¿Es lícito demonizar al demonio? ¿O conferir rasgos animales a un político bastante despreciable a pesar de que ésa es una tendencia muy habitual en todos los grupos racistas? La revista The New Republic piensa que sí. Hace una semana ofrecía esta portada a sus lectores. Convirtió el presidente iraní Mahmud Ahmadineyad en un demonio, si nos guiamos por el titular, aunque más parece un jabalí o un bicho salido de “La isla del doctor Moreau”.
Por decirlo de otra manera: no es que el tipo sea muy guapo, pero tampoco tiene los rasgos de bestia con los que le han retratado.
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España esta podrida
Sin entrar a valorar la certeza o no de esa afirmación… ¿tiene eso algo que ver con esta entrada?