(…) Eso de llamarse Antonio Jesús Campos Granados y ser consejero de educación del PNV, pues como que queda muy mal. “Campos”, que suena a algo machadiano y castellano; Granados, que recuerda a música maqueta; de la buena, pero maqueta al fin y al cabo, y del sur. ¡Que horror! Y encima Antonio Jesús. Qué gran desgracia ha tenido este prohombre -o pobrehombre- del nazionalismo vasco. Yo le entiendo. Comprendo que se trasvista y pase a ser “Tontxu Campos”.
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