De vez en cuando alguien emplea una pistola de fogueo para cometer algún delito. Son fáciles de conseguir -sólo se requiere registro previo del DNI-, relativamente baratas y en el momento pocos se pararán a pensar si es un arma real o no. El que esté prohibido sacarlas del domicilio particular no es impedimento alguno -obviamente- para aquellos que las utilizan, por ejemplo, para atracar un club de alterne, intimidar a transeúntes o intentar secuestrar a un magistrado del Tribunal Supremo. Hasta ahí, todo normal.
El problema es que de tarde en tarde algún iluminado las utiliza para enfrentarse a la Policía Nacional o a la Guardia Civil. No es una decisión especialmente brillante, pues difícilmente conseguirá herir a nadie, pero da luz verde a los agentes para que -con toda la razón del mundo- abran fuego sobre él. Lo de que nadie va a pararse a pensar si es un arma real o no incluye también a la Policía.
Hace unos días el titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número uno de Sagunto decidió archivar la causa contra seis policías del Grupo Especial de Operaciones (GEO) por la muerte de Alfredo Estrada Peñalba, el 7 de Mayo de 2001: El juez no ve delito en la muerte del joven abatido a tiros por la Policía en la biblioteca de Sagunto.
Alfredo Estrada irrumpió en la biblioteca para hablar con su ex novia; le dijo que había ingerido un litro de amoniaco para quitarse la vida; luego se ausentó para ir al banco, momento que la chica aprovechó para pedir ayuda a la Policía. Una vez desalojada la biblioteca y tomada por los GEO, el tiroteo en el que perdió la vida se produjo cuando el joven salió de detrás de un mostrador apuntando a un agente que se había tirado al suelo tras los primeros disparos. Sus compañeros pensaron que el joven iba a rematarle y abrieron fuego contra él «tras requerirle que depusiese su actitud». Fueron cuatro disparos: en el muslo, en el abdomen y en el costado. Murió.
Las negritas son mías. Entre lo del litro de amoniaco y el apuntar a un agente con una pistola de fogueo, es evidente que este joven no era el más listo de su clase.
ABC no fue el único periódico que comentó la noticia. El Pais también publicó el 24 de Marzo la siguiente noticia: Archivada la causa contra seis policías por la muerte a tiros de un joven en Sagunto. Ya no está disponible gratuitamente -únicamente para suscriptores- pero siempre nos quedará la caché de Google. Atención a lo publicado en la noticia de El País. Una vez más, las negritas son mías:
Cuatro tiros mataron a Alfredo Estrada Peñalba el 7 de mayo de 2001 en el interior de la biblioteca municipal de Sagunto (Valencia). Dispararon seis policías del Grupo de Operaciones Especiales (GOE) que acudieron a neutralizar su amenaza de suicidio y su encierro. Estaba solo, no tenía rehenes, sufría una depresión como consecuencia de las lesiones de un accidente, había tenido episodios previos de intento de suicidio, eran las doce de la mañana y no se solicitó la mediación de familiares, amigos y médicos. La pistola simulada que esgrimía e hizo detonar provocó la mortal intervención policial. Tenía 23 años.
[...]
La policía entró cumpliendo órdenes de inmovilizarlo y él disparó hiriendo a uno de los agentes. El resto respondió con la intención, dice el informe fiscal, de afectarle a las piernas. En la caída, los disparos le alcanzaron órganos vitales. Y murió. Los informes periciales sostienen que no se podía distinguir la naturaleza real del arma de la víctima porque su aspecto y el sonido de la detonación son casi idénticos a una de reglamento. Por tanto, hubo un error de apreciación que no se podía salvar, según fiscal y juez. Familia y Ayuntamiento creen que el error policial fue el de entrar.
Noticia por Lydia Garrido, desde Valencia. ¿En qué quedamos? ¿Disparó hiriendo a uno de los agentes? ¿Pero no era una pistola de fogueo? Resulta incomprensible que se puedan cometer semejantes errores, considerando que se presupone informado al redactor.
¿Cómo puede herir una pistola de fogueo? ¿Dejó Lydia la noticia a medias, y la acabó un compañero que ni siquiera leyó lo que ya estaba escrito? Y una vez más, como en el caso de los decimales de Pi en El Mundo, ¿nadie en redacción revisó la noticia?
Una apreciación: no sé si le hirió o no, pero una pistola de fogueo si que te puede herir si se dispara lo suficientemente cerca.
Cuando es disparada, la bala de fogueo es detonada y por el cañón salen restos de esta detonación, por lo que puede producir quemaduras.
Un saludo y enhorabuena por el blog
Gracias por la observación, donLuis. Pero me temo que la redactora de El País no se refería a ese tipo de heridas. De hecho, llegado el caso, dudo -y espero- que un agente del Grupo Especial de Operaciones se tire al suelo -como ocurrió en el caso que comento en esta entrada- ante una simple quemadura. No siendo la élite de la Policía Nacional.
la verda es ke una pistola de fogueo puede matar a alguien lo e echo con los de mi pandilla