Israel y la ONU

Publicado el Lunes, 20 de Noviembre de 2006

Cuando todavía andaba metido hasta el cuello en un proceso de paz, decidió meterse en otro. O al menos, así lo intentó. Quién sabe si en búsqueda de un Nobel, Zapatero se unió, la semana pasada, al presidente francés y al primer ministro italiano, para liderar una iniciativa de paz para Oriente Medio. Un “ejercicio de responsabilidad, un deber”. Eso era para nuestro presidente dicha iniciativa. “Alguien tiene que empezar”, y quién mejor que él para hacerlo.

La propuesta fue, como resultaba evidente, rechazada de inmediato por Israel, y aplaudida -como resultaba todavía más evidente-, por la Autoridad Nacional palestina. Al fin y al cabo, de aplicarse, no tenían nada que perder: todo seguiría igual, pero con la opinión internacional volcándose, todavía más si cabe, en contra del estado hebreo.

La iniciativa apareció tras la condena internacional provocada por la muerte, tras un ataque israelí, de 19 palestinos en la ciudad de Beit Hanun. Mientras que los continuos ataques con cohetes Kassam sobre territorio israelí apenas eran notificados, el ataque a Beit Hanun saltó directamente a las portadas de todos los diarios, a los titulares de todos los informativos. Y de ahí a la ONU sólo había un paso.

La resolución no se hizo esperar: aprobada la semana pasada por la Asamblea General, gracias a la automática mayoría musulmana, condenaba las acciones israelíes en Gaza, sin hacer mención alguna a los ataques palestinos sobre Israel. La nueva resolución se sumaba así a una vieja y larga lista de críticas, condenas, y resoluciones que, entrando en una total contradicción con los principios que llevaron a formar la Organización de las Naciones Unidas, sucumben ante el sectarismo más ruin, convirtiéndose en una de las más notables muestras del antisemitismo actual. Anne Bayefsky, abogada y activista por los derechos humanos, ha tratado el tema en varias ocasiones. En uno de sus textos, traducido y reproducido a continuación, dejaba bien clara la actuación hostil de las Naciones Unidas hacia el estado de Israel. Unas Naciones Unidas que, por alguna razón, todavía hay quien eleva a la posición de única poseedora de una legitimidad a nivel internacional.

La ONU y los judíos
Anne Bayefsky, febrero de 2004

No fue un acontecimiento que cualquiera de los grandes periódicos viera apto para cubrir, pero este pasado diciembre, un borrador de resolución de las Naciones Unidas condenando el anti-semitismo fue discretamente retirado por Irlanda, su impulsor en la Asamblea General. En un intercambio complicado, el Ministro de Exteriores Irlandés Brian Cowen prometió la medida a su contrapartida israelí Silvan Shalom, pero al final Cowen se negó a cumplir su parte de la ganga, apuntando a una falta de consenso en el asunto. (Varios estados árabes y musulmanes tenían objeciones.) Así fue abandonada la que habría sido la primera resolución de la historia de la Asamblea General que se enfrentara directamente al problema del anti-semitismo.

Y así, también, se han ido mucho más en la ONU en nombre de los derechos humanos. En efecto, para observadores veteranos de los tejemanejes en Turtle Bay, el resultado de la última sesión fue simplemente un episodio más en una larga y fea historia. Incluso cuando juzgados contra la hipocresía con la que la ONU ha tratado frecuentemente sus propios principios fundadores de tolerancia, dignidad humana, y auto-determinación nacional, la permanente hostilidad hacia las justas reivindicaciones de Israel y el pueblo judío permanecen un caso especial, y especialmente egregio.


Los acontecimientos de la II Guerra Mundial y el Holocausto influyeron profundamente en los fundadores de las Naciones Unidas. El punto de partida de la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la nueva organización, adoptada en 1948, fue la determinación de superar el “desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos” que había “originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad.” El Nazismo había tratado de erradicar a un pueblo, los judíos. Los documentos esenciales de la ONU generalizaron de ese caso, declarando que el progreso global dependía del respeto por las libertades fundamentales sin distinción de raza, sexo, lengua, o religión. Los Derechos Humanos debían ser la nueva moneda de la política internacional.

Pero incluso mientras algunas transgresiones de estos principios recibieron atención jurídica en los primeros años de la ONU -robo de propiedad cultural, grandes deficiencias en estándares de educación y trabajo, y similares- no se hizo mención del anti-semitismo. No hasta 1959, cuando unos 2.000 incidentes anti-judíos, yendo desde serios daños a la propiedad a amenazas de daño físico, fueron informados en casi 40 países (un gran número de ellos en Alemania Occidental), pasó la Comisión de Derechos Humanos de la ONU una resolución titulada “Manifestaciones de Anti-Semitismo y Otras Formas de Prejuicio Racial e Intolerancia Religiosa de Similar Naturaleza.” Sin embargo, para cuando la resolución llegó al suelo de la Asamblea General, el término “anti-semitismo” había sido abandonado.

Los redactores de las declaraciones clave sobre derechos humanos de la ONU pronto se convirtieron en maestros en evitar el tema. Cuando, En 1964-65, la delegación americana (con la asistencia de Brasil) trató de incluir una referencia al anti-semitismo en la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial, el esfuerzo fracasó, gracias a la Unión Soviética, sus satélites, y sus aliados árabes, que entre otras cosas insistieron en que el anti-semitismo era una cuestión no de raza sino de religión. Cuando la ONU llegó por fin a adoptar su primera declaración sobre intolerancia religiosa en 1981, el anti-semitismo fue de nuevo excluido. Para el 2003, el impulsor líder de la perenne resolución sobre tolerancia religiosa, Irlanda, insistió con una cara franca que el anti-semitismo debía ser omitido porque era más correctamente considerada bajo la rúbrica de raza.

