El caso de la joven Hina Salem sigue sacudiendo Italia. Yo, que ya mostré mi opinión en su momento, no puedo evitar enfurecerme más todavía.
La mataron, como dije, porque fumaba. Porque llevaba unos vaqueros de un corte inadecuado, porque se veía con un italiano. No obedecía, así que cuatro hombres de su propia familia la asesinaron. Los investigadores, según the Guardian, creen que el hoyo donde sería enterrada la joven había sido cavado con anterioridad, lo que, junto con el hecho de que Hina fuera recluida en su propio hogar antes de ser brutalmente asesinada, da muestra de lo premeditado del crimen.
Pues bien, lo nuevo es que la UCOII, la Unión de Comunidades Islámicas de Italia, publicó un comunicado haciendo referencia al suceso. Bastaba una simple condena, una muestra de rechazo ante un crímen salvaje cometido en nombre del honor y el Islam, pero no. Los que esperaban una condena, se quedaron con las ganas.
No sólo no había una condena explícita: el portavoz de la UCOII afirmaba que los motivos del crímen no serían -de haberlos- únicamente religiosos. De cuales podrían ser los motivos si no de esta clase, no dijo nada.
“Nos encontramos ante un hombre que nunca consideró imponer una vida de acuerdo con sus tradiciones, considerada islámica, de su país, sobre su familia y quien probablemente, de forma repentina, se dio cuenta de las consecuencias de su actitud cuando la situación había ido mucho más lejos de lo que él consideraba tolerable.”
Así que el hombre, profundamente religioso, decidió asesinar a su hija cuando vio que el no haberla criado según los dictados de Alá había pasado factura: se había vuelto libre. Demasiado lejos para lo “tolerable” para el padre. Esta es para la UCOII, cabalgando entre la corrección política y la justificación del asesinato, la causa del suceso.
Terminaría diciendo que el Islam no está separado -faltaría más- de la idea de tolerancia, de la que tanto se aprovechan pero que tan poco otorgan, por ningún estricto código religioso. “No nos quedaremos aquí debatiendo temas rampantemente islamófobos”, fueron sus últimas palabras al respecto.
Recapitulemos pues: Hina no fue asesinado por motivo de la intolerancia islámica de su padre y si lo hubiera sido, sería porque su padre habría sido tolerante durante demasiado tiempo, permitiendo que se le escapara el asunto de las manos.
Y cualquiera que opine lo contrario, que relacione mínimamente la intolerancia propia del Islam con el asesinato, no es más que un rampante islamófobo.
Eso lo deja mucho más claro.
Mientras tanto, Mahmood Tariq, director de la Asociación Cultural Islámica Muhammadiah de Brescia afirmaba que es un caso excepcional, y, no sólo eso, sino que casos como este ocurren en todas las sociedades.
No exactamente. No en todas las sociedades es asesinada una joven por su padre porque a este no le gusta el corte de sus vaqueros. Porque no le gusta que fume, que se vea con un europeo. No en todas las sociedades justifica la propia madre el crímen de su hija con un tajante “no obedecía”. Eso no ocurre en todas las sociedades.
Pero al final, nos enteramos de lo de siempre: los intolerantes no son ellos, oh no. Asesinar a una hija por no seguir las palabras de Alá al pie de la letra no es producto de la intolerancia, qué va. Los intolerantes son los habitantes italianos de Brescia:
“La gente solía ser más tolerante, solían ser menos alérgicos a ver a alguien de una raza diferente”, dice Sajid Shah, el fundador de la asociación Muhammadiah, que está contruyendo aquí lo que será la segunda mezquita más grande de Italia.
Cuando un extranjero hace algo, la reacción es inmediata, dijo Shah, añadiendo que desde la ola de crímen se sentía como si estuviera bajo vigilancia.”
Malvados, malvados italianos.
Te he linkado el post
La verdad es que no se muy bien porque había gente que esperaba que la UCOII condenara el suceso. Es decir, es lo que en teoría deberían hacer pero claro, un asesinato de esa calaña hecho en nombre del islam, lo menos que te puedes esperar es que la UCOII lo rechaze…
Siento tener que asistir, de nuevo, a un debate sobre esto. Y me llama la atención,-cada vez menos- esto:”Asesinar a una hija por no seguir las palabras de Alá al pie de la letra no es producto de la intolerancia, qué va. Los intolerantes son los habitantes italianos de Brescia”.
En mi opinión llevas toda la razón. Me recuerdas a cierto gobierno que nunca se considera responsable de nada. La educación (incluso política) tiene mucho que ver con este tipo de delitos y complicidades.
Saludos.
¿Por qué, me pregunto, se puede en Europa hacer apología de una ideología que concede a unos seres humanos el derecho de vida y muerte sobre otros?
¿No está prohibido el nazismo? ¿Qué ocurriría con un partido político o una religión que declarara que los blancos son superiores a los negros, los gitanos o cualquier otros y que además, pueden y deben matarlos si desobedecen?
¿Por qué tenemos que aguantar en Europa a personas que actúan de esta manera?