Pues sí

Publicado el miércoles, 07 de febrero de 2007

Pues eso. Pues vale.

Y no lo digo por conformismo. Sólo por hastío y desengaño.

Y lo curioso es que antes pensara de forma totalmente distinta. Era más joven e ingenuo. O simplemente no me la habían jugado tantas veces seguidas.

Paradójico que quien te convenza no sea el contrario con sus argumentos, sino el que defiendes, con su bajeza. Realmente no me han quedado motivos que defender, visto lo visto.

Porque… ¿Qué es el ser humano? Mi particular definición es que se trata de un animal que ha logrado controlar, coartar o simplemente eliminar una gran cantidad de instintos, para imponer sobre ellos el intelecto. Y oiga: eso funciona.

Sí, funciona, pese a lo que digan los intelectuales de boquilla que intentan engrandecer sus escasos comentarios con la misma tasa de intelectualidad que de frecuencia, que haciendo crítica del hombre se sienten amparados en un ambiente en el que el oyente calla y asiente complacido. No, el ser humano no es tonto. Puede ser un hijo de puta, pero es inteligente.

Funciona. Funciona porque si no se anularan ésos instintos de supervivencia individual, la civilización sería poco menos que un fracaso bochornoso. El instinto es esa llamada interior que te pide actuar irracionalmente, de forma egoísta, para asegurar tu supervivencia.

De hecho, inteligencia podría ser visto como el lado opuesto del instinto. Es más profundo que la racionalidad.

La inteligencia y la racionalidad son cualidades que se deben cultivar para alejarnos del animal que no deseamos ser (y no llevarnos al otro extremo, pero esa es ya otra historia). Una cucaracha es meramente un cuerpo que funciona a base de instinto. Y no queremos ser cucarachas.

¿O tal vez sí? Porque… el instinto, al menos en nuestra especie, es una llamada al egoísmo. A perdurar sobre los demás. A salirte con la tuya sobre los demás. Pises a quién pises.

¿Qué hay, entonces? Hay personas que ignoran sus instintos primarios, actuando de forma poco egoísta. Y cuesta trabajo. Nadie dice que esos instintos no existan, y son difíciles de controlar. Y si siendo así los retienen, pensando en los demás, podría decirse que son unas buenas personas.

Hay también por el contrario personas que, inconscientemente camuflando sus instintos con estúpidas palabras de inseguridad, los obedecen a costa de los primeros. Personas que se amparan en excusas lamentables para no esforzarse y actuar como el bien común necesita: de forma justa y poco egoísta, racional y no instintiva.

Y es a partir de aquí donde comenzaré a ofender al 50% de la población mundial.

Siempre hay pautas de clasificación. Altos, bajos. Flacos, gordos. Listos, tontos.

Tomaré la que ahora nos interesa. Hombres, mujeres.

Las diferencias instintivas son más que evidentes y demostrables, desde una posición empírica: La mía. Y no me remito al empirismo Humeano.

La posición instintiva de ambos géneros es igual de execrable y egoísta en el punto de libertad de instintos, sin racionalidad, ese estado que critiqué líneas arriba.

En éste supuesto de velo de la ignorancia instintiva –insisto-, al más puro estilo Rawlsiano, podríamos observar la conducta diferenciada de las necesidades de ambos géneros.

Por un lado el Hombre, que al tener la capacidad de reproducción mayor a la Mujer al poder fecundar a muchas -¿Qué? En la teoría es posible-, tiene por propósito preñar cuantas más, mejor. Por objetivo secundario, tiene el deseo posesivo de una Mujer, una pareja, con la que crear pequeños bastardos que oficialmente lleven sus genes y sean lo más de lo más. Pese a ello, querrá que su descendencia no se limite al no demasiado elevado número de una sola hembra, siendo así infiel por naturaleza. Sí chicos. Que eso de tener novia/mujer y despertarnos por la mañana pensando que nos estamos tirando a la Pataki no es nada insólito. Que eso de que los tíos pensamos con la polla es falso, pero instintivamente estamos hechos así.

Por otro lado la Mujer, que al tener una limitada capacidad de reproducción, al quedar encinta durante nueve meses y al tener que cargar con unas criaturas que tardarán años en alcanzar la autosuficiencia, tiene como objetivo buscarse a un macho que le de los mejores genes posibles, y el que mejor pueda proporcionar su ayuda para el mantenimiento de esos pequeños bastardos que estarán –como yo, y cualquier persona cuerda que se tercie- chupando del bote. La actitud de la Mujer cambia conforme a la del hombre. Ella tiene la necesidad de convencerse de que lo que tiene es lo mejor. Y eso lo hace de forma empírica. Probando: Uno, otro, otro. Desechar, desechar, desechar. Por desgracia no suelen “quedarse” con el mejor que encuentran, sino con el que tengan cuando sean conscientes de que su capacidad para atraer ha roto la barrera de lo apetecible. La avaricia rompe el saco, como el que dice.

