Pronto Fidel Castro cumplirá ocho décadas, y, con motivo de esto, la BBC ha publicado una entrevista al disidente Raúl Rivero, que aquí reproduzco. Como todos sabrán, Castro tuvo que someterse a una operación médica, y delegó el poder en su hermano, Raúl. Desde entonces no se ha visto a ninguno de los dos, lo que ha hecho que salten las alarmas de unos, y las esperanzas de otros.
El diario oficial de Cuba, Granma, dejó claro, no obstante, que la palabra transición no está en el vocabulario cubano, hecho que, demostrado como ha sido durante las últimas cuatro décadas, hace que el futuro no parezca tan esperanzador como se creía.
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El poeta y periodista Raúl Rivero estaba entre los 75 disidentes sentenciados con largas condenas de prisión en el 2003. Acusado de estar pagado por los EEUU -un cargo que él niega- fue sentenciado a 20 años de prisión. Pero tras la presión internacional,fue liberado y se exilió en España con su familia.
Aquí, explica por qué decidió hablar claro contra el sistema al que una vez apoyó.
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“Como la mayoría de la gente de mi generación, estaba seducido por la Revolución Cubana cuando era un adolescente. Teníamos en gran consideración el proyecto de Fidel Castro - Me estoy refiriendo a su lucha por la independencia, la libertad, y mejores condiciones de vida para todos los cubanos.
Nunca le conocí en persona, pero le vi de cerca en varias reuniones.
A medida que pasaba el tiempo, comencé a sentir que las ideas iniciales de la Revolución estaban siendo progresivamente sustituidas por la obsesión de Castro de permanecer en el poder.
Ahora creo que el peor legado del gobierno de Castro es la ruina espiritual de la nación cubana: los buenos valores fueron perdidos sin ser sustituidos por otros nuevos. Ahora tenemos una sociedad teatral cuyo guión es escrito cada día por la prensa oficial.
La decepción me llegó gradualmente.
Comenzaron a no gustarme algunos aspectos de la vida diaria. Pero no estaba preparado para aceptar que la Revolución a la que había dedicado mi juventud entera era un fracaso.
Pero cuando trabajé como corresponsal para la agencia de noticias oficial, Prensa Latina, en Moscú, vi lo que iba a ser el futuro de Cuba, y no me gustó en absoluto.
Rusia era una sociedad dogmática, esquemática y secretiva, con gente sumisa y sin libertades individuales.
Mi primera reacción fue dejar Prensa Latina, porque los periodistas que trabajaban allí no podían contradecir las directrices del Partido Comunista de forma alguna.
Comencé a trabajar independientemente, escribiendo reseñas literarias. Traté de ser discreto, trabajando de la forma más profesional y decente posible.
Como poeta, mi mayor enemigo era también la censura -no sólo la impuesta por el estado, sino también la auto-impuesta. En una sociedad autoritaria sabes exactamente qué puedes decir y qué no.
Quería expresar en mis versos lo asfixiado y desvalido que me sentía. Pero tenía que disfrazar estos sentimientos -técnicamete, la poesía lo permite.
Miedo
Y un día comencé a sentirme asustado. Estaba preocupado de que si mi posición se hacía pública, mi familia sufriría las consecuencias.
El miedo está por todos los sitios en Cuba -en las calles y también en la televisión, la radio y los periódicos. Puedes ver telenovelas con una constante presencia policial, y la gente hace chistes acerca de estar bajo vigilancia.
Tuve cuidado sobre con quién hablaba. Llegué tan lejos como para sospechar de algunos amigos y familiares. De hecho, todo el mundo se convirtió en sospechoso - eso es lo que el gobierno hace a los individuos.
Tuve razón en ser cuidadoso. Cuando fui a juicio en el 2003, mucha gente a la que conocía, que resultaron ser agentes, testificaron en mi contra.
Como predije, mi familia pasó una época difícil cuando se hizo saber que yo era un disidente.
Traté de sacarlos del país inmediatamente, porque una vez que te identifican como un oponente es como una enfermedad contagiosa - afecta a toda la familia. No quería que ellos perdieran su juventud como yo había hecho.
Mis dos hijos mayores dejaron Cuba para ir a los Estados Unidos. Una de mis hijas, la más joven, está ahora conmigo en España. Mi otra hija, que es actriz, permanece en Cuba - allá está contenta y no quiere irse.
Mi mujer pronto perdió el empleo. El gobierno cortó todas nuestras fuentes de ingresos - nos sofocó financieramente.
Nos vimos arrinconados. Parecía que querían demostrarnos que el estado era el dueño de todo, desde el trabajo hasta el colegio de tus niños.
Continué trabajando como poeta, pero ya no enmascaré mi poesía - Había comenzado a publicar mis libros en el extranjero. Esto me liberó como escritor. También escribí un par de libros sobre la situación cubana.
Pero entonces fui a juicio y me sentenciaron a 20 años de prisión. Me enviaron a una cárcel a 400 km de la Habana, donde estuve un año en una celda de castigo. Allí dentro, la poesía se convirtió en mi refugio y mi salvación.
Mi mujer fue muy valiente durante estos tiempos difíciles. Se quedó en Cuba y desempeñó un papel clave en el proceso que llevó a mi liberación. Estuvo en contacto con la prensa internacional y con los grupos de derechos humanos que me ayudaron a salir de prisión.
Nunca pensé que tendría que abandonar Cuba, y nunca deseé hacerlo. Creía que podría ser útil para mi país trabajando independientemente, profesionalmente - todavía lo creo.
Exilio doloroso
Cuando finalmente tuve que irme, en el 2005, fue un duro golpe - tenía 59 años y a esa edad no es fácil volver a construir tu vida entera.
Afortunadamente, recibí una cálida bienvenida en Madrid. Comencé a trabajar para el diario El Mundo e hice nuevos amigos. Ahora me siento mejor.
Aún así, la separación de mi país me duele, así también la división de mi familia. Familias divididas son otra mancha en el legado de Fidel Castro.
Sueño con regresar a Cuba y trabajar allí para un periódico independiente. Me gustaría recuperar mi vida y ver los lugares donde crecí, donde me enamoré por primera vez.”

En pocas palabras: Raúl Rivero está diciendo que Castro traicionó la revolución. Como tantos otros.
Es un hecho que Fidel Castro traicionó la revolución contra un sistema injusto como el de Batista y convirtió aquello en un cortijo personal durante 47 años. Interesante entrevista.
Desde que Castro delegó el poder en su hermano he estado pensando en la misma pregunta: ¿Quedará algún cubano que haya vivido en democracia dentro de la isla? Batista, Castro… ¿Y luego?
Saludos!
Joder, felicidades por el blog, debo ser el último que se siente “molestado” con esta tontería de artículo, pensaba que aquí se publicaban cosas políticamente incorrectas, que yo sepa con esta “opinión” comulgan el 80% de los españoles y es una causa bastante común en diferentes diarios o creadores de opinión.
Que Raul Rivero responda a la pregunta de Oro. ¿Cómo narices pasó la censura durante años? Que casualidad que le encarceleran tras AÑOS discrepando con el régimen…ay ay…de donde saca los ahorrillos para exiliarse¿?¿? A los traidores a la patria que se alian con potencias extranjeras enemigas en Cuba y cualquier país del mundo sólo les espera la cárcel.
Bueno, Yo, pues tendremos que conformarnos con molestar al 20% restante.