Y no sería la primera vez que me catalogan justo al saludar.
¿Quién era tu amigo ese que dices que es un nazi? Le preguntaba el amigo de otro amigo a éste, en mi presencia. Cuando se hizo un incómodo silencio deduje –muy avispado yo- que se refería a mí.
O aquella vez que una refinada –hablemos claro, una pija pepera- alumna, compañera de clase, se giró violentamente hacia mí en una de mis intervenciones en la clase de Filosofía del Derecho. Tú lo que eres es un comunista, dijo. Sin atender a razonamientos, sin exponer teorías. Tú eres eso.
Es que los anarquistas como vosotros no entendéis que (…) Fue la respuesta a otra de mis intervenciones en dicha clase.
Así, de base. Sin conocerme.
Y es que hay que ser un cretino potencial para aventurarse a clasificar la orientación política de alguien sin siquiera haber hablado con él.
No he venido aquí a calificar a los subnormales (je, je, je) que se dedican a sacar enemigos de la nada para dar sentido a sus horas muertas, pero es llamativo el hecho de que algunos imbéciles, descerebrados y bodoques en general, no tengan más cosa que hacer que perder el tiempo de esa manera. ¿Enemigos? ¿Dónde hay enemigos?
Da igual el motivo, el caso es encontrarlos. Tal vez en casa no os presten demasiada atención, pero lo cierto es que después de ésta entrada, seréis historia. Desapareces, falleces, pereces, feneces, te caes al mar y te comen los peces, que diría cierto grupo de Rock-Zafio.
Afortunadamente aquí estamos algunos dispuestos a dar enemigos a quien quiera buscarlos, no va a coartarnos un memo que se siente frustrado con su situación personal y necesita encontrar a alguien al que culpar.
Porque, vaya paradoja, no hemos sido nosotros los que te han metido en nuestra página.
Y si no te gusta, te jodes.
Así que… ¿Por fin formo parte de tu negra lista?
Mamá Ladilla - Alguien tiene que pagar. Compren el Disco.
A mí, me pasa algo igual, la gente habla sin tan siquiera conocerte un mínimo, y, la verdad es que estoy harta de escuhar ese tipo de comentarios, aunque en realidad no me avergüenza en absoluto que digan que soy anarquista. Al que no le guste… ya sabe lo que hay