Contra este monótonamente oscuro registro de omisión, unas pocas luces tenues de progreso han aparecido durante la última década. Tras tumultuosas negociaciones multisemanales en 1994, los EEUU persuadieron a la Comisión de Derechos Humanos de la ONU a adoptar su primera resolución incluyendo la palabra “anti-semitismo” en más de 30 años -y sólo la segunda de su historia. Aún así, un tercio de los miembros de la comisión se negaron a apoyarlo, y ocho años más tarde, con los EEUU votados fuera de la comisión, volvió a formarse, retirando su efímera preocupación y eliminando el anti-semitismo de la resolución sobre el racismo. El año pasado, tras alargadas negociaciones, la Asamblea General consiguió permitir referencias al anti-semitismo en dos resoluciones sobre racismo, una de ellas sin efecto o seguimiento y la segunda con el total conocimiento de que otros elementos en la resolución forzarían a los Estados Unidos e Israel a votar en contra.

Para el verano de 2001, en la ahora notoria Conferencia Mundial de la ONU Contra el Racismo en Durban, Sudáfrica, la noción de que los judíos eran el objetivo de cualquier odio especial, ahora o en el pasado, estaba siendo tratado con simple desprecio. Referencias al anti-semitismo fueron retiradas de casi todas las partes de la declaración final. No sólo no hubo mención del Holocausto en la exigencia de la conferencia de que aquellos que incitan al odio racial debían ser llevados a la justicia, sino ausente también era cualquier mención de la necesidad de estudiar la guerra Nazi contra los judíos. Las únicas referencias al Holocausto y al anti-semitismo aparecieron como parte de un “paquete de Oriente Medio” en los cuales los palestinos eran declarados víctimas del racismo israelí.

¿Y qué hay de hoy en día, mientras experimentamos la mayor erupción de hechos y discursos anti-semitas en más de medio siglo? La preocupación sobre este fenómeno sí hizo una aparición, aunque momentáneamente, en dos informes publicados en 2003 por el investigador especial sobre racismo de la ONU, Doudou Diéne. En uno de ellos, su comentario consistía de una corta, vaga referencia a la controversia rodeando la reciente retransmisión en la televisión egipcia de una serie basada en la infame falsificación zarista, Los Protocolos de los sabios de Sión. Unas desconocidas “autoridades de los países afectados,” escribió Diéne, estaban en proceso de enviarle más información sobre esta “alegación” de anti-semitismo.

En un segundo informe publicado el año pasado, este dirigido a la propia Asamblea General, Diéne ofreció un acercamiento aparentemente nuevo, prometiendo volver su atención a la “clara resurrección del anti-semitismo.” Pero su única acción hasta la fecha ha sido tomar nota del hecho obvio de que los ataques a judíos están “aumentando en Europa, Asia Central, y Norteamérica.” Completamente ausente de sus afirmaciones ha estado cualquier mención a la caldera en ebullición que es el anti-semitismo en Oriente Medio -un silencio más singular a la luz de los múltiples ejemplos de “islamofobia” que ha documentado alarmado. En esta conexión, merece la pena notar que, a pesar de que ahora se le requiere a Diéne que produzca informes anuales “sobre discriminación contra musulmanes y pueblos árabes en varias partes del mundo,” ningún informe dedicado al problema del anti-semitismo ha sido producido nunca por ningún órgano de la ONU.

Esta indiferencia hacia el anti-semitismo ha sido reflejada por el creciente rechazo de la ONU a lo largo de las décadas a apoyar el principio de auto-determinación para el pueblo judío- esto es, el Sionismo. La ironía, por supuesto, es que la Asamblea General de la ONU estuvo muy presente en la creación del estado de Israel, habiendo apoyado el plan de partición del mandato británico de Palestina. Pero mucho ha cambiado desde 1948.

En general, y en abstracto, la ONU ha permanecido entregada al ideal de naciones-estado auto-gobernantes. Tal y como lo pone una característica declaración de la Asamblea General, “Todos los pueblos tienen un derecho a la auto-determinación; por virtud de ese derecho determinan libremente su estatus político y persiguen libremente su desarrollo económico, social, y cultural.” En efecto, a lo largo de los años, la ONU ha desarrollado y extendido los principios de la auto-determinación, que ahora supone no sólo el derecho básico de la independencia política sino garantías de no-interferencia de otras naciones, un reino de jurisdicción doméstica y soberanía nacional, y la preservación de particularidades históricas, culturales, y religiosas.

Donde la ONU se ha quedado marcadamente corta es en la aplicación de estos principios, y en ningún caso de forma más notable que en el de Israel. El factor clave ha sido la composición cambiante del cuerpo internacional. Desde finales de los 40 hasta mediados de los 60, los miembros originales se doblaron. De los 67 nuevos estados que se unieron en este periodo, el 80 por ciento se unieron al Grupo de 77 -la camarilla tercermundista de la ONU, compuesto por muchas antiguas colonias europeas- y un 40 por ciento tenía mayorías musulmanas. Para 1977, a los cinco miembros de la Liga Árabe que ayudaron a fundar la ONU se les habían unido las otras dieciséis.

