Rojos…

Es una gran noticia. Y hemos tardado en conseguirlo menos de lo que esperábamos. Al igual que los nazis-comunistas de Los Simpson, uno de los objetivos que hemos compartido desde el comienzo es ser considerados, simultáneamente, rojos y fachas.

Como cuando desde ciertos sectores del PP se llama rojo a Alberto Ruiz-Gallardón, o facha a Juan Carlos Rodríguez Ibarra desde el PSOE, conseguirlo será una buena señal, una muestra de que se está siguiendo el camino correcto en nuestros esfuerzos por situar a DLM en ese indefinido terreno.

Ayer, al fin, un tal demagogos nos obsequió con el siguiente comentario:

Y nos tenemos que tragar que esos no son actores.Claro claro.Como la “verdad” del 11M de Rubalcaba y zETAp.
Venga por ahí rojos.

Excelente. Estamos haciéndolo bien.
Gracias por el cumplido, demagogos.

Ya sólo falta que alguien nos llame fachas.

Categorías: DLM, Estupidez
Escrito por: Kane

5 respuestas a “Rojos…”

  1. peter panfilo Dice:

    No debería sorprender tanta afinidad entre rojo y nazi. Es historia del siglo XX: nazis (= nacional socialistas) y comunistas, están tan emparentados en su ideología de culto al pueblo y desprecio por el individuo que a menudo resultan indistinguibles…

  2. Miguel Angel Dice:

    Hombre, si eso os hace felices, por mi que no quede, pandilla de fachas… ;-)

  3. Kane Dice:

    Nah, así no vale. Pero gracias por el cumplido. ;-)

  4. Disculpen las Molestias » …y fachas Dice:

    [...] El mes pasado ya nos deleitaron tachándonos de rojos. Pero para nosotros no fue suficiente. Nosotros, cerdos bolcheviques, queríamos más. Y ya lo hemos conseguido. [...]

  5. Anxo Dice:

    Sí, hay mucha gente con déficit de dedos de frente.

    A mí personalmente algunos radicales abertzales de internet me llaman fascista español (contadas ocasiones, porque es curioso que la mayoría de proetarras radicales parecen más sensibles que los fachas o ultranacionalistas), y mientras tanto los fachas (dentro y fuera de la red) me llaman etarra o rojo de mierda.

    Tan sólo por discrepar de sus religiones ideológicas.

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