Democracia a la mexicana

Publicado el domingo, 03 de septiembre de 2006

Sigue la telenovela sobre las elecciones mexicanas. Ayer, los diputados y senadores de la izquierda, todavía resentidos por su derrota electoral, impidieron al presidente Vicente Fox leer su mensaje anual a la nación.

Después, los legisladores de izquierdas tomaron la tribuna exigiendo la retirada de las fuerzas de seguridad que resguardaban a sede, considerando su presencia una “suspensión de las garantías constitucionales”

“Fox eres un fraude”, y “Fox traidor a la democracia”. Así demuestran estos paladines del sistema representativo su disgusto por haber perdido unas elecciones que consideran, cómo no, fraudulentas. Sólo ganando su partido, la izquierda, serán consideradas válidas.

Mientras tanto, López Obrador sigue en sus intentos de imponer su particular visión de la democracia, mostrando de nuevo sus deseos de formar un “gobierno paralelo en resistencia”, y de convocar una “Convención Nacional” en la plaza del Zócalo de la capital mexicana, donde espera que lo proclamen “presidente legítimo”.

Su último grito no podía ser más aclarador: “Al diablo con las instituciones”.

Un candidato, con sus seguidores, que, mandando “al diablo” las instituciones democráticas de México, y no aceptando un proceso electoral considerado válido por todos los observadores -salvo los propios-, decide formar un “gobierno en resistencia”. El populismo más barato vuelve a aparecer en México. Y si todo eso no huele a golpe de estado, desde luego, se le parece mucho.

Actualizado 04/09/06: López Obrador sólo aceptará un veredicto del Tribunal Electoral de México que “respete la voluntad popular” y le dé la victoria -en unos comicios que no ganó-, o declare nulas las elecciones, según informa El País. Lo que este hombre está haciendo es un atentado contra la democracia en toda regla.

Syme @ 21:45
Clasificado bajo: Internacional


4 comentarios acerca de 'Democracia a la mexicana'

  1.  
    lunes, 04 de septiembre de 2006 | 00:15
     

    Sí, es una situación esperpéntica. Un candidato pierde las elecciones (calificadas de ejemplares por los observadores internacionales) y lo primero que se le ocurre es formar un Gobierno paralelo. Me temo que va a crear escuela.

    Jean François Fogel escribió un post bastante interesante sobre el tema
    http://blogs.elboomeran.com/fogel/2006/08/mxico.html

    Saludos y enhorabuena por el blog, que acabo de descubrir.

  2.  
    lunes, 04 de septiembre de 2006 | 23:26
     

    Pero es la logica de estos nuevos “democratas populares”, el clan de los nuevos revolucionarios mas o menos inspirados por Chavez, solo si ellos ganan las elecciones son validas, no creen en la democracia, la usan…y si ganan…pues tal vez ya no vuelva a haber elecciones, o si las hay…dudo que entonces le interesen su limpieza…y si no, pues basta mirar lo que esta sucediendo estos dias en Bolivia (visto en barcepundit):

    El partido(o movimiento, o como se quiera llamar) de Evo Morales, se salta a la torera todas las reglas del juego, leyes y constituciones, que debe servir solo para los demas, pero no para ella, y decide que a partir de ahora, las cosas alli se haran como decidan ellos, que para algo tienen mayoria absoluta…eso, despues de haber tenido absolutamente atado al gobierno anterior con toda clase de manifestaciones…

    En fin, lo mas triste es que se veia venir, ese Evo no engañaba a nadie, claro, menos a quien quiere ser engañado…

  3.  
    martes, 05 de septiembre de 2006 | 00:13
     

    [...] Como apunta Martin en los comentarios a la entrada Democracia a la mexicana, en Bolivia, el esperpento que tienen de presidente tampoco se está quedando atrás en su lucha por la resurrección del populismo dictatorial de más baja calaña. De El País: En medio de graves incidentes tanto en el interior como en el exterior del edificio, la Asamblea Constituyente boliviana reunida en Sucre acordó ayer, con la ausencia de la oposición, dotar al organismo de carácter “originario”, lo que en la práctica le otorga poderes absolutos y lo desvincula de toda la legislación existente desde la independencia de Bolivia, en 1825. En la misma votación se decidió que los artículos de la nueva Ley Fundamental sean aprobados por mayoría absoluta y no por dos tercios, tal y como establece la ley, y que el Movimiento al Socialismo (MAS) de Morales no alcanzaba. [...]

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