Y aquí termina el supuesto de la ausencia de racionalidad. Donde hay que echar en cara el deleznable comportamiento del que hacen gala los individuos que actúan de ésta forma. Por desgracia, y por experiencia personal: Sois las peores paradas. Y no como víctimas, damas.

En el haber de mi conocimiento, son muchos los conocidos –por no citar al no humilde pero sí honesto narrador- varones, que han tenido problemas con sus chicas. Suelen dejarles por otros. Y conozco a pocos chicos que les vayan adornando las testas con decorativas cornamentas a sus novias.

También hay chicas que me han llorado por el novio que las dejó por otra. Pero después te admiten que ellas también han dejado a chicos por otros. A más de uno, normalmente.

Soy partidario de las generalizaciones cuando la flagrante actitud colectiva es tan generalizada. La inmensa mayoría de las chicas que conozco han dejado a más de tres tíos –a veces cojonudos- por otro.

Ya he dicho que lo que detesto es que se actúe de esa forma instintiva y egoísta. Sean hombres o mujeres los citados actores.

Pero coño, que seáis la inmensa mayoría tías…

Pues sí. Pues eso. Pues vale.

Debido a mi condición de Hombre Heterosexual, sólo dedicaré mis últimas palabras a las mujeres, ya que al fin y al cabo, lo que hagan el resto de los tíos me la trae al viento. Me he ganado poder decir esto:

A las chicas que saben ser correspondientes y racionales, que saben dar lo que reciben: sois lo mejor que le puede pasar a alguien.

A las que no sois la excepción:

Sois todas unas putas.

¡Arrg!

Rohleder @ 10:27
Clasificado bajo: Cotidiano


6 comentarios acerca de 'Pues sí'

  1.  
    miércoles, 07 de febrero de 2007 | 14:23
     

    El post es muy bueno: te machacaran las feminas.
    Parece que has caido victima de la ductilidad

  2.  
    miércoles, 07 de febrero de 2007 | 23:37
     

    Hum, las feminas y los que no somos feminas, cabrones, cerdos, y demas, existen en ambos generos. Durante toda la puñetera vida, quienes han engañado a sus mujeres, muchas veces delante de su propia cara, quien tenian amantes, quien dejaba tirado a ellas(o las repudiaban, o…) eran los hombres. Porque ahora algunas mujeres decidan que tienen derecho a escoger, a quedarse con lo que quiera, me parece estupendo. Y si, seguro que hay mujeres que son unas cabronas degeneradas, exactamente igual que tios. Yo si conozco montones de tios que si tienen la posibilidad de engañar a su pareja, la engañan. Y se quedan tan panchos, exactamente igual que montones que solo quieren a una tia para follar una noche, y adios muy buenas, aunque sea a costa de engañarlas. No se, me niego a juzgar a las mujeres, viendo lo desgraciado en general que es el genero masculino.

    Cada cual, que piense como quiera, pero a veces pienso que lo que nos sucede es que aun a muchos le gustaria ser quien tiene la sarten por el mango, y que la mujer no pudiera decidir sobre que quiere.

    Y tiene el derecho, y el derecho a equivocarse. Peor es como conozco a muchos, que no buscan, que se quedan con la primera que encuentran, con tal de no estar solos. Es su decision, pero…

  3.  
    miércoles, 07 de febrero de 2007 | 23:53
     

    Lo más curioso es eso de que has usado el empirismo. Me pregunto cuántos objetos de observación has tenido, entre 3.000.000.000 de personas.

    El cuentecito de la hembra que busca un macho que cuide de sus retoños, ya no cuela, chiquitín: ese comportamiento es anómalo, absolutamente inusual en los mamíferos y motivado por el hecho de que primero se privó a las mujeres de la capacidad de ganarse el sustento por sí mismas y segundo, se la aislaba de las personas que la naturaleza diseñó para ayudarle en la gestación, el parto y la crianza: su madre, sus hermanas, sus abuelas, sus tias, sus primas. No sus parejas. La historia es corta y durante millones de años funcionamos como los demás mamíferos.

