En 1962 Masaki Kobayashi rueda Seppuku, con guión de Shinobu Hashimoto y Yasuhiko Takiguchi, una película sobre los avatares de los samurais durante la decadencia del Shogunato. Cientos de guerreros deambulaban entonces por las caminos japoneses en busca de un señor feudal o de un final honorable. Uno de ellos es Hanshiro Tsugumo (Tatsuya Nakadai), que solicita darse muerte con honor según el ritual del Seppuku, en una casa señorial, siguiendo el ejemplo de muchos otros compañeros suyos.

Sabíamos que Iñaki de Juana Chaos no era ningún samurai. Lo que nos negábamos a pensar es que nuestros gobernantes, tampoco eran señores.
Eduardo: si fueran señores, sería “la decadencia de occidente”
pero siendo lo que son, esto es “el coño de la bernarda”
Hombre, yo creo que eres demasiado cruel con la Bernarda, Ignacio.
Ahí me has dado
No conozco mucho de la cultura japonesa, pero lo que De Chaos, samurai o no, hubiera necesitado a su lado era un Kaishakunin.
Siempre podemos pagar a un moro para que le de dos pinchazos con un alambre.
Un kaishakunin está reservado a aquéllos cuyo seppuku limpia su honor. Lo que De Juana merecía era hacerse seppuku con un wakizashi de madera… aunque para perder el honor, previamente debería haber tenido alguna clase de él, en algún momento…