A este contingente radicalizado y a menudo influenciado por los soviéticos, la auto-determinación se invocaba en los círculos de la ONU no como un principio general sino como una herramienta a blandir contra Occidente, especialmente los EEUU y su cada vez más incondicional aliado, Israel. La auto-determinación era un derecho de los oprimidos, para ser ejercida contra los opresores. En la persecución de esta causa, el peso asignado a reivindicaciones históricas era de por sí selectivo y discriminatorio: aquellos que rechazaron el plan de partición de Palestina de 1947 de la ONU fueron etiquetados como los oprimidos, mientras que las víctimas judías, de Palestina a Europa, eran caracterizados como los opresores.

De este modo ha negociado la ONU el pasaje de la omisión a la comisión. No sólo ha fallado consistentemente en apreciar o incluso en reconocer la preservación de la independencia e identidad judías del estado de Israel, se ha convertido en el enemigo más ruidoso y más determinado del proyecto Sionista.

En 1975 la Asamblea General de la ONU pasó su notoria resolución explícitamente equiparando Sionismo con racismo. Desde entonces, y a pesar de la repeal formal de la resolución en 1991, la repelente imagen de los israelíes como racistas ha sido un elemento esencial de la retórica de la ONU. Hoy, diplomáticos de estados árabes y musulmanes -estados que efectivamente se volvieron Judenrein a finales de los 40- se refieren a la nueva valla de seguridad contra el terrorismo de Israel como un “muro del apartheid.” Los pueblos y aldeas palestinas son llamadas “Bantustáns.” y el palestino Marwan Barghouti, en juicio en Israel por actos de terrorismo, es etiquetado un nuevo Nelson Mandela.

A juzgar por los pronunciamientos oficiales de la ONU, el estado judío es el villano anti-derechos humano arquetipo del mundo. Durante los últimos 40 años, casi el 30 por ciento de las resoluciones pasadas por la Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos condenando a estados específicos han sido dirigidas a Israel, que también tiene la distinción de ser el único estado al cual la comisión ha entregado un punto entero en su agenda.

En cuanto a la Asamblea General, de las diez sesiones de emergencia que ha convocado en su historia, seis se han centrado en las supuestas fechorías de Israel, de la campaña de Suez de 1956 a la actual disputa sobre el muro de seguridad. El abuso de este proceso ha ido tan lejos que en la décima sesión, convocada originalmente en 1997, se ha convertido en un foro abierto permanente; ahora ha sido “reconvocado” doce veces, la más reciente este pasado diciembre.

Israel ha sido también singularizado de otras formas. En la burocracia de la ONU, es el único país con su observador propio: el Comité Especial encargado de investigar las prácticas israelíes que afecten a los derechos humanos del pueblo palestino y otros habitantes árabes de los territorios ocupados. Establecido hace tanto como 1968, este cuerpo ha emitido informes anuales desde entonces. Otro comité, sobre el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino, fue establecido en 1975, el mismo día que la Asamblea General pasaba la resolución Sionismo-es-racismo. Todavía fuerte casi tres décadas después, con 24 miembros y 25 observadores, también resume sus hallazgos cada año mientras a la vez patrocina un completo programa de reuniones, conferencias, y publicaciones. Sólo en el 2003, la burocracia de la ONU generó 22 informes y notas formales sobre las “condiciones de los palestinos y otros ciudadanos árabes viviendo bajo ocupación israelí.”

La respuesta de la ONU a una incursión militar israelí en la ciudad cisjordana de Jenin en abril de 2002 tipifica el trato de la organización al estado judío. En aquel entones, incluso un informe del movimiento Fatah de Yasir Arafat reconocía Jenin como “la capital de los suicidas,” un lugar donde organizaciones como Hamas y la Jihad Islámica habían buscado cobijo, entre civiles, para sus continuas operaciones homicidas. Pero la ONU se guardó su veneno para la respuesta armada de Israel a la violencia dirigida contra sus ciudadanos. Terje Roed-Larsen, el coordinador especial de la organización para el proceso de paz de Oriente Medio, describió la escena después del ataque israelí -un ataque expresamente diseñado para limitar las bajas civiles- como “increíblmente horrorosa.” Peter Hansen, comisario general de la UN Relief and Works Agency, lo llamó “una catástrofe humana que tenía pocos precedentes en la historia reciente.” Un comunicado de prensa de la ONU estaba titulada, “Terminen el horror en los campos.” Sólo mucho más tarde, a mediados de verano, emitió el Secretario General de la ONU un informe sobre Jenin apuntando que la cantidad de bajas palestinas de esta “masacre” fue de 52, aproximadamente 35 de los cuales eran combatientes armados.

Las políticas israelíes son, por supuesto, un blanco justo para una crítica legítima. Pero el ultraje de la ONU es enormemente selectivo, especialmente cuando uno considera el registro de cualquier número de otras naciones miembro. En el 2003, la Asamblea General pasó dieciocho resoluciones que singularizaron a Israel para la crítica; la situación de los derechos humanos en el resto del mundo sólo provocó cuatro resoluciones que especificaban país. Ni, a pesar de acusaciones serias y bien documentadas de abusos informadas a la ONU a lo largo de los años de parte de, entre otros, los propios rapporteurs especiales de la organización, se ha dirigido nunca ninguna resolución de la Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos a China, Siria, Bahrein, Egipto, Arabia Saudí, los Emiratos Árabes Unidos, Yemen, Pakistán, Malasia, Mali, o Zimbabwe.

