En mi desesperación he engendrado hijos que visten como obreros pero que no han cogido en su vida una pala, que leen tontadas y sueltan pedanterías sobre los argelinos, y que no respetan ni a Argelia, ni a Francia, ni a su propia sangre ni a ningún ser vivo. Por eso me inspira simpatía un hombre que dice ‘Tengo un padre’ y que hace lo que tiene que hacer por su familia.
Un padre es una persona que está siempre que su hijo lo necesita. Un buen padre es aquel que no hace las cosas por su hijo, sino que le enseña a hacerlas. Un padre no escala una montaña en lugar de su hijo, sino que le enseña a hacerlo para que un día lo supere y sepa enseñarle a su propio hijo. A un padre se le ama y se le respeta a parte iguales.