Debemos respetar la religión del prójimo, pero sólo en el sentido y hasta el punto en que respetamos su teoría de que su esposa es guapa y sus hijos inteligentes.
- Henry Louis Mencken (1880-1956)
Visto en Las penas del Agente Smith
Debemos respetar la religión del prójimo, pero sólo en el sentido y hasta el punto en que respetamos su teoría de que su esposa es guapa y sus hijos inteligentes.
- Henry Louis Mencken (1880-1956)
Visto en Las penas del Agente Smith
Y esta aceptación que no va más allá del beneficio de inventario, y que no llega a suponer nunca la aceptación total del legado, es, en todo caso, un elemento de indudable bondad social. Pues si aceptamos que la mujer del vecino es hermosa, estamos multiplicando las posibilidades de que la débil carne nuestra ordene a nuestro más débil cerebro iniciar unos trámites que pueden desembocar en la consumación del adulterio. Y si aceptamos que sus hijos son realmente inteligentes, tal vez pretendamos convertirnos en sus mentores espirituales, cosa que llevaría aparejado el correspondiente (y rencoroso) arrinconamiento del padre legítimo, ese cretino.