Guerra de cucarachas

Publicado el Miércoles, 1 de Noviembre de 2006

El rifirrafe del ácido bórico constituye una de las polémicas domésticas más pintorescas de los últimos tiempos. No se sabe bien hasta dónde llegará, ni tampoco de dónde vino: hay quien opina que se trata de un cebo arrojado a Pedro Jota y los conspiranoicos del 11-M desde las cloacas del poder, para que pierdan el tiempo y se desprestigien ante la opinión pública inisitiendo en su disparatada versión de una ETA que cede a células fundamentalistas planos, explosivos y horarios de los trenes de Atocha. Si esto fuera verdad resultaría irónico, ya que el compuesto de marras, en la realidad, se emplea precisamente para combatir plagas de insectos. También temerario, debido a los efectos que comporta la utilización indiscriminada de productos tóxicos, como ya sabemos por el precedente del DDT durante el siglo pasado.

¿Qué es lo que sabe el público sobre el ácido bórico? No mucho, la verdad, y después de lo que le han contado El Mundo y los policías-títere de Rubalcaba, menos aun. El ácido bórico, también denominado ortobórico, borácico o sasolita, fue preparado por primera vez por el químico holandés Wilhelm Homberg (1652-1715) a partir del bórax. Su fórmula molecular es H3BO3, con un peso estequiométrico de 61,832 gramos por mol, y tiene una amplia variedad de usos -y un interés militar casi nulo, dicho sea de paso-. Se utiliza como antiséptico, para tratar infecciones fúngicas y vaginales; también para curar el pie de atleta (yo mismo tengo un frasquito en mi taquilla del gimnasio), así como para tratamiento de superficies en tableros de ajedrez, en la industria pirotécnica para estabilizar componentes e impedir reacciones no deseadas entre el aluminio y los nitratos del explosivo, y en las centrales nucleares como inhibidor de fisión por su capacidad de absorber neutrones. Esta es su hoja de datos de seguridad en el Ministerio de Trabajo y Asuntos Sociales.

Más interesante resulta su uso como insecticida, en particular contra cucarachas. El ácido bórico, esparcido por el suelo de sótanos y desvanes, se adhiere a las patas de los insectos y les provoca quemaduras debido a su intenso efecto de corrosión química. Esto, al parecer, es lo que le está sucediendo no solo a los conspiranoicos de El Mundo, sino también a los funcionarios de la Policía Nacional, por lo general competentes y honrados, que por inicitiva propia no suelen ocultar archivos informáticos ni cambiar la fecha de los informes, pero que esta vez se han dejado atrapar en unas rencillas ideológicas que trascienden su capacidad competencial, y ahora pagan los platos rotos por sus superiores en ministerios y secretarías de estado.

También sucede en la blogosfera progresista. Examínese el flujo reciente de escritos en todas esas bitácoras monolíticas y conformistas afines al gobierno -se omiten los enlaces para no ofender- para comprobar que el ácido bórico es más popular entre sus propietarios que en la escena reaccionaria -tal vez porque aquellos, equivocadamente, creen estar inmunizados contra su efecto plaguicida-. Al margen de la propaganda y la mala leche, esto nos habla de la magnitud del proceso irreversible de degradación cultural en nuestro país, sobre todo como resultado de las reformas educativas llevadas a cabo por el socialismo.

Francia, 1820: mientras Napoleón Bonaparte agoniza en Santa Elena, envenenado por el arsénico que arteramente le suministran sus traidores médicos de cabecera (más conspiraciones en torno a substancias tóxicas), en Europa libran un combate titánico el rojo de la Revolución y el negro del Absolutismo. Falta más de un cuarto de siglo para que Engels y Marx escriban el Manifiesto Comunista. Es el leit-motiv de una obra maestra de la literatura europea escrita por Henri Beyle, más conocido por su seudónimo de Stendhal.

España, 2006: batalla entre cucarachas negras y rojas sobre un suelo de cemento espolvoreado con sasolita. Un culebrón escrito por policías, periodistas, letrados y bloggers que divierte a los oyentes de la COPE y fastidia a ese individuo al que hicieron Ministro del Interior por sus méritos: tener experiencia en un puesto de trabajo similar, durante el gobierno de González, y ser hincha del Real Madrid. ¿Ustedes creen que alguna vez un literato de prestigio se animará a escribir una crónica heróica de nuestro tiempo? Esto no da de sí ni para un Episodio Nacional de Galdós.

igandekoa @ 1:33 pm
Clasificado bajo: Estupidez, Política, Inclasificable, Reflexiones, España


2 comentarios acerca de 'Guerra de cucarachas'

  1.  
    01 de Noviembre de 2006 | 2:45 pm
     

    Patxi, mira este vídeo del programa Polònia de TV3, donde el personaje de Acebes habla del ácido bórico, imitando el popular anuncio “Be water my friend”. Es genial.
    Lo he visto en el blog de Javier, Moscas en la sopa

  2.  
    03 de Noviembre de 2006 | 11:09 pm
     

    No, si ahora todo el mundo tiene ácido bórico en su casa; no insecticidas o fungicidas que lo contengan, sino ácido bórico en sí y por kilos. Un producto de andar por casa, que todos tenemos en bolsas de tamaño familiar en el cuarto de baño.
    Tú tienes un frasquito en tu taquilla.¿de cuántos kilos es el frasquito? ¿Quién usa ácido bórico para matar cucarachas hoy día en casa en vez de insecticidas?

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