Cuaderno de bitácora. Fecha estelar: 11.03.20.04
Por fin se ha resuelto el enigma de la voladura del Enterprise III. Han sido los klingon (¿quién si no?). Todo apunta hacia ellos: las mochilas de explosivo sin explotar halladas en órbita, los individuos que se inmolaron en el Grand Hotel Ganímedes al grito de: “¡gora el Imperio Klingon!” (a propósito, ¿qué significa la palabra ‘gora’ - klingon arcaico, sin duda alguna), los hologramas en los que se condena la intervención militar de la Federación en Rura-Penthe y la opinión de nuestro mejor experto en terrorismo intergaláctico. Caso cerrado.
Spock no está de acuerdo. Sostiene que hay que continuar investigando. ¿Argumentos? Que no sabemos de cierto si lo que explotó en el Enterprise III fue lo mismo que lo que explotó en el Grand Hotel Ganímedes, que el interfono cuántico de la mochila estaba desconectado del explosivo, y probablemente se trata de una prueba falsa. Asimismo dice que los klingon suelen ser muy parecidos unos a otros, y que los testigos presenciales tienden a confundirse en las ruedas de identificación de la policía. Aconseja no dar por terminadas las pesquisas con tanta premura y extender nuestra investigación a otros grupos sospechosos como el Imperio Romulano, los Borg o los propios armadores de la nave. Para colmo, Sulu y Scottie le apoyan.
No soporto a ese tipo. Con él no se puede trabajar. Esta mañana vino al puente con sus orejas picudas y su insultante flema vulcana, y va y me dice: “Comandante, me temo que hemos cometido un imperdonable error. Se trata del hombre al que acabamos de dar cristiana sepultura, según sus ritos terrestres, arrojándolo al espacio desde la cubierta de atraque“. Yo le pregunto: “¿Qué pasa con él, Spock?“. “Aun estaba vivo, capitán. Le oí gritar dentro de la lona al ser eyectado“. Fue la gota que desborda ya el vaso de mi paciencia: “¡Spock, no diga idioteces! ¡Ese hombre era andaluz, y como todo el mundo sabe, los andaluces son unos exagerados!“. Es verdad, el guardiamarina Francisco de Mairena Romero, fallecido en heróico acto de servicio al ser golpeado por un micrometeorito cuando reparaba la antena del teletransportador, era natural de Zahara de los Atunes.
Capitan James T. Kirk, Comandante del F.S.S. Enterprise IV