Vacaciones “a la pakistaní”

Publicado el Jueves, 31 de Agosto de 2006

Hace unos días hablé del caso de Hina Salem, la joven asesinada en Brescia, Italia, por -entre otras absurdas razones-, negarse a volver a Pakistán a casarse con un primo suyo. Hoy tenemos un caso similar, si bien con un final, al menos, más decente. De AP:

ISLAMABAD, Pakistán - Su padre dijo que serían unas vacaciones de dos semanas para aprender acerca de su herencia paquistaní. Pero la mujer británica pronto se encontró cautiva en una remota aldea tribal durante más de un año y prometida en matrimonio a un primo hermano al que nunca había conocido.

Con la ayuda este mes del Alto Comisionado Británico, la mujer escapó de Pakistán poco antes de su planeada boda, evitando el fenómeno de matrimonios forzados que acontece a montones de mujeres extranjeras, incluyendo americanas, cada año en este país islámico profundamente conservador.

“Mi padre me hizo creer que eran solamente unas vacaciones, pero las semanas se convirtieron en meses y meses. Nunca creí que mi propio padre tendría un plan de casarme con alguien a quien yo no conocía, pero me equivocaba.”

No es el único caso reciente: BBC News informa de una niña británica, secuestrada en Escocia, que probablemente termine despertándose cada mañana junto a algún primo hermano. Pero me ceñiré al primer caso. Continúo con las palabras de AP:

Pero esto podría ser sólo la punta del iceberg, dicen los oficiales, dado que muchas mujeres forzadas a casarse viven en comunidades aisladas o a merced de familias autoritarias.

Aquí, abundan las razones para forzar a extranjeros a casarse. Gran Bretaña es hogar a más de 800.000 británicos de origen pakistaní. Muchos de los primeros migrantes pakistanís a Gran Bretaña vinieron de fondos rurales y conservadores, y se oponen a dejar a sus niños -especialmente hijas- a casarse en la más liberal sociedad británica.

“Es inaceptable para tales padres viviendo en Gran Bretaña permitir a sus hijas crecer en una sociedad emancipada con mucha más libertad donde podrían posiblemente conocer hombres,” dijo el lunes Sumaira Malik, ministra pakistaní para los asuntos de las mujeres. “Así que fuerzan a sus chicas a volver aquí y casarse con chicos de su aldea.”

El caso de la joven Hina Salem demostró hasta qué punto es cierto eso. Padres pakistaníes que llegan a Europa rechazan el estilo de vida de los países que los acogen, y la sola idea de permitir a sus hijos adaptarse al país que los ha visto nacer es totalmente inaceptable; prefieren enviarlos de vuelta a Pakistán, a casarse con algún familiar.

Es curioso que en nuestro país, donde algunos tratan de deslegitimar a la Familia Real por su endogamia, parece no despertar mucha sorpresa este hecho: en Pakistán, medio país debe ser familia de la otra mitad. Y no occure sólo en Pakistán: si lee esto, estoy seguro de que O’Riaddah puede contarnos algún caso que conoce.

Evidentemente, la vida que les espera con su familia en Pakistán poco se asemeja a la que podrían haber tenido en Europa.

Así, en este proceso, el padre -no integrado- envía a su hijo/a -integrado/a- fuera de Europa, a su país natal. Tal vez sea una de las causas de la situación actual con la comunidad pakistaní -y, por extensión, otras comunidades musulmanas- en el Reino Unido -y, también por extensión, en el resto de Europa-: con ellas, en el Reino Unido habrá multiculturalismo, no integración.

Continúa AP:

La violación aparece de forma prominente en los matrimonios forzados de extranjeros, dijo Helen Feather, cabeza de los asuntos consulares en el Alto Comisionado Británico. Las mujeres forzadas a casarse en contra de su voluntad son a menudo violadas para que se queden embarazadas, produzcan niños y, por consiguiente, se cementen en una no deseada unión familiar. Obtener la nacionalidad británica es también buscado después por el marido en un intento de mejorar su situación económica.

El padre, pues, inmigrará en un comienzo al Reino Unido -o donde sea-, teniendo ahí sus hijos, a los que, en claro rechazo de la sociedad de la que forma, sin formar, parte, enviará a Pakistán -o donde sea-, casándolos a la fuerza. El nuevo marido de su hija -británica- tratará de obtener así la ciudadanía -británica-, y volver al Reino Unido, donde el proceso empezará de nuevo, en un preocupante círculo vicioso.

