¿Ves esta linterna? -gritó Syme con voz terrible-. ¿Ves esta cruz grabada, ves la luz interior? No la grabasteis, no la encendisteis vosotros, sino hombres mejores que vosotros. Hombres capaces de creer y de obedecer son los que torcieron las entrañas del hierro y preservaron la leyenda del fuego. Las calles por donde pasáis, los trajes con que os vestís, todo fue hecho como esta linterna, como un acto de negación contra vuestra filosofía de suciedades y ratones. Sois incapaces de hacer nada. Sólo podéis destruir. Destruiréis la humanidad, destruiréis el mundo. Contentáos con eso. Pero esta antigua linterna cristiana no la destruiréis. Irá a dar a un sitio en que vuestro imperio de monos será incapaz de rescatarla.
- Gilbert K. Chesterson (1874-1936)
Gabriel Syme en El hombre que fue Jueves