Consideren el caso de Sudán. Este pasado año, miembros de la Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos tuvieron ante sí el informe de su propio rapporteur especial sobre tortura, que describía los artículos del código penal sudanés ordenando “amputación cruzada” -la amputación de la mano derecha y el pie izquierdo- para robo a mano armada y, para otras ofensas, “muerte por ahorcamiento crucificado.” El informe también apuntaba sobre varios casos en los que mujeres sudanesas habían sido lapidadas por adulterio tras juicios realizados en un idioma que no entendían y en los cuales les era rechazada una representación legal.

¿La respuesta a estos hallazgos? Por parte de la Organización de la Conferencia Islámica, Pakistán se opuso con vehemencia a un borrador de resolución condenando esta clase de “trato o castigo cruel, inhumano y degradante,” declarando tales opiniones como “una ofensa a todos los países musulmanes.” La resolución fue derrotada; por añadidura, la comisión terminó con la posición, de una década, de rapporteur sobre derechos humanos para el sufrido pueblo de Sudán.

Las justificaciones que se dan habitualmente para hacer la vista gorda ante las violaciones de derechos humanos en el 95 por ciento de los estados de la ONU son bastante predecibles. En el 2003, uniéndose para derrotar una resolución condenando el comportamiento ruso en Chechenia, Siria y China lo llamaron “interferencia en los asuntos internos de ese país.” India dijo que “cada estado tenía el derecho de proteger a sus ciudadanos del terrorismo.” Cuando tocó reprender a Zimbabwe, Sudáfrica objetó “nombrar y humillar,” mientras que Libia, quejándose de que la resolución era “un intento de hacer de la comisión un foro para arreglar diferencias entre países,” declaró su preferencia por “la lengua de la cooperación y el diálogo.”

¿Cómo puede ser, uno podría preguntarse, que tales reservas nunca le dan un momento de pausa a la ONU cuando se trata de la implacablemente unilateral persecución de la organización de Israel -un estado democrático con un sistema judicial independiente que, a diferencia de todos estos otros, puede apuntar a un largo y distinguido historial de respeto por los derechos humanos? La demonización de Israel parecería tratarse de algo completamente distinto.

Lo que ese algo es se ha convertido en demasiado claro para negarlo: a lo largo de las pasadas décadas, la ONU se ha convertido en posiblemente la principal plataforma global para el anti-semitismo.

El agente líder de este proceso, ni falta hace decirlo, ha sido la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), el supuesto “compañero en la paz” de Israel, en cercana cooperación con miembros árabes y musulmanes de la ONU. En presentaciones a la Comisión de la ONU sobre Derechos Humanos, delegados palestinos han fabricado repetidamente nuevas variaciones de la difamación medieval, acusando a los israelíes de tales cosas como tener que matar a árabes para el cumplimiento correcto del Yom Kippur y de inyectar a niños palestinos con sangre seropositiva.

Por los palestinos y otros, los israelíes son ahora rutinariamente condenados con terminología nazi -resoluciones actuales hablan de la “judaicización” de Jerusalén- o son ellos mismos equiparados con los nazis. Tal y como observó recientemente un representante argelino, en un arrebato especialmente memorable:

“La Kristallnacht se repite a diario. . . . los soldados israelíes son los verdaderos discípulos de Goebbels y de Himmler, que desnudan a prisioneros palestinos e inscriben números en sus cuerpos. . . . ¿Debemos esperar en silencio hasta que nuevos campos de exterminio sean construidos?. . . . La máquina de guerra israelí ha estado intentando durante cinco décadas llegar a una solución final.”

El nadir/punto más bajo del historia de la ONU en estos asuntos fue la conferencia sobre racismo y xenofobia celebrada bajo sus auspicios en Durban en 2001. Habría sido suficientemente malo (como ya hemos visto) si el evento simplemente se hubiera negado a reconocer el creciente problema del anti-semitismo; pero fue mucho más lejos, convirtiéndose en un festival de odio hacia los judíos.

A pesar de que la conferencia de Durban concluyó con una reunión formal de representantes gubernamentales, su primera mitad consistió en un foro de ONG’s -una reunión, esto es, de las varias organizaciones no gubernamentales supuestamente entregadas a combatir el racismo. Las ONG’s juegan un papel clave en el sistema de la ONU, con algunas de ellas recibiendo un estatus formal, pero aquí han vuelto a ser singularizados los judíos por un trato discriminatorio. A lo largo de los años, se han hecho intentos para impedir a grupos como Hadassah, el Centro Simon Wiesenthal, y la Asociación Internacional de Abogados y Juristas Judíos de obtener acreditación internacional. Durban dio una idea del por qué.

En el foro de ONG’s de la conferencia, la Unión de Abogados Árabes libremente distribuyó libros conteniendo caricaturas de israelíes adornados con esvásticas y judíos con colmillos y nariz ganchuda, sangre goteando de sus manos. Otro best-seller fueron Los Protocolos de los Ancianos de Sion. Cientos de flyers fueron distribuidos con una imagen de Hitler y las palabras “¿Y si yo hubiera ganado? Lo bueno sería que no habría Israel.” Peticiones a la secretaria general de la conferencia, la Alta Comisionada de la ONU para Derechos Humanos Mary Robinson, para exigir la retirada de esta literatura anti-semita fueron desatendidas.