    ¿Por qué no usamos el verdadero empirismo y miramos a ver cuál es el comportamiento de las hembras mamíferas?.
    Por ejemplo, ¿qué hace una perra en celo? Se aparea no con el mejor macho, sino con todos los machos que puede. No es raro que tres o cuatro perros sigan a una perra y que mientras dos se pelean, ella se aparee con el tercero; y luego con los otros, que no están las cosas para desaprovechar un ciclo.
    A continuación, la perra criará a sus hijos sin intervención ni necesidad alguna de macho. Porque nadie ha venido a decirle que no puede trabajar.

    Si nos vamos a mamíferos como los leones, la manada se compone de hembras de la misma familia que crian a sus hijos en comùn, con unos machos que consiguen el derecho a aparearse durante dos o tres años, hasta que otros machos llegan y los sustituyen, sin que las hembras pongan objeción alguna ni les interese lo más mínimo.

    En los ciervos, es igual: manadas de hembras que son familiares, con un macho que se dedica, principalmente a impedir que los otros machos copulen con las hembras que viven en ese territorio (y no es raro tampoco que la hembra copule con el primero que anda por allí mientras el macho pelea con otro).

    Los machos no intervienen en la crianza, ni ayudan. Yo entiendo que los machos humanos necesitan creerse que la hembra que está con ellos lo eligió porque era el mejor o porque pensaba que era el mejor y se cuenten esa historia unos a otros. Pero no chicos, no funciona así.
    De hecho, lo natural sería que debido al menor potencial reproductor, las mujeres copulásemos con cuantos hombres fuera posible a fin de asegurarnos la barriga; y luego, contáramos con el apoyo de nuestro grupo familiar natural para criar a nuestros hijos.

    Así que si no te gusta el hombre que ha elegido la chica que te ha dado calabazas, consuélate pensando que él no es mejor que tú, solamente es que le gusta más.

    Y no lloriquees coño, que los hombres no lloran.

  4.  
    jueves, 08 de febrero de 2007 | 22:37
     

    Hum… iba a comentarte que las hembras de los mamíferos rara vez buscan un macho que dé de comer a sus hijos (en realidad buscan a un macho con el que aparearse, y poco más, porque lo habitual es que ellas solas saquen a sus crías adelante), pero se me han adelantado.

    Mira, una cosa sí que quiero decirla: el instinto es parte de nosotros, pero los humanos somos actualmente más de costumbres sociales que de instinto. Las cosas en el Primer Mundo están cambiando, y ya no es la mujer la que se queda en casa mientras el marido se va de juerga; ahora ambos sexos lo hacen. Si recurrimos al empirismo, te diré que conozco tanto a chicas como a chicos que ponen los cuernos a su pareja, o que dejan a ésta por otra. Es curioso, yo conozco a más chicos que chicas que lo hacen; pero dicen por ahí los sociólogos que tendemos a perdonar y olvidar lo que hace nuestro sexo, y a criminalizar e intensificar lo que hace el sexo contrario. No sé si será verdad o no, pero eso explicaría por qué las mujeres os vemos como unos infieles, y vosotros nos veis a nosotras así.

    Sin embargo, en el mundo menos desarrollado, la mujer sigue quedándose en casa mientras el marido se tira a lo que le da la real gana. ¿Acaso son los hombres y las mujeres del Tercer Mundo diferentes biológica e instintivamente a las personas del Primer Mundo? Yo diría que lo que impera entre nosotros es el modo de vida social.

    Otra cosa es que nos guste la sociedad en la que vivimos, que prima el placer propio por encima de todo lo demás. Incluido el amor.

    No sé, piénsalo. Ignoro si voy desencaminada o no, pero es como yo lo veo.

    Besotes

  5.  
    sábado, 10 de febrero de 2007 | 15:23
     

    Pero qué poco sentido del humor. Hombres y mujeres del señor, Rohleder no ha dicho nada que no sea verdad conceptualmente, quizá subjetivado por una experiencia cercana simplemente ha manipulado un poco la estadística. Y lo comprendo. Si yo tubiese que escribir un texto de esta índole basado en mi última experiencia me temo que Nicolas Maquiavelo sería feminista al lado de la misoginia que podría llegar a plasmar en palabras. A mí ver todo ser humano, desde un mercenario de Blackwater hasta un misionero jesuíta es en potencia un individuo capaz de ser un cabrón en cualquier aspecto.

  6.  
    eber
    lunes, 12 de febrero de 2007 | 03:52
     

    Has decaído.
    :(

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