La violación es, efectivamente, algo cotidiano en Pakistán. La situación de la mujer en el país asiático es ya de por sí deplorable, sin que la violen. La violencia de la que es objeto en su propio hogar es increíble: si el marido no está contento con ella, tiene los días contados. Si desea terminar con su matrimonio, y comenzar otro, tiene los días contados. Si el marido quiere cobrar el seguro de vida de su mujer, ni falta hace decir que sus días están contados.

Sólo en Lahore, en 1997, se producía una media de más de cuatro casos de mujeres quemadas, tres de cada cuatro mortalmente. Esta práctica tampoco está restringida a Pakistán: algunos tal vez recuerden las mujeres quemadas por sus maridos que, de vez en cuando, aterrizan en España.

La reacción de las autoridades en estas situaciones es de todo menos ejemplar: en dicho año en Lahore, de los 215 casos, sólo 6 sospechosos fueron arrestados. ¿Condenados? No, claro que no. También en Lahora, en ese mismo año, fueron 265 los asesinatos -confirmados- de mujeres, tomando la forma de “crímenes de honor”, como el producido este mes en Brescia, Italia, del que ya hablamos. Los asesinos, en la mayoría de casos, son también los padres, hermanos, maridos y suegros de las víctimas. De nuevo, las autoridades miran hacia el otro lado: son asuntos de familia, ofensas ta`zir, que suelen quedar sin castago. Si acaso, uno económico acordado entre los propios verdugos de la asesinada.

Como digo -y como verán-, la situación de las mujeres es realmente jodida, sin que encima las violen. Pero las violaciones son un caso que no deja de ser curioso, de una forma brutal y salvajemente irónica.

La Comisión de Derechos Humanos cifró, en 1997, las violaciones en Pakistán en al menos ocho, más de la mitad de ellas menores, cada veinticuatro horas. Pero es cuando la mujer decide -si lo hace- presentar una denuncia cuando comienza una odisea que puede llevarla, al final, bajo tierra.

La ley en Pakistán exige a la víctima que, para demostrar una acusación de violación, la aportación de cuatro testigos “piadosos”, todos ellos masculinos. Si la mujer no tiene muestras de violencia física, ésta es su única esperanza. Ni falta decir que esto muy pocas veces se consigue.

Así, sin estos cuatro testigos, y sin daños físicos que demuestren lo forzado de la violación, el juez, en un giro absoluto, asume que, si no hay muestras de resistencia, la violación no sería tal, sino una relación consentida. Esta relación consentida sería ilícita, y las relaciones ilícitas son castigadas, de acuerdo con la “Ordenanza Hudood” vigente en Pakistán, con cien latigazos, o con la muerte por lapidación. Las palabras de Javid Iqbal, antiguo fiscal supremo de Pakistán, no podrían ser más claras:

“El tribunal considera la parte agravada culpable hasta que demuestre ser inocente. Así, cuando una mujer presenta tal denuncia de violación, en vez de buscar justicia está poniéndose a la merced del tribunal”.

La mujer violada pasará pues a ser condenada, incluso a muerte.

El presidente de Pakistán, el general Pervez Musharraf, trató hace unos días, mediante sus aliados en el parlamento, de introducir una ley de protección para las mujeres, que cambie la Ordenanza Hudood. Los cambios serían básicos, pero necesarios: eliminar la exigencia de los cuatro testigos masculinos, y fijar la edad mínima legal para mantener relaciones con mujeres en los 16 años. Hasta ahora, para la Ordenanza, bastaba con que hubieran “alcanzado la pubertad”.

La reacción de la oposición islamista en el parlamento a la propuesto no podría haber sido más salvaje. Los que acusan de crispación a la estrategia de oposición de nuestro PePé, deberían darse una vuelta por Islamabad: los miembros de la oposición rompieron en pedazos copias de la ley, entre gritos de “muerte a Musharraf” y “Alá es grande”. Su líder, Maulana Fazlur Rehman considera “contraria al Sagrado Corán” la propuesta de ley.

El país está ahora dividido: los partidarios de las reformas, y los seguidores de los fanáticos islamistas se echan a la calle, tratando de hacerse oír.

“Llevará un tiempo hasta que la gente entienda que los padres no pueden tratar a sus niños como mercancías”, dice Khalida Salimi, directora de una ONG anti-violencia doméstica pakistaní. “Pero en Pakistán, las mujeres y los niños son generalmente considerados como posesiones, no personas.”

