Y si llama a nuestra puerta, nos jode el día.
Todos sabemos lo de moda que están las religiones estos días, y de la fórmula mágica que éstas proporcionan a los medios de comunicación: coja usted una religión, añada algún dibujo, agite bien, y… ¡voilà!
Esta vez le ha tocado a la Cienciología -si, esa secta de Cruise & co.-. Y ojo, que la historia no tiene desperdicio:
Leo en BBC News que el cantante Isaac Hayes -conocido en especial por su tema de la película Shaft-, cienciólogo él, ha decidido dejar de dar voz al personaje de South Park, Chef, al que lleva doblando desde 1997, debido a su “ridiculización inapropiada” de la religión.
“En este mundo hay un lugar para la sátira pero hay un momento en el que termina la sátira y comienzan la intolerancia y el fanatismo hacia las creencias religiosas”
Ni falta debería hacer decir que, mientras Satán se acostaba con Saddam, Dios era retratado como un budista, cruce entre hipopótamo, gato, y lagarto, Jesucristo llevaba un programa de radio, toda la pandilla se convertía al judaismo para recibir la circuncisión, o la vagina de la Virgen María sangraba -todo un Bloody Mary- en otros episodios, el bueno de Chef seguía teniendo voz. Que al señor Hayes se la sudaba, vamos.
Pero tenía que llegar. Ese momento en el que la sátira arriba mencionada deja de ser sátira, y se convierte en intolerancia y fanatismo. El momento en el que le toca a la Cienciología ser la afectada.
Pues eso, que el cartero siempre llama dos veces. Ay de él si me llama a mí.
Lo que a mí me extraña es que, en los -a fecha de hoy- 139 capítulos de South Park, no hayan tratado nunca el tema de la Cienciología. Porque Isaac Hayes seguía ahí.
Lo lamentable no es que Mr. Hayes deje su trabajo, al fin y al cabo es su vida, y puede hacer lo que le salga de la Rete Testis. Lo lamentable es que intente justificarse a sí mismo con esa basura pseudo-intelectual, haciéndose la víctima, el señorito.
Que sí, que todo se resume en “Yo me meto con todos, pero si se meten conmigo me enfado.”
Sectas, religiones, al fin y al cabo solo son buenas bromas, que suelen hacer gracia al que las gasta…