Ninguna antipatía más decantada que la de Franceses, y Españoles. Tanto han ocupado los ánimos la persuasión de la congénita discordia de las dos Naciones, que aun cuando dispuso el Cielo que la Augusta Casa de Francia diese Rey a España, muchos pronosticaban que nunca se avendrían bien.
Have I not been employed in mischief all my days? Did not the American Revolution produce the French Revolution? And did not the French revolution produce all the calamities and desolations to the human race and the whole world ever since?
- John Adams
Al presidente francés también le desagrada el descubrimiento de América. Según Chirac, la empresa española, a la que siguieron vicariamente portugueses, ingleses y franceses, no merece ser celebrada porque “no fue un gran momento de la historia”. Siguiendo casi literalmente la metodología del idealismo alemán, con esa tierna superficialidad que sólo está al alcance de un francés, Jacques Chirac ha añadido que “toda cultura aporta a la humanidad algo básico”, y que no guarda ninguna admiración por la presencia española, a la que califica de “horda”.
Seguramente Chirac considera un mejor momento histórico el 14 de julio de 1789, cuando las hordas de sus antepasados revolucionarios tomaron la Bastilla iniciando uno de los episodios más negros de la historia política europea. Seguramente, el presidente de la decadente república francesa considera un motivo de celebración la invención y el amplio uso que los suyos hicieron de la Guillotina. Otras contribuciones genuinamente francesas a la “humanidad” son el racionalismo jacobino y su insidiosa rapiña cultural, principal antecedente del bolchevismo soviético, o el mismo imperialismo napoleónico, que siguió a la creación de la nación política francesa.
Aunque, para hacer justicia a todas las cabezas que no fueron cercenadas en la época de dominio galo, no todos mostraron demasiado entusiasmo por la gran obra histórica francesa.
En efecto. La sensación general entre los anglosajones, tras la Europa posrevolucionaria, era que sólo los caballeros ingleses estaban realmente preparados para llevar a cabo revoluciones políticas moderadas. John Adams, en la cita referida, expresaba el horror común que las atrocidades de los revolucionarios franceses causaron en lo que quedaba de civilización. Y mejor no insistir en la tradicional “antipatía de franceses y españoles”, por decirlo a la manera de Feijoo.
¿Qué legitimidad tiene un mandatario francés para condenar el imperialismo de los otros? No hay más que ver el espantoso atraso en el que se encuentra todo el continente africano (vía Barcepundit) principal área de influencia histórica del imperio francés. Comparadas con las ex colonias francesas, ¡hasta las naciones hispánicas pueden levantar la cabeza con un cierto orgullo!
Pero no nos engañemos; tampoco cabe esperar mucho más de los gobernantes de una de las naciones más detestables del mundo: Francia.
Artefacto típicamente francés
Procede de aquí.

Tengo un amigo catalán que cuando un francés le pregunta por una calle él siempre lo manda en la dirección opuesta. En efecto Francia es una nación bastante infame, pero a ellos eso les importa un bledo, porque es uno de los pocos países en los que se aun se cultiva la cultura del desprecio.
Curiosamente, a pesar de las diferencias, Francia y España se llevan de maravilla. Hubo una excepción en las guerras napoleónicas, pero no se debió al odio antifrancés de los españoles, sino a factores ideológicos: Napoleón venía a traer el liberalismo jacobino, y eso los españoles de entonces, absolutamente reaccionarios, no lo podían permitir. La prueba es que catorce años más tarde los mismos franceses vinieron a restaurar la monarquía absoluta y se les recibió con los brazos abiertos. Vamos, que el avance desde los Pirineos hasta Cádiz de los Cien Mil Hijos (de puta) de San Luis fue un desfile triunfal.
Entre Francia y España existen grandes inclinaciones: la época anterior a la “cocacolonización” es de arraigada y constante influencia francesa, y recíprocamente, si preguntamos por el país del mundo con más hispanistas por metro cuadrado y donde mayor número de ediciones de El Quijote se han hecho, ¿cuál será la respuesta? No hace falta ni decirla.
Francia y España también se desprecian entre sí. Ellos nos ven como seres subdesarrollados, casi subhumanos. Nosotros los vemos a ellos como una pandilla de vanidosos y avaros. Esto no es malo, mientras no haya odio, que no lo hay. Dos pueblos que se odian terminarán en guerra. Dios pueblos que se desprecian mutuamente estarán siempre en paz, porque cada uno necesitará del otro para verse en su propio espejo ficticio.
Me viene a la memoria una anécdota típica de cómo la diferencia de mentalidad entre españoles y franceses, más que colisionar, se complementa de mod admirable. En la Rioja existe, como es sabido, uno de los mayores parques mundiales de cubas para hacer vino. La mitad de ellas están en muy mal estado, y para reponerlas las bodegas se las ven y se las desean, porque la artesanía del tonel está casi extinguida en España.
