Durante los tres días que duró la suspensión de vuelos en territorio de los Estados Unidos, como consecuencia de los atentados terroristas contra las Torres Gemelas y el Pentágono, las temperaturas diurnas y nocturnas experimentaron una variación aproximada de 1,1 grado centígrados en la Costa Este del país.
La causa de este fenómeno, tema de un artículo en la última edición de Scientific American (September 2006), se debe a la ausencia de estelas de condensación en las capas altas de la atmósfera durante dicho período de 72 horas durante las cuales se implementaron medidas de seguridad en todos lo aeropuertos estadounidenses.
La estela de condensación de un reactor se forma al entrar en contacto el escape húmedo y caliente de los motores con el aire del entorno, que a alturas estratosféricas se encuentra a varios grados bajo cero. El resultado son nubes artificiales parecidas a los cirros, que reflejan la luz solar, impidiendo el calentamiento de la tierra, y al mismo tiempo conservando el calor acumulado por debajo de ellas antes de formarse. Durante el día ambos efectos son simultáneos, mientras que en las horas de oscuridad predomina el efecto invernadero.
Los datos obtenidos en las estaciones meteorológicas norteamericanas entre el 11 y el 14 de septiembre de 2001 están sirviendo de base a una serie de estudios para evaluar las repercusiones climáticas de la aviación comercial y su contribución al cambio climático.