Recibí el otro día un correo en el que se enlazaba a la supuesta carta a Zapatero del padre de uno de los soldados muertos el pasado 24 de junio en el Líbano. Escribo supuesto porque el texto en sí ni siquiera está firmado. No cuestiono la veracidad de las fuentes de Galicia Liberal, aunque me extraña la nula repercusión de la carta en los demás medios, sobre todo vistos los antecedentes. Pero hasta la más insulsa carta al director de cualquier periódico va firmada, así que qué menos que eso.
La cuestión es que, mientras leía la carta, recordé que nunca me ha gustado el argumento de autoridad. Ni el victimismo. Así que llevo varios días preguntándome -sin éxito- cuál es el interés de la opinión del padre -si es que era quien escribió eso- o el primo Abel de uno de los soldados. No creo que su opinión sea más válida que la de, por poner, cualquier comentarista de esta medriocre página. Ni tampoco que tenga más interés.
Porque, si fuera así y aplicando la misma lógica: ¿significaría eso que Pilar Manjón ha tenido, tiene y tendrá razón en todas sus declaraciones, sólo por ser la madre de una de las víctimas? ¿Y la Asociación de Víctimas del Terrorismo?