Hoy, como el resto de días del año, he comprado y leído -Dios sabrá por qué sigo con esa ya enferma costumbre- El País, ese diario independiente de la mañana.
Hoy, de la misma forma que desde hace tres días, me sorprendía la carencia de noticias, comentarios, artículos, o referencias a uno de los principales problemas actuales en España: la inmigración.
Las directrices lanzadas desde el Gobierno a su dependiente diario quedaban todavía más claras: aquí ya no se vuelve a hablar de inmigración, coño, que se nos está yendo de las manos. Así, tras semanas, meses, hablando una y otra vez sobre el tema -primero para afirmar que, gracias a ella, crecía la economía nacional y, segundo, para asegurar que había de todo en Canarias menos colapso y carencia de medios-, por alguna extraña y misteriosa razón, desde hace tres días, en el diario El País no ha aparecido ni una sola referencia a la inmigración ilegal en España. Ni una. Nada. Nichts. Rien de Rien. Nothing de nothing.
La realidad, no obstante, es la que todos conocemos: hoy han sido, por ahora, 106 los inmigrantes llegados a Tenerife. Ayer, 113. ¿Mañana? Quién sabe.
Habrá que leer el País para averiguarlo. O el blog de Pepe Blanco.