Es un gusto ver cómo la justicia funciona, incluso fuera de España. Elijamos un caso, así, al azar: Argelia. Leo en El País que el gobierno argelino “perdonará las condenas de más de 2.000 presos sospechosos de terrorismo islámico”. Todo esto, en busca de la reconciliación nacional -la que permitirá que tanto islamistas, como miembros de las fuerzas de seguridad a quienes se les haya ido la mano, queden libres. Aunque eso sí, como gobierno sensato que es, se le negará la amnistía a acusados de “participar en matanzas, violaciones, o atentados”. Porque una cosa es pertenecer a la red de Al Qaeda o colaborar con los mismos, y otra muy diferente es cometer matanzas, o violar al personal. Que eso ya es pasarse, hombre.
Aunque los hay que -unos 800, parece-, aún participando en ataques sangrientos -que ya son palabras mayores-, podrán salirse con la suya a largo plazo. Porque a corto, se les conmutará la pena de muerte -que siempre es una buena noticia- por la cadena perpetua. Pero el propio ministro de Justicia no descarta que puedan ser “perdonados en un plazo indeterminado”. Perdonados, sí. Los perdonará él, claro. Porque me sé de unos cuántos que estarán pensando de otra forma.
Pero bueno, es lo que hay. Así lo eligió el pueblo, en el referéndum que realizaron hace cinco meses, y así será: Si has matado un poquito, libre quedas -con pensión y todo-; si te has pasado de la raya, mala suerte, amigo. Otra vez será.
Pues eso. Que la justicia funciona.
[…] Como ya dije hace unas semanas, es un auténtico gustazo ver como la justicia, amante de todos, funciona como Dios manda. O como no manda, según el caso. […]