Como ya ocurriera con las bombas israelíes, ésta vez han sido los proyectiles de Hezbollah los que han caído sobre una posición de observación de las Naciones Unidas en el Líbano. En aquel caso, la condena de Kofi Annan tardó minutos en ser revelada al mundo. La condena internacional tampoco tardó mucho más. Nuestro esperpento de exteriores particular, el señor Moratinos -el que para conseguir paz entre el Líbano e Israel, visita el Líbano y Siria-, volvió a escupir veneno, acusando a Israel de atacar deliberadamente el puesto de la ONU.
En este caso, afortunadamente, no ha habido muertos, sino unos pocos heridos. Pero… ¿volverá a la carga la cien veces pacífica y neutral condena internacional?