Un orden prioritario

Qué hijo de puta el alcalde.

Por un momento salí de mi meditabundo ensimismamiento en el que me suelo encontrar en clase, para girar varios grados mi cabeza y observar incrédulo la expresión de manifiesta indignación, decepción y rabia de los compañeros que charlaban, a sus anchas, en medio de la cátedra.

Sí, tío, qué cabrón.

La juventud reivindicando sus derechos –pensé- O eso o que el Alcalde ha violado, mutilado y asesinado –no necesariamente en ese orden- a la hermana de alguno de ellos. Decidí, entonces, intentar seguir a lo mío.

Pues yo me voy a ir a mear y cagar a la puerta de su casa, por desgraciao.

Uno no puede quedarse impasible ante tal joya literaria, y menos ante las risas de los compañeros al escuchar la sagaz y refinada prosa de aquel interlocutor. Decidí entonces atender a la discusión en la que todos se daban la razón, iracundos y ofensivos. ¿Cómo se atreve?, que les faltó decir.

Todos ellos, maltrechos por el tremebundo golpe que el tiránico destino les había propinado. Profiriendo improperios aderezados con sus graciosos acentos de Torremolinos, Estepota, Málaga, Alcalá de Guadaira…

¿Qué desgracia ha podido suceder para que éstos pobres chicos estén tan hundidos y ofendidos?, me pregunté para mis adentros mas profundos.

Me giré.

¿Qué ha pasado?, dije.

El tiempo se detuvo. Podía oír sus voces e instantes después leer a cámara lenta los labios de los muchachos, dándome la atroz noticia.

Sí, por lo visto, el muy cabrón del alcalde había mandado vallar las principales plazas y paseos en los que se habían convocado miles de jóvenes para organizar el botellón, a fin de impedir su realización.

Terrible. Simplemente espantoso. ¡Y en tiempos de democracia! Totalmente inaudito.
El represivo y abiertamente Nazi alcalde había destruido sus vidas. Era el fin.

¡Alto! Casi me convencen con su cháchara ovina –sí, ya.

Me volví a girar, estupefacto y sintiéndome culpable por haber perdido 30 dorados segundos de mi vida escuchando ése tipo de gilipolleces. Pero no pude volver a atender. Mi cabeza no podía dejar de pensar en lo que acababa de suceder. ¿Qué hostias pasa aquí? Políticos, empresarios, banqueros, unas viviendas deleznables, especulaciones inmobiliarias, unos trabajos que ni los negros en ETTiopía… pueden estar metiéndonos aceros incandescentes por el mismísimo ano y nadie hace ni dice nada, pero cuando pretenden vallar una plaza para que no haya botellón ya tenemos a la brigada Mártires de Birrahjsa dispuestos a atentar fecalmente contra la casa del infiel alcalde. ¡Incluso convocar manifestación!

Spain is diferent. Tóquese usted los cojones, oiga.

¡Arrg!

Categorías: Cotidiano
Escrito por: Rohleder

Una respuesta a “Un orden prioritario”

  1. Odracir Num Ira Dice:

    Muy bueno Rohleder, me ha encantado.