Cuando el Dr. Goebbels entró en el despacho del Führer encontró a este de muy buen humor. A través de Von Ribbentrop, el Ministro de Asuntos Exteriores, Hitler se había enterado de que la Kriegsmarine acababa de hundir un crucero británico frente a las costas de Noruega. Goebbels tuvo que explicarle que aquello no era cierto: se trataba de un rumor extendido de manera intencionada por la propaganda alemana.
“¿Por qué ha hecho una cosa así?” quiso saber el Führer. “¡El Almirantazgo lo desmentirá, dejándonos en ridículo!” - “Es una trampa para los ingleses”, respondió Goebbels, “Naturalmente jamás admitirían haber perdido uno de sus cruceros, porque no es verdad: pero si lo desmienten, reconocerán que tienen unidades navales operando en la zona; y si no dicen nada estarán dando a entender que Noruega no es lo suficientemente valiosa para enviar sus barcos a combatir por ella, y esto dañará la moral de los partisanos noruegos”.
(Lo cuenta: Stanley Newcourt Nowodorsky en su libro “La propaganda negra en la Segunda Guerra Mundial”, ALGABA EDICIONES 2006)
La cita es genial. Por curiosidad, ¿qué fuentes cita a su vez Newcourt Nowodorsky?
En este caso no lo recuerdo, aunque aparece a pie de página. En general se basa en las memorias de Sefton Delmer (”Black Boomerang”, 1962), en informes británicos, investigaciones polacas y algunos fondos del Tercer Reich, incluyendo los párrafos correspondientes de las memorias de Goebbels.