En Francia, por el contrario, se fabrican excelentes cubas de madera de roble -en Francia existe una madera excelente, no solo de la que pega hostias en las manifestaciones, sino también de la que crece en los bosques-. Allí la elaboración de vinos está muy racionalizada. En la Universidad Enológica de Burdeos se enseña que una cuba no se debe utilizar para más de cuatro o cinco generaciones. Al cabo de este tiempo el propietario la da de baja, y su única alternativa consiste en hacerla astillas o vendérsela a un riojano o a un navarro, que no tiene el menor reparo en utilizar la misma cuba no solo para cuatro o cinco cosechas, sino a veces durante décadas enteras, hasta que la madera se caiga a pedazos.
Los franceses se sonríen ante la ingenuidad y la cutrería de los españoles, que se llevan estas cubas retiradas del servicio para hacer sus vinos, y además pagan por ellas. Los españoles se marchan contentos, pensando en lo tontos que son los franceses al desprenderse a precios de saldo de unas cubas hermosas y de gran calidad. Y a la postre, todos contentos.
No cabe duda de que este estado de cosas, materializado merced a la mano invisible de Adam Smith y cimentado sobre la base de los diferentes vicios nacionales, más que sobre la virtud, es mucho más sabio que el que se pueda alcanzar por medio de cualquier tratado de cooperación bilateral.
…..una de las naciones más detestables del mundo…..
¿sabrías nombrarme otra?
A, no me había dado cuenta del enlace; gracias.
Pienso que es un error hablar de decadencia francesa: Francia es la decadencia.
Feijoo en el texto que se enlaza acredita esta ancestral antipatía entre franceses y españoles, y esto sin perjuicio de las alianzas históricas, que siempre han existido, y existirán, aunque solo fuera por la contigüidad de las dos naciones.
Además del “odio ideológico”, me parece que no se pueden pasar por alto los sentimientos patrióticos neta y específicamente “anti-franceses” que consiguió desatar la invasión napoleónica.
La invasión francesa marcó un episodio completamente nuevo en la conciencia nacional española. El liberalismo de Cádiz, y los episodios tortuosos que le siguieron, fué específicamente español. De hecho, la palabra “liberalismo” es nuestra; si bien como es sabido los ingleses la utilizaban como sinónimo de desorden…
¿En qué ha quedado la revolución? En una nación que produce toneles de vino y a Gilles Deleuze. Absolutamente irrisorio.
“…..una de las naciones más detestables del mundo…..
¿sabrías nombrarme otra?”
Sí, Marruecos.
y cualquiera otra ex-colonia francesa.
A mí me da que nadie repara en la gilipuertez que supone que un político occidental se pronuncie sobre una nación occidental, con una moralidad más que menos contemporánea, por acciones llevadas a cabo por sus habitantes antecesores, con un códice moral y unas circunstancias que distan kilométricamente de las actuales y que en ocasiones es opuesto. Aunque sea para poner en evidencia lo más nímio, ya que amén de ser estúpido es irreal.
¿Qué coño puede saber Jaques Chirac sobre cómo pensaba cualquiera de los individuos que pisaron por primera vez América? ¿Qué coño sabe sobre que movía aquella época para calificar como importante o intrascendente semejante hecho? Y a mí juicio lo más importante ¿Qué coño ‘nos’ (Aunque diría ‘me’) importa lo desagradable que le resulte?
Bien, has abundado. Falta Indochina y sus colonias de ultramar. Pero la repugnancia que causa Francia creo quee s un fenómeno universal.
Incluso en Francia.
[…] Los efectos devastadores de la estupidez humana se han dejado notar con fuerza en el libro de memorias de Jacques Chirac (recopilando unas entrevistas con la periodista Pierre Péan), el presidente de una de las naciones más detestables del mundo. […]
Es interesante ver como del comentario (estupido, ignorante o partidista…lo que sea, pero es personal) de un politico se llega a linchar a un pais y su Historia…esto…¿No es exactamente lo mismo que hizo Chirac?…¿No es del mismo nivel?
Vais de gente culta que critica a los progres y a sus manipulaciones pero no dejais de ser tal para cual en ciertos aspectos…reemplazad “Francia” por “EE.UU” y tendremos el tipico articulo de pagina progresista lleno de manipulaciones, generalizaciones y insultos casi infantiles…por favor…¿realmente os joroba tanto que haya vida mas alla del pensamiento anglosajon?
Hasta Siempre.
Ole tus cojones, Boba Fett. Estoy contigo.
IGNACIO:
Yo te nombro otro pais mas odiado que Francia si quieres: LOS ESTADOS UNIDOS DE NORTEAMERICA.