El foro de ONG’s en Durban sí patrocinó un sólo evento sobre anti-semitismo, pero fue desbaratado por una muchedumbre enfadada de manifestantes, gritando, “¡Sois asesinos! ¡Sois asesinos!” Una rueda de prensa el día siguiente, convocada por un amplio número de organizaciones judías nacionales e internacionales, fue similarmente interrumpida, esta vez para beneficio de las cámaras de televisión, y fue finalmente suspendida.

Mientras el foro de las ONG’s se acercaba a su cierre, la camarilla judía, como todas las demás camarillas, presentó sus disposiciones para el documento final de la conferencia. La contribución del grupo afirmaba que el anti-semtismo podía tomar varias formas, incluyendo la equiparación de Sionismo con racismo, el intento de deslegitimar la auto-determinación del pueblo judío, y el ataque a judíos por todo el mundo por su apoyo a Israel. Cuando finalmente llegó la hora de votar, un representante del Consejo Mundial de Iglesias pidió la eliminación de este lenguaje; la camarilla judía estaba sola en la votación contra la moción. ONG’s judías de todo el mundo se marcharon en protesta, incluso mientras representantes de Amnistía Internacional, Human Rights Watch, y el Lawyers Committee for Human Rights se mantenían en silencio. Ninguna declaración propuesta por cualquier otro comité fue eliminada.

¿Aprendió el sistema de la ONU una lección de este fiasco? Al contrario. Sólo meses después de Durban, Vladimir Petrovsky director general de la oficina de la ONU en Ginebra, consideró la conferencia “la expresión más extensa y trascendental de la resolución global de combatir las lacras del racismo y la intolerancia en todas sus formas y en todos sus niveles.” La Comisionada Mary Robinson estuvo de acuerdo, diciéndole a una subsiguiente reunión de derechos humanos de la ONU que la International Youth Summit de la conferencia de Durban -una parte del foro de ONG’s donde jóvenes judíos de todo el mundo fueron insultados, interrumpidos, y amenazados, antes de finalmente marcharse- había sido “un evento inspirador.”

En los dos años desde Durban, cuyos escándalos fueron rápidamente eclipsados por los eventos del 11-S, el anti-semitismo expresado bajo el auspicio de la ONU ha tomado un nuevo y, probablemente, incluso más peligroso giro. En cada cuerpo de la ONU, los estados árabes y musulmanes se han opuesto a cualquier esfuerzo por dar una definición significativa al terrorismo, en gran medida por sus obvias implicaciones para el “levantamiento” palestino. El Comité Contra el Terrorismo de la ONU, creado por el Consejo de Seguridad a raíz del 11-S, tiene todavía que identificar públicamente a una sola organización terrorista o estado impulsor del terrorismo.

Peor aún, órganos de la ONU han pasado a glorificar la violencia terrorista contra objetivos israelíes. En 2002, John Dugard, un rapporteur especial para la Comisión sobre Derechos Humanos, no podía apenas contener su admiración por los homicidas enemigos del estado judío: “La respuesta palestina es igualmente dura: mientras los terroristas suicidas han creado terror en el corazón israelí, grupos militarizados armados con rifles, morteros, y cohetes Kassam-2 se enfrentan a la IDF [ejército israelí] con una nueva determinación, osadía, y éxito.”

En el 2003, mientras Israel sufría sucesivas oleadas de ataques contra sus civiles, la propia comisión presentó una resolución afirmando la legitimidad de los ataques suicidas, declarando que los movimientos contra una “ocupación extranjera y para la auto-determinación” tenían derecho a “todos los medios disponibles, incluida la lucha armada.” Los únicos miembros a votar en contra de la resolución fueron Australia, Alemania, Perú, Canadá, y los Estados Unidos. (Francia y el Reino Unido se abstuvieron.) Los delegados americano y canadiense protestaron que la resolución era “contraria al mismo concepto de derechos humanos” y “profundamente repugnante para los valores principales de la comisión.” Fue aprobada por un amplio margen.

No es ningún accidente que un aparato de la ONU que, durante décadas, ha ignorado el anti-semitismo y distorsionado hasta dejarla irreconocible la idea del Sionismo buscara aislar a Israel de la comunidad global. En la ONU, israelíes y judíos son, por definición, opresores, como lo son las naciones y organizaciones que se unen a su causa. La energía con que estas visiones odiosas son expresadas ha fluido y refluido a lo largo del tiempo, pero no hay razón para pensar que la realidad subyacente cambie pronto.

Para apreciar las dimensiones de esta tragedia uno sólo tiene que recordar las nobles promesas de la Carta de las Naciones Unidas, ratificada con la esperanza de asegurar la “igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones grandes y pequeñas.” Por este criterio llano e inequívoco, el anti-semitismo no es una consecuencia necesaria si bien desafortunada del progreso multilateral, como algunos sugerirían. Es una malignidad consumada, y ha comprometido la integridad de todo el organismo. Tal vez es momento de parar de celebrar seminarios y conferencias sobre si el vaso de la ONU está medio lleno o medio vacío. Los contenidos del vaso han sido envenenados.

Syme @ 8:36 pm
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27 comentarios acerca de 'Israel y la ONU'

  1.  
    21 de Noviembre de 2006 | 1:26 am
     

    La resolución de condena de la ONU no es vinculante, porque la importante, la del Consejo de Seguridad, no se aprobó, como siempre gracias al veto de EE.UU. El lobby judío allí es demasiado importante supongo. No soy antisemita ni lo he sido nunca, pero lo de Beit-Hanun fue una masacre, y el terrorismo de Estado existe, e Israel es un claro ejemplo de ello. Al gobierno israelí no le interesa un Estado palestino pacífico, porque ello desbarataría su coartada bélica contra los palestinos, se quedaría sin argumentos para seguir actuando impunemente. Ha quedado patente una vez más que la ONU es UNO=EE.UU., y que Israel, a quien tu dices que la ONU ha puesto tantas resoluciones y condenas injustas, se las seguirá pasando por donde ha hecho siempre, por el forro.

