Llevábamos mucho tiempo dándole vueltas a la idea, pero no nos atrevíamos a dar el paso. Hemos de reconocer que lo que nos ha espoleado ha sido la infame retahíla de reacciones que han seguido a la publicación de las caricaturas de Mahoma.
Un gran defecto humano es que, por lo general, sólo oímos lo que queremos oír. La red está repleta de páginas web donde el visitante sabe perfectamente lo que va a encontrar. El que visita, por ejemplo, El País o La Razón sabe perfectamente las noticias que va a encontrar, el enfoque desde el que van a tratarse e incluso las conclusiones a las que se llegará.
Somos tres (Syme, faltantornillos y Kane) los que comenzamos con este proyecto. Diferimos en muchos temas, y en algunos podría decirse que somos casi irreconciliables. Ni pensamos, ni queremos pensar igual.
No garantizamos que nada de lo que vayamos a decir no vaya a molestar a nadie, herir sensibilidades o ser políticamente incorrecto. Por lo tanto, si algún día arden embajadas o se promueven boicots como consecuencia de alguno de nuestros escritos, no podremos decir que lo habíamos advertido. Hemos pedido disculpas de antemano.
Podríamos escribir mucho más, redactando un largo escrito aburrido y -demasiado- pedante. Pero esas cosas nunca suenan sinceras.