Así les va. Así nos va.

Syme @ 3:09 am
Clasificado bajo: Derechos, Islam


4 comentarios acerca de 'Vacaciones “a la pakistaní”'

  1.  
    O'Riaddah
    31 de Agosto de 2006 | 1:56 pm
     

    Pues a petición de Syme, allá voy con un ejemplo en forma de historieta lacónica:

    ‘Juan es un empresario de la zona del levante ibérico que posee unos viveros, Flores de Levant S.A, fecúndamente prósperos que facturan a diversos paises europeos regularmente y a cualquier país del globo por encargo. En altruista obra, Juan proporciona contratos a inmigrantes sin papeles de casi cualquier procedencia (Marroquíes, Argelinos, Rumanos, Moldavos, Georgianos…) como vía para regularizar su situación en España. Mbarek, marroquí de 35 años de Dar-Al-Beida (Casa Blanca) y que lleva un año habitando en territorio comunitario ilegalmente tras su llegada en patera, es uno de los agraciados que ha visto en la mano de Juan un modo de obtener el preciado N.I.E.

    Paralelamente, en Al Khemmisset, Aziz, de 42 años, licenciando en medicina en la ‘Université Mohammed V Souissi’ de Marrakech, recibe una llamada de una de sus vecinas que la informa pese a la prohibición paterna de que su hermana, Khadija de 21 años, se encuentra gravemente enferma a causa de una lesión bronquial, daño colateral de una neumonía mal curada hace un año a causa de la negativa de su marido a que fuese vista por un médico. Una vez concluída la llamada, el doctor Aziz parte hacia la casa de la enferma donde en el umbral se encuentra una escena, la cual se ignora si ha sido estampa habitual en su vivencia profesional: La familia de la enferma le impide la entrada con un argumento que no causa sino extrañeza; ‘No puedes verla sino está su marido.’ Mientras tanto, la hermana de la enferma, realiza una nueva llamada a escondidas.

    En los invernaderos de Flores S.A, Mbarek suministra abono a unos cipreses cuando es requerido por Juan en su despacho. Una llamada urgente de Al Khemmisset, desde su casa, en la que la hermana de su mujer Khadija, expone a Juan la situación, y este a su vez a Mbarek. Cual fue la sorpresa de Juan, quizá no tanto de Aziz, cuando Mbarek reaccionó del siguiente modo:

    Juan - Necesitan que des permiso al médico para que pueda ver a tu mujer

    Mbarek - No puede ser

    Juan - ¿Pero por qué?

    Mbarek - Porque sino estoy yo, otro hombre no puede verla.

    Juan - Se morirá sino entra.

    Mbarek - Pues que se muera.

    Desconzco la suerte que corrió Khadija. Mbarek desde luego no trabajó ni un segundo más en aquellos viveros, Hamdolillah. Obviamente, he cambiado tanto los nombres de los protagonistas como el de la empresa. Pero la historia es real. Como en tantos otros comentarios, pretéritos y futuros, me reiteraré hasta la saciedad. No todo musulmán actúa así, pero un percentil demasiado alto sí lo hace.

  2.  
    25 de Noviembre de 2006 | 12:56 am
     

    ¿Alguien decia algo de alianza de civilizaciones? Con esta gente, no en mi nombre.

  3.  
    ivan
    24 de Abril de 2008 | 1:53 am
     

    Hola, estoy deacuerdo en parte, cuando dices al principio el blog que algunos aterrizan en España, recuerdese esas mujeres quemadas, solo quiero preguntar si me puede decir cuantas mujeres van ya este año muertas a mano de Españoles.Deberia reflexionar un poco, por cierto soy de Pakistan casado con una guneana y muy feliz.un saludo.

  4.  
    khadija
    05 de Mayo de 2008 | 10:34 am
     

    hola muy buenos dias todo esto que estoy leyeno es muy machista y no me gustaria que las mujeres pakistanís mueran a manos de sus mujeres por tonterias de honor cada persona tiene su vida, ¿ me gustaria saber cuantas mujeres mueren al dia y al mes y al año por relaciones ilicitas o de honor a manos de sus padres o familiares? me gustaria que me contestaran lo antes posible ! a soy de marruecos y me gustaria ayudar en todo lo que s pueda por evitar mas muertes

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