  2.  
    23 de Noviembre de 2006 | 1:40 am
     

    Merce, chiquitina, el terrorismo de estado no es la guerra: es el terror aplicado por un sistema gubernamental a su propio pueblo. ¿Por ejemplo? China, Rusia, Cuba, Corea del Norte… todos aquellos sitios de donde la gente escapa a montones porque no puede vivir en paz, aterrorizada por un gobierno que la persigue y asesina.

    Por ejemplo, la ANP ejerce terrorismo de estado contra las mujeres musulmanas, permitiendo que sean asesinadas “por honor” cuando convenga y no encarcelando a los autores de estos crímenes, sino manteniendo un sistema de cosas donde tú puedes ser asesinada no ya porque seas adúltera (que ya sería para mandar ese sistema de cosas al infierno), sino porque tu marido, tu padre o tu hermano diga que lo eres.
    Terrorismo de estado es lo que ejercía también Arafat, ese potentado con riquezas inimaginables, contra todo opositor que le saliera; ah no perdón, que tenían muy mala salud y se morían por sí mismos.

    Y por una vez, una nada más, que el plumero del racismo se te ve muy claro, me gustaría verte responder a un hilo de Syme sobre este tema de forma que parezca (sólo parezca) que lo has leído entero.

  3.  
    23 de Noviembre de 2006 | 12:16 pm
     

    Anandryne, probablemente soy mayor que tu, pero gracias por lo de chiquitina. En cuanto a lo de leerme entero el post, lo he hecho, lo que no me hace estar de acuerdo en muchas cosas. Sigo manteniendo que lo del gobierno israelí es terrorismo de estado, y limpieza étnica también. Te recomiendo el artículo de “El país” de Maruja Torres, al respecto, donde lo explica muy bien, alguien que lo vive, por cierto. Colonos israelíes agredieron a una joven sueca de una ONG, supongo que si lo hubiera hecho un palestino Syme ya habría escrito un post. En el artículo de Maruja Torres, la autora se cuestiona sobre el concepto de pueblo opresor y pueblo oprimido, y el porqué no se utilizan en el caso de Israel y Palestina, cuando la realidad es esa. Te creo lo suficientemente inteligente para adivinar cual es el pueblo opresor y cual el oprimido en este caso.

  4.  
    23 de Noviembre de 2006 | 10:09 pm
     

    Querida Merce, serás muy mayor, pero de momento lo único que te veo hacer para demostrar tu sapiencia y madurez es tirar balones fuera y jamás, jamás, responder a los post. Cambias de tema con rapidez, incapaz de dar una respuesta.

    Sigues sosteniendo que lo de Israel es terrorismo de estado, ¿basándote en qué? ¿Sólo en que ahora ése es el mantra progre que os repetís unos a otros? Te he dado una buena serie de argumentos de lo que es un estado terrorista, pero te has quedado ciega, como te quedas ciega ante los post de Syme y te limitas a responder los slogan de turno que estén de moda.

    ¿Que han atacado a una sueca los colonos? Horrible, espantoso, todos los judíos al mar por eso; en cambio los palestinos han encontrado ahora una nueva forma de sacar dinero, secuestrando a los cooperantes internacionales,sí, esos que van a ayudarles, qué forma de mostrar gratitud más maja) y no te veo clamar por ello.

    Por cierto, una progre tan conspicua no faltará a la manifestación del día 25, seguro.

  5.  
    24 de Noviembre de 2006 | 1:49 am
     

    ¿Hay algo de lo que no te rias? Siento de veras haberme quedado ciega y no poder apreciar tu enorme erudición sobre terrorismo de estado. Tu no estás ciega, sino también sorda y muda a lo que no sea tu concepción del mundo, que supongo que debe ser facha (lo digo porque como la mia es progre…).

  6.  
    24 de Noviembre de 2006 | 6:39 pm
     

    Claro mujer, si no se es blanco se tiene que ser negro. Si no se es homosexual se tiene que ser heterosexual. Di que sí, radicalismos arriba, pensamientos totalitarios al poder, el mundo hay que dividirlo en dos y las demás cosas no existen.
    Y si no quieres ver, pues no ves: a ponerse las orejeras, tirar pa’lante y repetir como un papagayo que Israel hace terrorismo de estado. Ni que fueran los GAL.

    No me respondes (por enésima vez) ¿vas a ir a la manifa de mañana?

  7.  
    24 de Noviembre de 2006 | 9:29 pm
     

    Anandryne, la que me ha llamado progre eres tú. No me achaques a mí tu pensamiento totalitario. Si te refieres a la manifa de la AVT, ni voy a ir ni ganas. Como todas las manifestaciones de la AVT, no son contra el terrorismo sino contra el gobierno.

  8.  
    24 de Noviembre de 2006 | 11:49 pm
     

    No guapa; creía que una conspicua progre como tú sabía que mañana es el Día Internacional contra la violencia hacia la mujer. Claro que no espero verte en esa manifa que denuncia esa sangría que mata a una mujer cada dos días, sino yendo del bracete y haciendo aliancitas con los que están a favor del sometimiento y la tortura a la mujer.

