Seis meses depués, el presidente del Gobierno hizo el discurso que tenía que haber hecho en la terminal T-4 de Barajas.
Seis meses depués ha salido, por fin, a decirnos que hasta aquí hemos llegado y que la fortaleza de la democracia puede vencer al terror.
Ya lo sabemos. Los españoles nunca le han negado a un gobierno su apoyo ciudadano para enfrentarse a los asesinos. Y pueden volver a hacerlo ahora. Otra cosa es la confianza que el presidente Zapatero esté en condiciones de generar entre la ciudadanía a estas alturas. Pero eso también se gana.
Ha sido el suyo un discurso correcto, que tendrá que concretarse ahora en medidas políticas, algunas tan simbólicas como el destino del etarra De Juana Chaos –si vuelve a la cárcel o vuelve a su casa- y en una estrategia de largo alcance que sea visible y despeje el escepticismo. Por ejemplo, que ponga el foco en lo que vaya a hacer las gente de ANV a quien se le ha permitido acudir a las elecciones y que, si no toman posición abiertamente contra este anuncio de ETA, no se les permita recoger su acta de concejales.
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