El mal de Aznar

Publicado el Jueves, 7 de Junio de 2007

El Doctor Casas no tenía un buen día. A primera hora su compañero de despacho le había sorprendido en el dispensario intentando mangar un frasco de dicodina. Después, la Directora del Centro de Consultas Médicas le cazó en el pasillo justo cuando se disponía a ir a jugar a la petanca con los jubiletas del Parque Perelló. “No, no, Dr. Casas: hoy le toca hora extra de consultas, me lo prometió el viernes pasado“, murmuraba él por lo bajines y con voz de falsete, imitando a la Doctora Cadín mientras cerraba la puerta, no sin antes mirar de soslayo por si ella todavía andaba por allí cerca. Para colmo la pierna le dolía un huevo.

No se puede decir que la jornada fuera del todo mal hasta que entró aquel lunático. “¿Cuál es su problema, buen hombre?” preguntó mecánicamente el Doctor Casas, sin dignarse mirar.

“Mi problema” explicó el paciente, “es que odio a José María Aznar“. El Doctor Casas levantó la cabeza y dijo: “¿Y eso es algo malo? Tengo entendido que sirve de catarsis a mucha gente.

“Pero es que mi aborrecimiento no es normal, Doctor. Me persigue por todas partes. No hago más que pensar en ello. No solo detesto a ese hombre con toda mi alma por ser tan prepotente y además un facha, sino que he llegado a un extremo en el que mi vida no tiene ya sentido sin esta manía que le tengo. A veces pienso que solamente existo para odiar a Aznar. Tengo pesadillas con el Prestige, con el 11-M, con la foto de las Azores, y muchas veces se me aparece él mismo en sueños diciendo no se qué de tumbas tapadas con cal viva y alguien que va ladrando su rencor por las esquinas. ¿Comprende lo que le quiero decir? Es insoportable…”

Insoportable era el dolor de la pierna a esa hora inmediatamente anterior al tentempié de las once, en que el azúcar está bajo y hay que hacer esfuerzos para mantenerse en estado de vigilia.
“Mire usted”, comenzó a decir el Doctor Casas mientras se rascaba suavemente la zona dolorida, “Tiene dos opciones, precisamente las mismas que he recomendado a los otros nueve individuos que ya me han venido este mes con la misma afección: una, hacer un blog para desahogarse y dar rienda suelta a su odio. En Internet podrá encontrar ejemplos a porrillo: ‘Aznaradas’, ‘La sombra de Aznar’, ‘Los Genoveses’, ‘Opiniones’, ‘Neto Ratón 2.0′… Es un buen entretenimiento, se lo garantizo. Conseguirá muchos lectores con el tema de Aznar.”

“¿De qué coño me habla, Doctor”, le interrumpió, furioso, el paciente. “¿Quién se ha creído que soy? ¡No me da la puta gana hacerlo! Además, se me da fatal eso de escribir, y ni siquiera tengo ordenador en casa.” Casas contraatacó con flema: “Entonces solo nos queda la segunda opción: tendrá que vacunarse”.

“¡Joder! ¿pero es que existe una vacuna para eso?”

“Hay vacunas para casi todo. El gran Pasteur explicó su funcionamiento en el siglo XIX: similia similibus curantur - Lo semejante se cura con lo semejante: pequeñas dosis del mismo mal, convenientemente administradas, o una versión benigna del patógeno, le inmunizarán contra él, evitando que su vida siga siendo una mierda y usted sueñe que está en el Escorial, sentado al lado de Ana Botella…”

“¿Qué tengo que hacer?”

“Muy sencillo”, respondió el Doctor Casas, cambiando de postura en su butaca, “Votar a Rajoy en las próximas Elecciones Generales“.

igandekoa @ 4:37 pm
Clasificado bajo: Relatos


6 comentarios acerca de 'El mal de Aznar'

  1.  
    07 de Junio de 2007 | 5:07 pm
     

    Jajaja, Patxi. Supongo que tu eres unos de los jubiletas del parque Perelló… Por la parte que me toca, no odio a Aznar, simplemente le desprecio por su prepotencia, que es muy diferente. En cuanto a tus desvarios también se pueden aplicar en el sentido contrario, y hay muchas muestras en la blogosfera de odio real y manifiesto a Zapatero, con insultos y descalificaciones graves. Como para mí las formas siguen importando y mucho, te reto a que encuentres en mi blog alguna descalificación o insulto hacia Aznar.

  2.  
    07 de Junio de 2007 | 6:41 pm
     

    Jajajajaja buenísimo.

  3.  
    07 de Junio de 2007 | 6:50 pm
     

    Mercè, si lo del blog no funciona ya sabes cuál es el otro remedio…

  4.  
    07 de Junio de 2007 | 6:57 pm
     

    Eso jamás.

  5.  
    07 de Junio de 2007 | 7:02 pm
     

    Es por lo de los calcetines, ¿verdad?

  6.  
    07 de Junio de 2007 | 11:05 pm
     

    ¡Lo has adivinado!

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