    Perdón, ¿del bracete? Quiero decir que irás cuatro pasos detrás como corresponde a nuestro sexo, calladita y tapada con un burka. Pero no creo que te importe. Con tal de hacer el progre…

  9.  
    Boba Fett
    24 de Noviembre de 2006 | 11:56 pm
     

    “Como todas las manifestaciones de la AVT, no son contra el terrorismo sino contra el gobierno.” Merce dixit

    A mi y a mi admirado Thomas Jefferson nos va dar algo tras leer esto….esta tan no se ni que apelativo darle, en serio.

    Estamos hablando de gente que solo pide derechos para las victimas del terrorismo (y muchos de ellos lo sufrieron o han visto han perdido a familiares y amigos) y que ademas ejerce su legitimo derecho a la critica del gobierno y a manifestarse de manera organizada y legal, pese a muchas trabas por parte de quienes sabemos (ho hace falta recordar el bochornoso incidente de los decibelios). Yo no sé, para algunos parace que solo unas determinadas causas merecen salir a la calle, y otras molestan…aro no hay panuelos palestinos ni pancartas de un “no a la guerra” ultra politizado…

  10.  
    25 de Noviembre de 2006 | 1:42 am
     

    Anandryne, tu último comentario es realmente para enmarcar…entre las estupideces claro está.
    Boba Fett, supongo que estás al corriente de la politización de la AVT y su presidente, que ha provocado que en la AVT existan divisiones. Por cierto, supongo que lo de hacer coincidir la manifestación con la de la violencia de género no es casual…
    Anandryne te noto un poco obsesionada con la palabra progre. Por mucho que me la repitas no me voy a ofender, hay cosas peores…

  11.  
    25 de Noviembre de 2006 | 1:50 am
     

    JO JO JO… vamos, que no tenias ni idea. En tu mundo polarizado, están los que están con el gobierno y los que no. De otras manifestaciones, ni idea; reconócelo mujer, si es que el problema que teneis las progres es ése, que os las veis y os las deseais para conciliar el mester de progresía con defender los derechos de la mujer.

    No me vengas con lo de casual o no casual, que no tenias ni idea de qué día era; así que te va a pasar como siempre, que intentando subirte al carro de la gloria de atacar a la AVT, te ves encaramada al asno del escarnio de que es la primera noticia que tienes de que tal día existe.; y lo mejor de todo es que volverás a por otra.

  12.  
    25 de Noviembre de 2006 | 1:52 am
     

    POr cierto: sigues sin decir si vas a ir o no. ¿O también es cosa del PP esta manifestación?

  13.  
    25 de Noviembre de 2006 | 10:31 am
     

    Anandryne, y dale con lo de progre. Sin duda tienes algún tipo de obsesión enfermiza. Para que te enteres, y no sé por qué te tengo que dar explicaciones a tí, pero como eres tan pesadita te diré que ayer por la tarde ya fui a una manifestación contra la violencia de género en la localidad donde vivo, pero yo no voy pregonando lo que hago porque no le incumbe a nadie. Imagino que tu, que te preocupas tanto de esas cosa irás hoy a la manifestación, aunque creo que estarías más en tu ambiente en la de la AVT contra el gobierno, que es otra de tus obsesiones.

  14.  
    25 de Noviembre de 2006 | 11:50 pm
     

    Sí merce sí: para ti, que fue decir veinticinco de noviembre y pensar en la AVT, hicieron una manifestación contra la violencia de género en tu pueblo justito el día de de antes. Guarda el plumero anda.

    En cuanto a la AVT, estás fatal con el totalitarismo, ahora te parece mal manifestarse contra el gobierno; es lo que tiene apoyar dictaduras como Corea del Norte o China, donde las únicas manifestaciones son para alabar a punta de pistola la magnifica gestión de tus, perdón, de sus gobernantes.
    Por supuesto que si a la AVT le parece mal lo que hace el gobierno, debe manifestarse contra el gobierno; y si hay más gente que está en desacuerdo, que se unan a la manifestación.
    Es de traca ver a alquien decir que está mal manifestarse contra el gobierno si su gestión te parece mala. Franco debe estar sonriéndote desde su tumba.

  15.  
    Boba Fett
    26 de Noviembre de 2006 | 12:02 am
     

    ¿Que mas me da a mi la politizacion de la AVT o lo que piense su presidente?…¿acaso no esta en su derecho?…¿Acaso no esta “politizada” tambien Pilar Manjon?…venga ya con unos si pero con otros no…solo funciona de un lado, el que mas guste, si viene de otra parte es “manipulación”…que pais, por Dios, que pais…

  16.  
    26 de Noviembre de 2006 | 3:36 am
     

    En cuanto a la AVT, estás fatal con el totalitarismo, ahora te parece mal manifestarse contra el gobierno; es lo que tiene apoyar dictaduras como Corea del Norte o China, donde las únicas manifestaciones son para alabar a punta de pistola la magnifica gestión de tus, perdón, de sus gobernantes.

    Anandryne, eso de insinuar que merce apoya dictaduras supera con creces los límites de la demagogia. Resulta incluso obsceno que el nivel dialéctico pueda estar tan bajo. ¿Realmente crees que merce apoya alguna dictadura, o es sólo una falacia?

  17.  
    26 de Noviembre de 2006 | 8:07 pm
     

    Gracias Kane.
    Anandryne, yo no miento:
    Pincha este enlace, listilla

  18.  
    26 de Noviembre de 2006 | 8:59 pm
     

    Claro, Merce nunca miente. Cuando, en entradas como ésta, se dedica a dar números e información falsos, simplemente… simplemente no miente.

