relación positiva entre las muertes y el gato cabrón, ¿Como es que nadie baraja la hipótesis de que el gato porte algún tipo de infección?
Cierto, BilbaoPuntit. La verdad es que no había caído en la parte en que los animales suben a las camas de los enfermos. Supongo que todo es posible en un centro donde hay una placa dedicada a un gato callejero.
El gato acertó un buen día con alguien, y a partir de ahí, se corrió la voz. Lo que pasó a continuación es explicable: el gato comenzó a matar a la gente de puro canguelo. Imagina que eres un abuelete del geriátrico psiquiátrico (sí, lo es), que estás pachucho, y que de repente, el muy chungo del gato abre la puerta, se te sube al tórax y se te queda mirando con cara de diosa Bast. Confieso que, si no me muero del corazón, la palmo por la deshidratación de la consiguiente diarrea. Eso… o me levanto y lanzó al gato por la ventana.
Dejáos de tonterías. El mono y la mona produsen monitos hasta hoy. Y el puto gato tiene poderes. Coño.
Hace no mucho la blogprog, fiel a su costumbre de poner la mano en el fuego por aquellos personajes dudosos a los que el gobierno socialista se empeña en presentarnos como modelos de civismo y virtud, manifestó borreguilmente su voluntad de que el Dr. Montes, un anestesista procesado por sedaciones irregulares, fuera su médico de cabecera.
Yo lo que digo es esto: que en el momento de exhalar mi último suspiro me gustaría tener al lado un gato como Oscar.