  19.  
    26 de Noviembre de 2006 | 11:26 pm
     

    Me alegro de que hayas salido en su defensa, porque solita se estaba enredando cada vez más, Kane.

    Efectivamente, pienso que apoya dictaduras y que su pensamiento es totalitario, ya que:

    1. Los políticos a los que ama, sigue y de los que repite consignas, apoyan las dictaduras que he citado y algunas otras aún peores como las teocracias musulmanas. Incluso proponen aliarse con ellas. Yo no apoyaría a políticos que hacen cosas que van en contra de mis ideas. Imagino que ella, tampoco.
    2. Sólo una persona amante de las dictaduras puede presentar como acusación frente a alguien el estar en contra del gobierno. Dentro de un pensamiento democrático normal, el manifestarse cuando el gobierno hace algo que no te gusta es lo corriente y nadie lo usaría como ataque.

    Merce, chiquitina, no tenias ni idea de que el veinticinco de noviembre es el Día Internacional contra la violencia a la mujer. De otro modo, cuando te pregunté si “mañana” ibas a ir a la manifestación, habrías contestado, “no, voy hoy”. Pero en tu cerebrito, como ya te dije, sólo caben dos opciones y si no se es blanco, es porque se es negro.

  20.  
    27 de Noviembre de 2006 | 12:22 am
     

    Mira Anandryne, ¿sabes qué? Ni tu me vas a convencer a mí ni yo a tí, así que si quieres sigue insultándome que yo voy a pasar totalmente de tí y de tus tonterías, y pienso al igual que Kane, que tu nivel dialéctico roza la obscenidad.
    PD. ¿Qué manera de hablar es esta?: “Los políticos a los que ama…”. ¡Pero mira que eres peliculera…!

  21.  
    27 de Noviembre de 2006 | 1:00 am
     

    Claro mujer: si referirte a mí como “listilla” o las veces que has soltado que defiendo la violencia porque no firmo el manifiesto de las flores o porque no apoyo la rendición frente a eta ni ir del bracete con los que matan mujeres a pedradas, no es insultar: tú perteneces al grupo de los que nunca insultan, sólo son insultados y además sin motivo alguno. Vírgenes y mártires.

    Menos mal que ha venido Kane a echarte una mano con eso de obscenidad ¿eh? A ti solita no se te habría ocurrido nunca.

  22.  
    27 de Noviembre de 2006 | 1:54 am
     

    Efectivamente, pienso que apoya dictaduras y que su pensamiento es totalitario, ya que:

    1. Los políticos a los que ama, sigue y de los que repite consignas, apoyan las dictaduras que he citado y algunas otras aún peores como las teocracias musulmanas. Incluso proponen aliarse con ellas. Yo no apoyaría a políticos que hacen cosas que van en contra de mis ideas. Imagino que ella, tampoco.

    Eso, incluso aceptando que merce ama a esos políticos, y que dichos políticos apoyan dictaduras, es un razonamiento incorrecto. Falacia de la pendiente resbaladiza.

    2. Sólo una persona amante de las dictaduras puede presentar como acusación frente a alguien el estar en contra del gobierno.

    Eso es una falacia por olvido de alternativas. El estar en contra del gobierno puede presentarse como acusación si lo que se discute es la imparcialidad de alguien. Por ejemplo.

  23.  
    27 de Noviembre de 2006 | 10:32 am
     

    Gracias de nuevo Kane, aunque no sé si Anandryne entenderá bien lo que dices…
    Como verás, cuando el nivel de estupidez rebasa la discusión como en este caso, no vale la pena ni contestar, y yo no voy a descender al barro, que es donde Anadryne se defiende tan bien, con insultos y descalificaciones. Prefiero “perder” la batalla dialéctica cuando esta es una completa estupidez. Para decirlo con un refrán: “a palabras necias oídos sordos”.

  24.  
    27 de Noviembre de 2006 | 2:38 pm
     

    No me des las gracias, Merce. No he intervenido para defenderte, sino que pretendo señalar con el dedo cada vez que alguien esgrima razonamientos incorrectos. Tú también has tenido un puñado de intervenciones para quitar el sueño, por ejemplo en comentarios como este:

    Sin duda te gusta la violencia, apoyas las guerras, no crees en el diálogo y te importa un pimiento que todo el planeta acabe matándose por unas convicciones que lo que la Alianza pretende es que nos unan en lugar de separarnos.

    Falacia por falya disyunción, además de pendiente resbaladiza. Eso os deja en tablas. Anandryne 2 - Merce 2. Podéis seguir luchando en el barro.

  25.  
    27 de Noviembre de 2006 | 5:24 pm
     

    No gracias, en el barro no tengo nada que hacer contra Anandryne, aunque tu digas que estamos empatadas…

  26.  
    27 de Noviembre de 2006 | 10:56 pm
     

    ¡A las barricadas, a las barricadas! Digo al barro.
    Gracias Kane.

  27.  
    26 de Enero de 2007 | 6:22 pm
     

    […] Es probable. Pero también un caso más de un antisemitismo que, circulando libremente desde las salas de la ONU hasta las manifestaciones en Madrid, ha hecho de todo menos desaparecer. Y un caso más que muestra, nuevamente, de qué pie cojean los que se declaran progresistas en este país. Los mismos que hace unos meses se manifestaban por la paz bajo banderas de Hezbollah. […]

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